Cultivos Oleaginosos Este manual ha sido elaborado dentro de un proyecto de Cooperación Técnica Internacional de la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria (DGETA), de la Secretaria de Educación Pública (SEP), del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con la contribución del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de los Gobiernos de Suiza y de los Países Bajos. La presente obra es una coedición producida por la Dirección General de Publicaciones y Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública y Editorial Trillas Basado en el trabajo de: Ing Alberto Sánchez Potes. M. Se. Con la colaboración de: F. R. Kirchner Salinas, N. Paulin Torres C. R., Usami Olmos E. López González Con la revisión: Ir. Johan D. Berlijn, Mtra. F. Orozco Luna Derechos reservados ©1982, Editorial Trillas, S A de C, V. Av. Rio Churubusco 385, Col. Pedro Maria Anaya, CP. 03340, Mexico, D.F. Miembro de la Cámara nacional de la Industria Editorial Reg núm. 158 Primera edición. 1982 (ISBN 968-24-1117-3) Reimpresiones, marzo 1982, 1985, 1984, 1985, 1987 y 1988 5egunda edición, 1990 (ISBM 968-24-3906-X) Primera reimpresión, septiembre 1992 Impreso en Mexico
PRÓLOGO El presente texto pertenece a la serie Manuales para educación agropecuaria, la cual consta de los títulos que aparecen en la contraportada. Esta serie se llevó a cabo bajo la supervisión del Ir. Johan D. Berlín, oficial técnico de la FAO, y fue realizada por 15 técnicos mexicanos, así como por 20 técnicos internacionales. Los manuales abarcan, en forma sencilla, los aspectos básicos de la enseñanza práctica y técnica de las escuelas agropecuarias, así como de la extensión y capacitación rurales. Al tratar principalmente los aspectos básicos, los manuales pueden servir de guía para cubrir los programas de diferentes escuelas, de acuerdo con las especialidades que impartan y con las condiciones particulares de cada región. Por otra parte, los maestros pueden complementar esta información básica con la de otros libros y con sus experiencias en el campo de la docencia. Con el propósito de que el lector pueda lograr la mayor comprensión de la materia tratada en este texto, los autores procedieron a presentar en las páginas pares la información necesaria y en las páginas impares las ilustraciones correspondientes. Por otra parte, procurando ceñirse al contenido pedagógico de las obras, los párrafos, siempre que ha sido posible, han sido separados por un espacio que, aun cuando sus dimensiones no siempre son uniformes, facilitan al estudiante la lectura y asimilación de los mismos.
ÍNDICE DE CONTENIDO 1. INTRODUCCION 5 2. SOYA 6 2.1Clasificación 7 2.2 Morfología 7 2.3 Fisiología 8 2.4 Clima y suelo 9 2.5 Preparación del suelo 10 2.6 Siembra 10 2.7 Fertilización 10 2.8 Manejo del cultivo 11 2.9 Plagas 11 2.10 Enfermedades 12 2.11Cosecha 13 3. AJONJOLI 15 3.1Clasificación 15 3.2 Morfología 15 3.3 Clima 17 3.4 Suelo 17 3.5 Preparación del suelo 18 3.6 Siembra 18 3.7 Manejo del cultivo 18 3.8 Plagas y enfermedades 19 3.9 Cosecha 20 4. CÁRTAMO 22 4.1 Clasificación 22 4.2 Morfología 22 4.3 Clima y suelo 24 4.4 Preparación del suelo 25 4.5 Siembra 25 4.6 Manejo del cultivo 26 4.7 Plagas y enfermedades 26 4.8 Cosecha 28 5. GIRASOL 28 5.1 Clasificación 29 5.2 Morfología 29 5.3 Fisiología 30 5.4 Clima y suelo 31 5.5 Preparación del suelo 32 5.6 Fertilización 32
5.7 Siembra 32 5.8 Manejo del cultivo 33 5.9 Plagas y enfermedades 33 5.10 Cosecha 34 6. CACAHUATE 34 6.1 Clasificación 34 6.2 Morfología 35 6.3 Clima 36 6.4 Suelo 36 6.5 Fertilización 37 6.6 Preparación del suelo 38 6.7 Siembra 38 6.8 Manejo del cultivo 39 6.9 Plagas y enfermedades 39 6.10 Cosecha y beneficio 40 7. COLZA 41 7.1 Clasificación 42 7.2 Morfología 42 7.3 Variedades 43 7.4 Clima y suelo 43 7.5 Preparación del suelo 44 7.6 Fertilización 44 7.7 Siembra 44 7.8 Manejo del cultivo 45 7.9 Plagas y enfermedades 45 7.10 Cosecha 46 8. OLIVO 47 8.1 Clasificación 47 8.2 Morfología 47 8.3 Clima y suelo 49 8.4 Propagación 49 8.5 Implantación 49 8.6 Fertilización 50 8.7 Plagas y enfermedades 50 8.9 Cosecha y beneficio 50
1. INTRODUCCIÓN Las plantas denominadas oleaginosas, no sólo producen aceite y grasas comestibles, sino también proteínas, vitaminas y minerales, fundamentales en la nutrición del hombre. Es bien sabido que la población de muchos países en vías de desarrollo consume bajas cantidades de aceites y grasas. En algunos de ellos, su consumo alcanza sólo unos 7 kg per cápita al año, mientras que en países más avanzados en tecnología llega a 30 kg per cápita. En los países tropicales, existen muchas tierras y condiciones ecológicas aptas para el cultivo intensivo de las plantas oleaginosas. No obstante, estas tierras no se aprovechan quizás por desconocimiento de la tecnología apropiada para su cultivo, o por la carencia de otros recursos necesarios. En este manual, se han incluido los aspectos más sobresalientes relacionados con cultivos oleaginosos, como soya, ajonjolí, cártamo, girasol, cacahuate, colza y olivo. Se considera que estos cultivos, conjuntamente con el cocotero y la palma africana de aceite, tratados en el manual Cultivos de plantación, constituyen las principales fuentes de aceites y proteínas vegetales, para la alimentación humana y animal. La producción mundial de aceites comestibles se estima en aproximadamente 20 millones de toneladas métricas. Teniendo en cuenta el contenido de aceite, la productividad estimada para varios cultivos oleaginosos es la siguiente:
Cultivo | | Aceite |
Cacahuate | 40 a 45% | 600 a 1 000 kg/ha |
Soya | 16 a 19% | 400 a 600 kg/ha |
Girasol | 32 a 45% | 600 a 1 000 kg/ha |
Cártamo | 30 a 45% | 800 a 1 100 kg/ha |
Coco | 60 a 65% | 1 100 a 1 600 kg/ha |
Palma de aceite | 40 a 65% | 3 000 a 5 000 kg/ha |
La soya contiene, además de aceite, proteína de excelente calidad para la alimentación humana. Con un rendimiento promedio en semilla de 2 ton/ha y un contenido de proteína del 36%, una hectárea de soya produce 720 kg de proteína. Por su calidad y finura, el aceite de ajonjolí es muy apreciado en la alimentación humana. Además, la semilla de ajonjolí contiene un 45 o 50% de aceite. La pasta que queda como subproducto, con más del 35% de proteína, se usa para la alimentación animal. El cártamo es una planta rústica que crece en suelos desérticos no aptos para otros cultivos. La planta requiere poca lluvia para su crecimiento. La pasta o torta contiene un 35% de proteína y se emplea para la alimentación animal.
El girasol puede utilizarse en forma integral, como alimento fresco, o ensilado, para el ganado, con un rendimiento y composición similares a los del sorgo y el maíz. Su semilla contiene un
45% de aceite. Los subproductos de la extracción del aceite constituyen una fuente importante de proteínas para la alimentación animal. El cacahuate es otra fuente importante de aceite vegetal y de proteínas en las zonas tropicales y subtropicales. Además, puede aprovecharse su follaje como forraje fresco o ensilado. Sus semillas se comen crudas, cocidas, tostadas o en gran variedad de confituras. La colza es una planta crucífera, con alto rendimiento en semillas ricas en aceite, que se utiliza en la fabricación de margarina, aceite de mesa y de cocina, y en la industria de alimentos preparados. Las plantas pueden emplearse como forraje verde o ensilado. El olivo o aceituna se ha cultivado desde los tiempos bíblicos. Sus frutos se utilizan como fuente de aceite muy fino para el aderezo de ensaladas, para cocinar, en el enlatado de sardinas, en medicina, en la industria de cosméticos, y aún, en el alumbrado para lámparas de santuarios y en ceremonias religiosas. Con el fin de complementar la información de los cultivos incluidos en el presente manual, se recomienda la consulta de otros manuales como Elaboración de productos agrícolas, Métodos de aradura. Preparación de tierras agrícolas, Cosechadoras de granos. Protección de cultivos y Cultivos de plantación 2. SOYA La soya o soja es originaria del oriente asiático. De allí se extendió a la mayor parte de los países de Asia, a algunos países de Europa y, posteriormente, al Continente Americano. Actualmente, la producción mundial de soya se estima en 60 millones de toneladas de semilla. Los principales países productores son Estados Unidos. China Nacionalista, Brasil, Rusia, Indonesia, Corea, Canadá, Rumania, México y Colombia. La semilla de soya contiene un promedio de 36% de proteína y 18% de aceite. Alrededor del 80% de los ácidos grasos son no saturados. La proteína de la soya es de excelente calidad. Con un rendimiento de 2 ton/ha, una hectárea de soya produce 720 kg de proteína. Como el requerimiento diario de proteína para una persona adulta es de 70 g, una hectárea de soya puede suministrar proteína para 28 personas durante un año. Existen varios productos comerciales elaborados sobre la base de proteína texturizada de soya para la alimentación humana. Estos imitan en textura, sabor y apariencia, distintos tipos de carne. Sin embargo, en muchos países, la pasta de soya que queda después de la extracción del aceite, se emplea preferentemente para la elaboración de alimentos concentrados para animales.
2.1 Clasificación La soya pertenece a la familia feguminosae, sub-familia Papilionidae y género Glycine Este género comprende muchas especies, de las cuales la de mayor importancia económica es Glycine max (L.) Merril. La soya es una planta autógama y los cruzamientos para obtener las variedades, deben realizarse en forma manual. Mediante la hibridación y las selecciones individuales y en masa, se han obtenido variedades comerciales con alto potencial genético de rendimiento y adaptadas a las condiciones locales. 2.2 Morfología La soya es una planta anual, herbácea, erecta y ramificada, que difiere en altura y precocidad, según la variedad. Casi todas las variedades muestran pubescencia en los tallos, hojas y vainas. (1) Raíces. Son bien desarrolladas y con abundante nodulación, como todas las leguminosas. La raíz principal puede alcanzar una profundidad hasta de 2 m. Sin embargo, comúnmente no penetra por debajo de la capa arable. Origina muchas raíces secundarias y terciarias, con infinidad de pelos radicales. Los nódulos, formados por la presencia de bacterias radicícolas -Rhizobium japonicum, se producen en forma de pequeños gránulos adheridos a las raicillas. (2) Tallo. Es erecto, con un número variable de nudos y entrenudos de acuerdo con la reacción de la variedad al fotoperiodo, y a su hábito de crecimiento. Este puede ser: determinado, cuando el tallo termina en un racimo floral que origina las vainas; o indeterminado, en el cual el tallo continúa creciendo a medida que produce flores y vainas. Casi todas las yemas auxiliares de la parte superior del tallo originan flores. Las yemas inferiores pueden producir ramas, flores tardías, o quedar sin desarrollarse. (3) Hojas. Casi todas las hojas situadas encima del segundo nudo son trifoliadas, pero ocasionalmente algunas tienen 4 o 5 folíolos. La forma varía entre oval y lanceolada, ancha o angosta. Casi todas las variedades comerciales tienen folíolos anchos. (4) Flores. Estructuralmente, son similares a las de otras leguminosas. Nacen en racimos axilares y son de color blanco, púrpura, o con la base púrpura y el resto de la corola blanco. Tienen cáliz tubular, corola dividida en cinco pétalos, 10 estambres y un ovario generalmente con dos a cinco óvulos. Los estambres rodean el pistilo.
(5) Semillas. Se forman dentro de vainas. Las variedades silvestres tienen vainas dehiscentes, pero las mejoradas son indehiscentes. Las semillas son amarillas, verdes, negras o marrón. El color del hilum es negro o marrón, o con tonalidades entre estos dos colores. El color de los cotiledones es verde, antes de la madurez, pero se tornan amarillos cuando las semillas maduran. La forma de la semilla varía desde la casi esférica, hasta la achatada.
2.3 Fisiología La semilla de soya germina a mayor o menor velocidad, según la temperatura y la humedad del suelo. Comúnmente, la germinación ocurre entre cuatro y seis días después de la siembra. La soya es muy sensible al fotoperiodo. Esta sensibilidad determina el área de adaptación y el periodo de maduración de las variedades comerciales. Cada variedad requiere de una duración de luz diaria específica para florecer. De acuerdo con esto, las variedades se han clasificado en los siguientes grupos: 00, 0, I, II, III, IV, V, VI, VII y VIII. El grupo 00 es el más temprano y el VI11 es el más tardío. 
La soya se considera como planta de días cortos. La mayoría de las variedades florecen cuando el fotoperiodo es menor de 16 horas. En el trópico, en donde el fotoperiodo es de alrededor de 12 horas durante todo el año, todas las variedades florecen a una edad relativamente temprana. A una latitud de 33°, una variedad del grupo VIII, como Hardee, toma alrededor de 63 días, desde la siembra a la floración. Esta misma variedad florece a los 43 días en un lugar con latitud de 29°, y solamente demora en florecer 28 días en lugares a una latitud de 3o. En regiones con latitud de 33°, antes de iniciar la producción de vainas, la variedad ya ha alcanzado un desarrollo vegetativo adecuado. En cambio, en regiones con latitud de 3o, las plantas están aún muy jóvenes y con poco desarrollo vegetativo, al tiempo de iniciarse la producción de vainas. Por esta razón, las variedades de soya adaptadas a las zonas tropicales, deben tener una iniciación tardía de la floración, para que produzcan rendimientos satisfactorios. Las plantas leguminosas utilizan el nitrógeno atmosférico en un proceso simbiótico con bacterias nitrificantes, como en el caso de soya con Rhizobium Japonicum. Cuando se va a establecer un cultivo en suelos nuevos, se deben inocular las semillas, antes de la siembra, con esta bacteria. 2.4 Clima y suelo La soya puede cultivarse con éxito en una amplia variedad de i condiciones de temperatura. Sin embargo, cuando el promedio de temperatura es inferior a 25 °C, la floración se retrasa. La germinación es más rápida a los 30 °C, aunque algunas variedades pueden germinar a 15°C, sin embargo, la germinación se retrasa a temperaturas más bajas. Cuando la temperatura mínima del suelo es superior a 20 °C, las semillas germinan cinco días después de la siembra. Casi toda la producción comercial de soya depende del agua de lluvia. En zonas donde la lluvia es escasa se complementa con agua de riego. Las exigencias de agua varían con las condiciones de la temperatura y de las características físicas del suelo. Se calcula que una cosecha de 3 500 kg/ha necesita unos 60 cm de agua durante unos tres meses. Es necesario disponer de agua abundante durante el periodo de formación de las semillas. El periodo de oscuridad es lo que determina que la planta de soya produzca o no primordios florales. Algunas variedades requieren hasta 10 o más horas de oscuridad. Todas las variedades florecen más rápidamente con periodos oscuros, de 14 a 16 horas, que con periodos más cortos. La soya crece y se desarrolla bien en una gran variedad de suelos, aún en aquellos relativamente pobres, si se inocula la semilla y se aplican fertilizantes. Sin embargo, deben preferirse suelos de textura ligera a los demasiado compactos, pues en ellos el desarrollo de las raíces se favorece. Además, deben tener un adecuado drenaje, ya que el exceso de agua en el suelo perjudica la soya en cualquier época de su desarrollo. Antes de la floración, la planta tolera la sequía, pero después de ella y durante la formación de las vainas, no debe faltarle humedad.
La soya prospera en suelos con pH de 5.5 a 7.0. En suelos demasiado alcalinos, puede desarrollarse una clorosis generalizada en todo el follaje. Esta puede controlarse mediante aplicaciones del Sulfato ferroso en solución al 2%. 2.5 Preparación del suelo La preparación del suelo mediante la labranza primaria y secundaria determina, en gran parte, el éxito de la producción de soya. Para mayor información sobre la aradura y el rastreo en el cultivo de soya, véase el manual Labranza secundaria, en particular el tema "Labranza para leguminosas". 2.6 Siembra La fecha de siembra varía de acuerdo con las condiciones climáticas de cada región y, en particular, con el régimen de lluvias. Debe tenerse en cuenta además el fotoperiodo, pues éste afecta las características morfológicas de la planta, su ciclo vegetativo y el rendimiento. La soya se siembra con sembradoras comunes, pero normalmente, con sembradoras de precisión. Estas últimas colocan las semillas no sólo en hileras, sino también a ciertos intervalos dentro de la hilera. La profundidad de siembra varía de 3 a 5 cm. En suelos húmedos, se siembra a menor profundidad que en suelos secos. En suelos livianos, se siembra a mayor profundidad. Las distancias de siembra difieren según las distintas variedades, de acuerdo con la altura de las plantas y su capacidad de desarrollo. Para variedades de porte alto y de maduración tardía, se recomiendan densidades de siembra de 27 a 30 plantas por m2, en hileras espaciadas 60 cm. Para variedades de porte más pequeño y de maduración más temprana, se recomienda una densidad de 40 a 60 plantas por m2, en hileras espaciadas de 30 a 45 cm. Cuando la siembra se hace en suelos en donde no se ha cultivado soya, es aconsejable inocular la semilla con la cepa específica de Rhizobium japonicum. La inoculación debe efectuarse al momento de la siembra. La acción directa de los rayos solares sobre la semilla inoculada y su desecamiento por la intemperie hacen perder la efectividad del inoculante. El tratamiento de la semilla con fungicidas o insecticidas, resulta igualmente perjudicial para el establecimiento de Rhizobium, pues éstos matan la bacteria. 2.7 Manejo del cultivo La soya, con un rendimiento de 3 000 kg/ha de semilla, puede extraer 205 kg de nitrógeno, 55 kg de fósforo y 135 kg de potasio. Teniendo en cuenta estas cifras y previo análisis químico del suelo, pueden calcularse las necesidades de fertilizantes para este cultivo. En suelos pobres en fósforo y potasio, es recomendable aplicar, por lo menos, 300 kg/ha de una fórmula 5-20-20. Cuando sólo son bajos los niveles de fósforo, pueden aplicarse 100 a 200 kg/ha del fertilizante compuesto 10-30-10. Si la soya se ha sembrado en un terreno nuevo y no ha podido ser inoculada, conviene aplicar de 60 a 80 kg/ha de Urea.
2.8 Manejo del cultivo Durante los primeros días, el crecimiento de la soya es lento y debe mantenerse el cultivo libre de malezas. Algunas malezas pueden invadirlo, inclusive en las últimas etapas de su desarrollo. En cada región predominan determinadas especies de malezas. Es indispensable realizar reconocimientos e identificación de ellas, a fin de orientar en mejor forma su control, especialmente si se emplean herbicidas. Deben integrarse preferentemente varios sistemas para lograr un control integrado de las malezas. Así, una adecuada preparación del terreno permite eliminar muchas de éstas. El uso de variedades mejoradas agresivas y de buen cubrimiento, el empleo de distancias óptimas de siembra, y una fertilización adecuada, darán a las plantas de soya ventajas apreciables sobre las malezas. Una vez germinado el cultivo, pueden eliminarse las malezas en forma manual o mecánicamente con cultivadora o azadón rotativo. El control químico mediante el empleo de herbicidas se efectúa, antes de la siembra, como una aplicación de presiembra, o después de la siembra, pero antes de la germinación, como una aplicación preemergente. Los herbicidas que se pueden aplicar en presiembra son, por ejemplo, Planavín y Treflán. Éstos se incorporan al suelo por medio de una rastra durante la labranza secundaria. Existen muchos herbicidas preemergentes. Estos se aplican mediante aspersión con una máquina aspersora. Los herbicidas se aplican según instrucciones del fabricante. En suelos livianos, se aplica menor cantidad que en suelos pesados. 2.9 Plagas Los ecosistemas agrícolas han sido alterados en muchas regiones principalmente por el uso indiscriminado y, a veces, innecesario de insecticidas. Ello se traduce en el surgimiento de nuevos problemas insectiles, que disminuyen notablemente los rendimientos. Algunas de las plagas más comunes en soya son:
- • Tierreros o trozadores. Estos trozan la base de los tallitos, causando el secamiento de las plantitas. Las larvas atacan el cultivo principalmente durante las primeras dos a tres semanas después de la germinación. Se controlan en forma preventiva mediante una adecuada aradura del suelo y la eliminación de malezas. En caso de una infestación severa, se puede aplicar Aldrín, Heptacloro o Triclorfón, según instrucciones de los fabricantes.
- • Cucarroncitos o crisomélidos del follaje. Atacan también las plantitas durante la primera etapa del cultivo. Hacen perforaciones redondeadas en las hojas tiernas. En caso de ataques severos, pueden hacerse aplicaciones de Triclorfón o de Carbaryl.
- • Masticadores del follaje. Las larvas de varias especies de mariposas se alimentan de las hojas y destruyen gran parte del follaje. Muchas de ellas tienen enemigos naturales. En el comercio existen insecticidas biológicos, para el control de estos insectos.
- • Mosca blanca. Este insecto chupador se alimenta de la savia de las hojas. Se controla mediante aplicaciones de productos sistémicos como Fosfamidón, Dimetoato u Oxidemeton metil.
Además de estos insectos, existen varias larvas de especies de mariposas que comen y dañan las flores y vainas. Estas se controlan mediante insecticidas de ingestión, como Dipterex, o insecticidas sistémicos, como Dimecrón, Roxión, Dimetoato o Malathión. 2.10 Enfermedades Varias enfermedades afectan la soya en diferentes estados de su desarrollo. Una enfermedad bacteriana es la siguiente:
- • Mancha de la hoja Se distinguen la pústula y el añublo bacterial. La primera se hace evidente por pequeñas manchas de color verde amarillento con centros pardo-rojizos. Son más características en el haz de la hoja. Posteriormente, aparecen pequeñas pústulas de color blanquecino en el centro de las lesiones. El añublo bacterial causa también manchas pequeñas amarillentas, pero con un centro de apariencia acuosa, que se torna posteriormente de color pardo o negro, rodeadas de un halo amarillento. La única forma de control es el uso de variedades resistentes.
Varias enfermedades de la soya son causadas por hongos. Las más comunes son mildiú velloso, pudrición de raíz y tallo, pudrición carbonosa, marchitamiento, antracnosis y mancha violácea.
- • Mildiú velloso. Se muestra por la aparición, en el envés de las hojas, de un micelio blanquecino formado por las fructificaciones del hongo.
- • Pudrición de raíz y tallo. Varios hongos afectan las raíces y la base de los tallos de las plántulas, ocasionando su pudrición. La planta se marchita y muere.
- • Pudrición carbonosa. Afecta la raíz y la base del tallo principalmente en plantas jóvenes, ocasionando una pudrición marrón oscuro. Esta enfermedad es favorecida por alta temperatura y sequía, y en suelos pobres.
- • Marchitamiento. Es una enfermedad vascular. Se muestra por una coloración amarillenta de las hojas. Estas se marchitan y la planta muere.
- • Antracnosis. Produce lesiones necróticas de color marrón oscuro, ligeramente hundidas, en las hojas, tallos y vainas. También, afecta las semillas, por medio de las cuales se puede diseminar la enfermedad.
- • Mancha violácea. En las hojas, tallos, y vainas se presentan manchas de color marrón, de forma variable. Los síntomas más característicos se presentan en la semilla, la que toma una coloración que va del rosado al violáceo.
El control de estas enfermedades fungosas incluye la rotación de cultivos, la destrucción de residuos de cosecha, la eliminación de malas hierbas y, en particular, la desinfección de las semillas con fungicidas protectores, como se menciona en el manual Protección de cultivos. El, cultivo de soya se ve también afectado por enfermedades virosas, como el mosaico de frijol y el machismo.
- • Mosaico de frijol. Esta enfermedad es causada por el virus Phaseolus 1 o el virus Phaseolus 2. El primero causa el arrugamiento, deformación y moteado de las hojas con parches verdes y verde-amarillentos, se conoce como mosaico rugoso. El segundo causa un mosaico amarillento de las hojas, pero éstas no se deforman.
- • Machismo. Las yemas terminales de las plantas se curvan y se secan, con una proliferación de hojas adventicias y de yemas florales. La médula del tallo y las ramas muestran una coloración marrón. Aparecen manchas oscuras, alargadas sobre los pecíolos y en las nervaduras. Las vainas se deforman y abortan.
El control de estas enfermedades incluye la eliminación de plantas enfermas y de malezas, el control de insectos chupadores y el uso de semillas sanas. Los nematodos pueden atacar la soya, afectando las raíces en las cuales producen nudos de tamaño y forma variables. Éstos se diferencian de los nódulos de las bacterias nitrificantes, que sólo afectan el tejido cortical, porque invaden todos los tejidos, incluyendo los vasculares. Como consecuencia de ello, el follaje se torna amarillento, las plantas se quedan pequeñas y casi no producen vainas. Como medida de control, se recomienda la rotación de cultivos, por ejemplo, con maíz o sorgo. 2.11 Cosecha Al iniciarse la maduración de las semillas de la soya, las hojas inferiores de la planta comienzan a amarinarse y a secarse. Cuando el 95% de las vainas están secas, las plantas están listas para la cosecha. Después de la maduración, la planta está casi defoliada. Los métodos de cosecha pueden ser semimanuales o mecánicos. En el primer caso, se arrancan manualmente las plantas correspondientes a 8 o 12 surcos y se amontonan en hileras. Luego entra al campo la combinada que recoge las plantas y efectúa la trilla. Esto permite el empaque de la semilla limpia en costales. Los residuos de la cosecha caen al campo en hileras. Mediante la cosecha mecánica, la recolección se hace directamente con la combinada. Esta corta las plantas por la base del tallo y efectúa la labor de recoger, desgranar y limpiar la semilla. Para la aplicación de este método, es indispensable una buena preparación y nivelación del terreno, mantener el cultivo libre de malezas y emplear la variedad adecuada. Para detalles sobre la cosecha de soya, véase el manual Cosechadoras de granos.
En cultivos de soya, es frecuente la falta de uniformidad en la maduración de las plantas y el crecimiento de malezas en las últimas etapas, todo lo cual dificulta la cosecha. Estos problemas
pueden resolverse mediante la aplicación de defoliantes o desecantes químicos como el Paraquat, en dosis de 1.5 a 2.0 l/ha. Para las variedades de crecimiento determinado, se recomienda hacer las aplicaciones cuando las hojas estén amarillas y el 20% de las vainas estén secas. En esta forma, no se afectan los rendimientos ni la viabilidad de las semillas, ni quedan residuos de desecante en éstas. Siete días después de la aplicación, las plantas estarán secas, lo mismo que las malezas invasoras. La humedad del grano es uno de los factores importantes para realizar el almacenamiento. Si la soya se cosecha cuando el grano tenga de 13 a 14% de humedad y no se va a almacenar por mucho tiempo, deberá procurarse una adecuada aireación para evitar el ataque de insectos y hongos. Si la soya se cosecha con más del 14% de humedad del grano y se va a almacenar por largo tiempo, se debe recurrir al secado artificial. Si el grano se va a destinar a la siembra, deben tenerse en cuenta además las condiciones adecuadas de humedad y temperatura, a fin de que su viabilidad no se afecte. Respecto de los métodos de almacenamiento de los granos de soya, véase el manual Elaboración de productos agrícolas. La semilla de soya aporta principalmente proteínas y aceite. La proteína es más rica en lisina y triptofano que aquella de los cereales corrientes. El aceite tiene de 12 a 14% de aceites saturados y el resto sin saturar. La fracción saturada se compone principalmente de ácido palmítico y ácido esteárico. El aceite se emplea principalmente con fines culinarios y en la producción de margarina. La pasta o harina se emplea en la obtención de proteína texturizada para la alimentación humana. Mezclada con harinas de cereales, esta pasta se usa en la fabricación de alimentos concentrados para animales. El beneficio de los granos de soya comprende los siguientes procesos: limpieza, secado, descascarado, molturación, cocción, hojuelado, y extracción del aceite por presión mecánica, por disolventes o por la combinación de éstos. La información sobre la producción de aceites y grasas vegetales se encuentra igualmente en el manual Elaboración de productos agrícolas. 3. AJONJOLÍ
El ajonjolí, sésamo o alegría es originario de Etiopía, África, de donde se distribuyó al Asia Central, Indostán y China. Escritos antiguos citan que su aceite era el único usado por los babilonios en el año 480 a. de C.
En la actualidad, el ajonjolí se cultiva en varios países de Asia, África y Europa. La producción mundial se calcula en cerca de dos millones de toneladas métricas, distribuidas en la siguiente forma:
Región | Toneladas | Rendimiento |
Asia | 1 182 000. | 274 kg/ha |
África | 549 000 | 342 kg/ha |
América Central | 138 000 | 512 kg/ha |
América del Sur | 89 000 | 486 kg/ha |
Europa | 4 000 | 407 kg/ha |
América del Norte | 1 000 | 706 kg/ha |
Los principales países productores de la América Latina, son México 127 000 ton.; Venezuela 80 000 ton; Colombia 21 000 ton; y, Guatemala 13 000 ton. El ajonjolí es el cultivo oleaginoso cuya semilla tiene el más alto contenido de aceite: 45 a 50%. Contiene, además, un 35% de proteína y un 8% de carbohidratos y minerales. Además del aceite, muy apreciado en la alimentación humana por su calidad y finura, la pasta es una fuente valiosa de proteína para la producción de alimentos concentrados para animales. 3.1 Clasificación El ajonjolí es una planta anual perteneciente a la familia Pedaliaceae, cuyo ciclo de vida puede variar entre 80 y 130 días. En las variedades precoces, el ciclo vegetativo es de 80 días. En las de ciclo mediano, de 110 días, y en las tardías, de 130 días. Su nombre científico es Sesamun Indicum L. Existen diferentes variedades que se distinguen por su precocidad, ramificación del tallo, tipo de cápsula y pubescencia. 3.2 Morfología El ajonjolíes una planta rústica, de clima cálido, de días cortos y de rápido crecimiento. Sus principales características morfológicas, son: (1) Raíz. El sistema radical es bien desarrollado y fibroso. Está formado por una raíz principal pivotante, muy ramificada pero generalmente superficial. (2) Tallo. Según la variedad, puede ser simple o ramificada, lisa o pubescente con glándulas que secretan una sustancia viscosa. Es cuadrangular, de consistencia fibrosa y puede alcanzar una altura de 1 a 2 m. (3) Hojas. Son opuestas y alternas. Las hojas inferiores, comúnmente, son de forma acorazonada y partidas; las superiores, lanceoladas y enteras. Están cubiertas por pelos.
(4) Flores. Son blancas, en forma de campana, de 2 a 4 cm de largo. Se forman en las axilas de las hojas, en número de una a tres, según la variedad. En un gran porcentaje se autopolinizan.
(5) Frutos. Son cápsulas dehiscentes en la mayoría de las variedades. Pueden ser b¡1 oculares, triloculares o tetraloculares, según la variedad. (6) Semillas. Son pequeñas, de 2 a 4 mm de largo, de forma achatada y de color variable: blanco, crema-rojizo, pardo o negro. 3.3 Clima 
El ajonjolí es una planta de clima cálido. Prospera en regiones tropicales y subtropicales. Puede cultivarse entre los 25° de latitud norte y sur, pero también a 40° de latitud norte, por ejemplo, en China, Rusia y Estados Unidos; y a 30 y 35° de latitud sur, como en Australia y Sur América, respectivamente.
El ajonjolí requiere temperaturas altas y uniformes, entre 27 y 30 °C. Temperaturas inferiores a 18 °C durante la floración, pueden causar esterilidad del polen o caída prematura de las flores. Temperaturas demasiado altas, 40 °C y más, en la época de floración, afectan la fertilización y el número de cápsulas. El ajonjolí es una planta de días cortos. Con 10 horas diarias de luz, florece a los 42 a 45 días, pero muchas variedades se han adaptado a varios periodos de luz. Sin embargo, cuando estas variedades se siembran en otras regiones con periodos similares de luz, pero con régimen de lluvias o de temperatura diferentes, frecuentemente se presentan variaciones en el crecimiento y en la producción. En general, para obtener mejores rendimientos y alto contenido de aceite, el ajonjolí debe sembrarse en regiones con alta luminosidad y sin variaciones notables en la temperatura. Aunque el ajonjolí es resistente a la sequía y puede crecer en regiones casi desérticas, sólo rinde económicamente cuando en el suelo existen suficientes reservas de agua. Se requieren de 400 a 800 mm de lluvia bien distribuidos por cosecha. Las lluvias demasiado fuertes, durante la floración, bajan los rendimientos. Cuando se presenta una sequía prolongada en el último periodo de maduración de las cápsulas, éstas maduran prematuramente y resultan vanas. El ajonjolí es sensible al encharcamiento, pues el exceso de agua favorece el desarrollo de enfermedades criptogámicas en el cultivo. Requiere clima seco en la época de la cosecha, aunque no en exceso, pues en este caso se presentan pérdidas considerables de semilla debido a la dehiscencia de las cápsulas. En esta época, los vientos también son perjudiciales. 3.4 Suelo Aunque el ajonjolí puede dar buen rendimiento en varios tipos de suelos, es preferible cultivarlo en suelos sueltos, franco-arenosos, con buen drenaje. De esta manera, se favorece el desarrollo de un sistema radical abundante, que asegure una buena absorción de agua y sales minerales. El ajonjolí exige baja salinidad y un pH entre 5.5 y 7.0. El contenido de elementos nutritivos debe ser normal, pues en un periodo relativamente corto, la planta de ajonjolí consume un buen número y cantidad de nutrimentos indispensables, para cubrir las necesidades de un crecimiento rápido y la formación de un gran número de cápsulas. 3.5 Preparación del suelo
El suelo para la siembra debe quedar bien pulverizado, si se tiene en cuenta el tamaño tan pequeño de la semilla. Se recomienda una aradura a 20 cm de profundidad y dos rastreos. Es aconsejable nivelar o pulir el terreno mediante un tablón pesado, colocado detrás de la rastra. En
estas condiciones se facilita la distribución uniforme de la semilla en el terreno, la cual debe quedar a una profundidad no mayor de 3 cm. Como el ajonjolí es muy susceptible al exceso de humedad, deben construirse canales de drenaje para evitar encharcamiento del agua. 3.6 Siembra Se recomienda una distancia de siembra de 60 cm entre surcos y de 20 a 25 cm entre plantas. Con esta densidad de siembra se han obtenido incrementos del 20% en los rendimientos, en comparación con las distancias tradicionales de 90 cm entre surcos y 50 cm entre plantas. Se requiere de 5 a 6 kg de semilla por hectárea. Para áreas pequeñas, la siembra puede ser manual en surcos, a chorro seguido, por sitios, o al voleo. Por sitios se emplean 3 kg de semilla por hectárea, y al voleo, 6 a 8 kg/ha. La siembra debe realizarse al comienzo de las lluvias. Si se dispone de riego, puede adelantarse. Debe tenerse en cuenta la duración del ciclo vegetativo de la variedad, a fin de que la cosecha coincida con la época seca. Con frecuencia, el ajonjolí se siembra intercalado con otros cultivos. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que esta planta es muy sensible a la luz y puede perjudicarse si recibe sombra, especialmente en la época de floración. 3.7 Manejo del cultivo Ocasionalmente, se ha encontrado respuesta positiva del ajonjolí a la fertilización. En suelos arenosos, la aplicación de fertilizantes nitrogenados puede justificarse. En algunas regiones, se recomienda aplicar de 30 a 60 kg/ha de nitrógeno y de 30 a 40 kg/ha de fósforo. Bajo condiciones áridas, el uso de agua suplementaria en el cultivo de ajonjolí, aumenta considerablemente los rendimientos. Se recomiendan riegos a intervalos de 20 días cuando las lluvias sean escasas. El crecimiento de las plantitas durante los primeros 30 días es lento. Ello le da al ajonjolí una desventaja para competir con las malezas. Por esto, es indispensable mantener el cultivo limpio, a fin de favorecer el desarrollo vigoroso y uniforme de las plantas. El primer deshierbe mecánico debe hacerse a las 2 o 3 semanas después de la germinación. Inmediatamente después se realiza el raleo, cuando las plantitas tienen de 5 a 10 cm de altura. Se dejan una o dos plantas por sitio, cada 25 a 35 cm. De esta manera se asegura una densidad de 130 000 plantas por hectárea. Una semana después de efectuado el raleo, se hace el segundo deshierbe, utilizando un implemento con escardillos y surcadores que también realizan el aporque. Esto evita que el viento tumbe las plantas.
El control de malezas puede hacerse también mediante herbicidas. Estos se aplican cuando el suelo está húmedo y entre la siembra y la germinación. 3.8 Plagas y enfermedades El ajonjolí puede ser afectado por insectos, hongos y bacterias. Las plagas más importantes son causadas por los siguientes insectos:
- • Gusanos tierreros o trozadores. Cortan la base del tallo de las plantas jóvenes, tan pronto emergen. El daño lo hacen durante la noche, pues en el día permanecen bajo tierra. La prevención de su ataque puede lograrse mediante una adecuada preparación del terreno. Si el suelo está muy infestado, se puede aplicar Heptacloro o Aldrín en polvo, incorporado con el último rastreo. Sí el ataque se presenta en focos, deben aplicarse cebos envenenados preparados a base de Heptacloro o Aldrín, melaza y aserrín de madera.
- • Gusanos comedores del follaje. Atacan hojas, flores y cápsulas. Cuando se presente un promedio de 10 a 15 gusanos por cada 10 metros lineales, se aplica Dipterex, Azodrín o Tama ron.
- • Falso medidor. Este gusano también se alimenta del follaje. Se puede ejercer un buen control biológico del falso medidor, por medio de insectos predatores como Trichogramma y también mediante hongos y virus de la poliedrosis, comercialmente conocidos como Trichovirus. En caso necesario, pueden hacerse aplicaciones de Arseniato de Plomo.
- • Gusano bellotero. Ataca cogollos, botones florales y cápsulas. Cuando se encuentren de 8 a 10 gusanos en 100 plantas seguidas, se puede aplicar Toxametil, Belmark u Orthene.
- • Gusano peludo. Es comedor del follaje. Cuando se encuentren de 50 a 100 larvas en 100 pasos de su reo, debe aplicarse Dipterex 80.
- • Enrollador del cogollo. Excreta una seda con la cual pega las hojas del cogollo, de cuyos tejidos se alimenta. Los ataques más severos se presentan a los 30 o 40 días después de la germinación. El control químico es difícil, pues el gusano se cubre con el follaje y la seda. Se recomienda aplicar Azodrín, Dimecrón y Ortho Bux 36.
- • Chinches. Generalmente atacan el cogollo, chupando la savia e inyectando toxinas que decoloran y manchan las hojas. Se controlan con Dimecrón o Metasystox.
- • Polilla de la semilla. Este gorgojo mastica las semillas y con sus excrementos las pega, formando grumos. Se recomienda, antes de almacenar la semilla, espolvorearla con Malathión. Tales semillas no son aptas para el consumo.
Las enfermedades fungosas y bacterianas más importantes que edén afectar al ajonjolí, son las siguientes:
- • Volcamiento de las plántulas. Es causado por diferentes especies de hongos que atacan las raíces y el cuello de las plántulas, ocasionando su muerte. Se previene evitando el encharcamiento del agua y tratando la semilla, antes de la siembra, con fungicidas protectores, como Captan.
- • Manchas foliares. Son de forma angular, de tamaño variable y se presentan en las hojas bajeras. En ataques severos, pueden causar defoliación de las plantas. La mancha angular fungosa es de color marrón claro y de apariencia seca. Debe evitarse el exceso de humedad ambiental por medio de drenaje, disminuyendo la densidad de siembra, y manteniendo libre de malezas el cultivo.
- • Marchitez. Es la enfermedad más severa que afecta al ajonjolí. La enfermedad se muestra como una marchitez total de la planta, con pudrición de color marrón oscuro en la base del tallo, y manchas alargadas oscuras en el tallo y en las ramas. La enfermedad se trasmite por medio de la semilla y es favorecida en los periodos secos prolongados que se presentan después de las lluvias. Para prevenir la marchitez, se recomienda la rotación del ajonjolí con cultivos no susceptibles, regulación del agua en el suelo, uso de semilla seleccionada, sana y tratada con fungicidas protectores, y de variedades resistentes o tolerantes.
3.9 Cosecha La cosecha de ajonjolí se efectúa en forma semimecanizada o mecanizada. En general el cultivo se cosecha como sigue: (1) Corte y hacinamiento de las plantas. EI corte puede hacerse a mano o con una máquina segadora-atadora. A medida que se cortan, las plantas se hacinan en gavillas pequeñas de 10 a 15 plantas, luego se amarran, y posteriormente se dejan de 12 a 18 horas sobre el terreno para que se sequen. (2) Apilamiento de las gavillas. Las gavillas se apilan en hacinas de 10a 15. Las pilas, de forma cónica, con 30 o 40 cm de diámetro en la parte superior, se colocan sobre el terreno. Conviene que estén bien alineadas para facilitar las labores siguientes. No deben ser demasiado grandes, a fin de facilitar, la aireación y favorecer el secamiento rápido. (3) Trilla y limpieza de la semilla. A los 15 días después del corte, las pilas están listas para la trilla. Esta puede hacerse a mano, sacudiendo y golpeando las plantas sobre una lona para sacar las semillas de las cápsulas. Puede usarse también una trilladora mecánica. La limpieza de la semilla se hace por medio de cribas con perforaciones circulares de 84 mm de diámetro, o manualmente, venteando la semilla sobre la lona
La cosecha es la labor más exigente del cultivo del ajonjolí. Debe realizarse en el momento oportuno, pues de lo contrario, las cápsulas bajeras se abren y la semilla cae al suelo. 
La mejor época para la cosecha es cuando las plantas han alcanzado su madurez fisiológica. Esto se manifiesta por el amarillamiento de las hojas y el inicio de la defoliación. En esta época, las cápsulas son verdes o amarillas y las semillas son de color marrón claro. Las cápsulas bajeras están secas y han empezado a abrirse. Tan pronto que esto último ocurra, debe iniciarse el corte,
pues de allí en adelante la dehiscencia de las cápsulas progresa rápidamente hacia el ápice de la planta. Una vez empacado el grano, se queman los residuos de la cosecha para facilitar las labores de preparación del terreno para las nuevas siembras. Como el grano sale del campo casi seco, con un 10% de humedad, su almacenamiento es relativamente fácil. Si se quiere conservar parte de él como semilla, debe espolvorearse con Malathión, en dosis de 2 kg del producto por cada tonelada de semilla. Las fases en el beneficio de la semilla de ajonjolí incluyen limpieza, secado, cocción, extracción del aceite por presión mecánica y con disolventes, y refinación. El aceite obtenido se emplea para aderezar ensaladas, para cocinar y en la producción de margarina. La información sobre el beneficio de la semilla de ajonjolí puede consultarse en el manual Elaboración de productos agrícolas. 4. CÁRTAMO El cártamo o alazor es una planta xerófila anual, de porte pequeño. Es originaria de los países situados entre India y África Oriental. Se le cultivó primero como planta tintórea. Actualmente, se destina a la producción de aceite comestible. Los principales países productores son India, México, Estados Unidos y Etiopía. México es el mayor productor de la América Latina con 620 000 toneladas métricas anuales. La semilla de cártamo contiene de 35 a 43% de aceite. Tiene un alto contenido de ácido linoleico, de efecto anticolesterol en la sangre. Además de emplearse en la alimentación humana, puede también usarse en la producción de pinturas y barnices. La pasta o harina tiene un 35% de proteína y sirve como alimento para el ganado. 4.1 Clasificación El cártamo pertenece a la familia Compositae, subfamilia Tubuliflora y tribu Cinerea, a la cual pertenecen la mayoría de los cardos o plantas espinosas silvestres y cultivadas. La única especie cultivada es Carthamus tinctorius L., de la cual existen diferentes variedades como Gila, Dart, Frío, Humaya, Saffola y Kino. Su ciclo vegetativo varía entre 180 y 190 días. Su rendimiento puede ser mayor de 3 toneladas por hectárea. 4.2 Morfología El cártamo es una planta espinosa, ramificada que alcanza una altura de 0.50 a 1.80 m en la época de floración. Tiene una forma particular de crecimiento. Comienza por un estado de roseta, de 35 a 40 días. El tallo principal y las ramas sólo se desarrollan en el segundo estado.
Produce sus semillas en cabezuelas con brácteas espinosas, que se forman en el ápice de cada rama. El follaje es de color verde opaco y el color de las flores varía entre el blanco, amarillo, anaranjado, y aún rojo. Las características morfológicas más sobresalientes son: (1) Raíces. La raíz principal es pivotante, ramificada y capaz de penetrar, si el terreno lo permite, hasta profundidades de 3 m y más. Esto le facilita a la planta el máximo aprovechamiento agua presente en las capas profundas del suelo. (2) Tallo. El tallo central se ramifica cuando la planta tiene de 10 a 40 cm de altura. En condiciones de secano puede originar de 2 a 5 ramas. En el caso de regadío, pueden salir más ramas. (3) Hojas. Son enteras, sin pecíolo, partidas y espinosas. Las hojas inferiores son anchas. Las superiores rodean las cabezuelas, y son angostas y alargadas. (4) Inflorescencia. Es una cabezuela con brácteas involúcrales en su base, verdes y espinosas. Cada cabezuela contiene un gran número de flores tubulosas, hermafroditas y, generalmente, de color amarillo o anaranjado. Antes de la apertura de las flores, las cinco anteras encierran el estigma. La dehiscencia de las anteras se produce normalmente a la salida del sol. Entonces, el estilo se alarga y su estigma se cubre de polen. El porcentaje de polinización cruzada varía entre el 5 y el 40%, y ésta se produce principalmente por insectos. (5) Frutos y semillas. El fruto es un aquenio cuyo pericarpo está estrechamente pegado a la semilla. Como en todas las Compositae, las semillas son comprimidas, de forma más o menos tetraédrica. Cada fruto contiene una semilla y el número de estas por cabezuela difiere según las variedades y las condiciones de cultivo.
4.3 Clima y suelo El cártamo se adapta bien a climas semiáridos, de baja altitud. Es indiferente al fotoperiodismo, pero sensible a descensos de temperatura, después de que ha pasado el estado de roseta. Después de la germinación, las plantitas permanecen pegadas al suelo formando una roseta. En este estado, resisten heladas hasta de 6 °C bajo cero. Si la temperatura continúa baja, la fase de roseta puede durar hasta 10 semanas y aún más. En este periodo, si hay humedad y disponibilidad de nutrimentos, se produce un gran desarrollo de las raíces muy favorable para el futuro. Cuando aumenta la temperatura, el tallo principal crece y se ramifica rápidamente; siendo la planta sensible a las heladas. Para la germinación, las semillas requieren una temperatura mínima de 5 °C y una óptima de 14 °C. Germinan en 20 días con temperaturas bajas y en cuatro o cinco días con temperaturas altas. 
Si no falta la humedad, el cártamo puede soportar temperaturas hasta de 50 °C. La temperatura óptima para la floración es de 22 a 30 °C. Los botones florales se abren a las 4 o 5 semanas de su aparición. Las primeras flores aparecen en la periferia de la cabezuela. En cada cabezuela, la floración puede durar de tres a cuatro días. La polinización ocurre en las primeras horas de la mañana. Una planta puede permanecer en floración durante dos o cuatro semanas, dependiendo del número de ramas que haya producido. Las semillas alcanzan su madurez fisiológica a los 25 días de la polinización. De unas semillas a otras en la misma cabezuela, pueden existir diferencias de madurez de 7 días. Como término medio, un cultivo está listo para la cosecha a los 35 o 40 días después de la floración. El cártamo es una planta rústica, pero no resiste exceso de humedad en el suelo ni en la atmósfera. Las mejores cosechas con alto contenido de aceite se obtienen en zonas con climas secos, desde la floración a la recolección, porque en la última fase del periodo vegetativo, las lluvias disminuyen los rendimientos y la calidad de los frutos. Su desarrollo puede satisfacerse con lluvias de 300 a 600 mm desde la siembra hasta la floración. Soporta bien los vientos fuertes y secos y es resistente a la salinidad, especialmente a las sales de sodio. Crece en suelos desérticos, desde dunas arenosas a suelos arcillosas negros. 4.4 Preparación del suelo En suelos arcillosos, es aconsejable realizar una subsolación con arado-cincel. Esto facilitará el desarrollo de las raíces. Después de esta labor, es necesario dar uno o dos pasos de rastra y luego nivelar el terreno. Este método de preparación evita pérdida del agua residual del suelo, ofrece una buena cama para la germinación de las semillas, y evita el encharcamiento del agua y el desarrollo de enfermedades criptogámicas. En suelos más livianos y con disponibilidad de agua de lluvia o de riego, la preparación del terreno comprende una aradura profunda, uno o dos pasos de rastra y nivelación. 4.5 Siembra Se recomienda la siembra en surcos, ya que permite aplicar riegos. Con un 80% de germinación, pueden sembrarse de 12 a 15 kg de semilla por hectárea de la variedad Gila, y de 10 a 12 kg/ha de la variedad Kino. Para otras variedades, se recomiendan 20 a 25 kg/ha, y en siembras al voleo, entre 25 y 35 kg/ha. En suelos sueltos, la siembra debe hacerse en húmedo, mientras que en suelos compactos puede hacerse en seco o en húmedo. Si se siembra en seco, se recomienda depositar la semilla sobre el lomo del surco, a 3 o 4 cm de profundidad y luego aplicar riego. En suelos húmedos la semilla debe colocarse a una profundidad de 5 a 8 cm. En este último caso es aconsejable sembrar de 12 a 15 días después de haber aplicado el riego de presiembra.
4.6 Manejo del cultivo Es importante efectuar por lo menos dos deshierbes, para ayudar a controlar las malezas y conservar mejor la humedad del suelo, sobre todo, en las primeras etapas del desarrollo del cultivo. Si se siembra en seco, el primer deshierbe debe hacerse entre los 30 y 40 días después de la siembra y el segundo a los 80 días, cuando las plantas inician la ramificación. Si la siembra se hace en suelo húmedo, es suficiente un solo deshierbe a los 80 días. Al principio, el cártamo crece lentamente. Por ello, no puede competir eficientemente con las malezas, mientras se encuentra en la fase de roseta. Una vez que entra en la segunda fase de crecimiento, el desarrollo rápido de su tallo, ramas y follaje sombrea las interlíneas e inhibe la proliferación de malezas. Comúnmente, el cártamo es un cultivo de transición entre maíz-soya, algodón-sorgo o trigo-frijol. En México, se siembra entre el 15 de diciembre y el 15 de enero, como cultivo de invierno. Se recomienda, en estos casos, aplicar 80 kg/ha de nitrógeno y 50 kg/ha de fósforo al momento de la siembra, incorporándolos al suelo. El cártamo requiere una buena humedad del suelo durante el ciclo vegetativo, pero es susceptible al exceso de agua, por lo cual debe nivelarse el terreno para evitar encharcamientos en las partes bajas. Una buena práctica para aplicar riegos eficientes y facilitar el manejo del agua, es limitar los surcos a longitudes no mayores de 300 m. Un calendario de riegos en suelos arcillosos, puede ser el siguiente:
A la siembra | 15 cm de agua |
35 días después de la siembra | 8 cm de agua |
35 días después del segundo | 8 cm de agua |
16 días después del tercero | 8 cm de agua |
16 días después del cuarto | 8 cm de agua |
102 | |
En suelos aluviales, con un buen contenido de humedad en las capas inferiores, comúnmente no se requiere el uso de agua suplementaria. 4.7 Plagas y enfermedades El cártamo es atacado por varios insectos que pueden afectar desfavorablemente su desarrollo y rendimiento. Entre éstos, pueden mencionarse los siguientes:
- • Pulgones. Se localizan comúnmente en el envés de las hojas jóvenes, donde chupan la savia. Causan deformación y disminución del área foliar y, aún, detención del crecimiento. Si las infestaciones son más altas de 100 pulgones por cogollo, conviene aplicar insecticidas sistémicos como Malathión.
- • Gusanos tierreros o trozadores del tallo. Atacan las plantas jóvenes. Cortan la base de sus tallos. Se controlan con cebos envenenados a base de Sevín o Dipterex.
- • Grillos. Al igual que los tierreros, son de hábito nocturno y causan el mismo daño. Se controlan con cebos envenenados o aplicaciones de Endrín.
- • Gusano bellotero. Perforan los botones florales y las cabezuelas tiernas. Cuando se encuentre más de 10 gusanos en 100 muestras tomadas con red, puede aplicarse Sevín o Gusathión.
- • Chinches. Se presentan desde la emergencia hasta la floración. Las ninfas y adultos chupan los botones florales y las cabezuelas tiernas. En ataques severos de estos insectos, se recomiendan aplicaciones de Malathión.
- • Gusanos defoliadores. Las larvas consumen vorazmente las hojas. Cuando haya un 10% o más de área foliar comida, aplicar el mismo tratamiento recomendado para el exterminio del gusano bellotero.
- • Gusano peludo. Puede atacar las plántulas en la época de posemergencia. Cuando se encuentre un promedio de una larva por cada 5 m lineales de surco, aplicar una mezcla de Dipterex y Parathión etílico.
- • Gusano saltarín. Tiene apariencia de culebrita. Es delgado, de color rojizo con anillos verdes. Se pueden presentar focos de infestación en la posemergencia. Barrenan la base de los tallitos. Se controlan con Endrín.
En muchas regiones, las enfermedades constituyen un factor limitante para el cultivo del cártamo. El uso de variedades resistentes es la forma más efectiva para prevenirlas. En su mayoría, las enfermedades son favorecidas por un exceso de humedad en el suelo, o en el aire que rodea las plantas. Por ello, es muy importante evitar el encharcamiento del agua, usar densidades de siembra adecuadas, y favorecer el desarrollo vigoroso de las plantas. Las enfermedades más importantes que afectan el cártamo son:
- • Marchitez. El hongo que la causa sobrevive en el suelo, en los desechos de cosecha. Ataca las raíces y la base del tallo. Las hojas toman color amarillento y la planta se marchita. Se recomienda el uso de semilla proveniente de plantaciones sanas, y la rotación de cultivos.
- • Pudrición de la raíz. El hongo que la causa sobrevive en el suelo y ataca las raíces y la base del tallo. Los tejidos invadidos toman un color marrón oscuro, se vuelven quebradizos y la planta se marchita y muere. La marchitez puede prevenirse mediante la regulación de la humedad del suelo y la rotación de cultivos.
- • Chahuistle o roya. La infección causa una lesión marrón rojiza en la base del tallo, que lo estrangula. La plantita se marchita y muere. La variedad Dart es moderadamente tolerante al chahuistle y, también, a la pudrición de la raíz y a la marchitez.
- • Mancha de la hoja. El hongo produce manchas grandes de color marrón con anillos concéntricos. La semilla se decolora. Las plántulas mueren. La enfermedad es favorecida por exceso de humedad ambiental. No existen variedades resistentes. Se recomiendan siembras tempranas.
- • Pudrición de la inflorescencia. Las inflorescencias afectadas toman un color verde claro y al final se secan. Las semillas abortan o pueden tener poco peso, dependiendo de la intensidad del ataque. La enfermedad es favorecida por exceso de humedad ambiental.
4.8 Cosecha El cártamo está listo para la cosecha cuando las brácteas que rodean las cabezuelas empiezan a secarse y a oscurecerse. En este estado, las semillas contienen del 8 al 10% de humedad y se desprenden fácilmente. La recolección se realiza con cosechadoras de granos. Es necesario ajustar la velocidad del cilindro a 760 revoluciones por minuto, para el grano más seco, y a 915, para el de mayor humedad. La separación entre el cilindro y el cóncavo debe ser de 9.5 mm a 16 mm. Se reduce al máximo la velocidad del molinete. Si el cártamo está muy seco, se puede eventualmente desarmar el molinete. La semilla de cártamo debe almacenarse con un contenido de humedad del 8% y menos. La proporción de la cascara es de un 45%. En las variedades mejoradas, el contenido de aceite puede llegar hasta un 35 y 43%. En variedades comunes puede ser del 25 al 37%. La extracción del aceite incluye los siguientes pasos: fragmentación, cocción, prensado previo para extraer un 60% de aceite, molturación y acondicionamiento de la pasta, y extracción del aceite residual por disolventes. Mayor información sobre el procesamiento de la semilla de cártamo puede obtenerse en el manual Elaboración de productos agrícolas. 5. GIRASOL El girasol, llamado también mirasol o acahual, lúe llevado por los españoles a Europa procedente de México, en donde crece en forma espontánea. Hoy en día, uno de los principales países productores es Rusia. De allí proviene la mayoría de las variedades que actualmente se cultivan. También se siembra en gran escala en los países balcánicos y en Francia, España, Italia, China, India, Estados Unidos, Canadá y Argentina. La planta de girasol puede utilizarse en forma integral. Si se cosecha cuando el 50% de las plantas ya han florecido, puede usarse como ensilaje, con un rendimiento y una composición similar a los del sorgo y maíz. La semilla de girasol contiene 20%, y más, de aceite de excelente calidad para la alimentación humana, pues está entre los mejores de origen vegetal, desde el punto de vista de su grado de asimilación por el organismo y su valor nutritivo. La ausencia de ácido linoleico le da una gran estabilidad y una prolongada capacidad de conservación.
Las semillas de ciertas variedades se consumen directamente como golosinas o se usan para la alimentación de aves. Además de ornamental, el girasol es una planta melífera. De una hectárea de cultivo pueden obtenerse de 40 a 50 kg de miel de abeja de calidad superior. Los tallos secos que quedan después de la cosecha, pueden utilizarse como material combustible. Como subproductos de la extracción del aceite, quedan la cascarilla y la pasta o harina que constituyen una fuente importante de proteínas para la alimentación animal. De una tonelada de semilla se obtienen unos 300 kg de torta y cascarilla. 5.1 Clasificación El girasol pertenece a la familia Compositae, tribu Helantoidea y género Helianthus. El nombre científico de la especie cultivada es Helianthus annus. Esta comprende diferentes variedades. La mayoría de ellas han sido desarrolladas en Rusia por ejemplo Vniimk. Peredovick, Armavirsky, Target, Zehir, Turret, Dusol, Karlik, Jenissi y Relax. 5.2 Morfología El girasol es una planta anual con las siguientes características morfológicas: (1) Raíz. En el estado, cotiledonar, tiene de 4 a 8 cm de largo. En la fase cuando tiene de 4 a 5 pares de hojas, alcanza una profundidad de 50 a 70 cm. Su máximo crecimiento ocurre al tiempo de la floración. Del cuello de la planta y algo más abajo se originan un gran número de raíces laterales. Algunas de ellas crecen horizontalmente, de 10 a 40 cm partiendo de la raíz principal. Luego, penetran en el suelo, formando numerosas raicillas. (2) Tallo. Es vigoroso, ondulado y de superficie vellosa. Puede alcanzar una longitud de 0.60 a 2.5 m, dependiendo de la variedad. En algunas de ellas, es erecto y, en otras, se inclina en su parte terminal, debajo de la cabezuela. En variedades para aceite, se prefieren tallos no ramificados. (3) Hojas. Son de gran tamaño, acorazonadas, con bordes dentados y con pecíolo largo. Las hojas de los dos o tres primeros pares de la base del tallo son opuestas y las demás, alternas. Su número varía entre 12 y 40. El color puede variar de verde oscuro a verde amarillento. (4) Inflorescencia. Es un capítulo formado por numerosas flores sobre un receptáculo discoide. Su diámetro puede variar entre 10 y 40 cm. (5) Flores liguladas o radiadas. Son asexuadas, en número de 30 a 70, dispuestas radialmente en una o dos filas. Las lígulas tienen de 6 a 10 cm de longitud y 2 a 3 cm de ancho. Su color varía entre amarillo dorado, amarillo claro o amarillo anaranjado. (6) Flores tubulares o de disco. Son hermafroditas y producen las semillas. Están dispuestas en arcos espirales que se originan en el centro del disco.
(7) Fruto y semillas. El fruto es un aquenio que contiene una sola semilla, con el pericarpo estrechamente pegado a ella. La semilla es de forma alargada, angosta en su base y comprimida. Su color puede ser blanco, marrón, negro o, a menudo, oscuro con bandas blancas. En condiciones de secano o cultivo de temporal, las raíces se desarrollan en lo más profundo, ya que buscan la humedad. En épocas de lluvia o bajo condiciones de riego, se originan numerosas raíces adventicias, que forman una red intrincada muy cerca de la superficie del suelo. 5.3 Fisiología El hecho de que los capítulos cuelguen hacia abajo es una buena característica, pues se disminuyen los daños causados por pájaros y por las lluvias. La ramificación del tallo constituye un carácter negativo en las variedades de girasol para aceite. Las cabezuelas jóvenes tienen un movimiento diario, formando un ángulo recto con la dirección de los rayos solares, conocido como heliotropismo. Cuando se desarrollan las flores, cesa el heliotropismo y todos los capítulos se orientan hacia una sola dirección, aquella por donde sale el sol. 
Las flores tubulosas están separadas entre sí por una paleola con dos o tres lóbulos amarillo-verdosos. Al madurar, las paleolas se vuelven duras y aristadas formando una estructura alveolar que mantiene firmes las semillas en la cabezuela. El cáliz está formado por dos sépalos, que se caen fácilmente. La corola es actinomorfa, gamopétala y tiene forma tubular. Las flores tubulosas poseen cinco estambres con anteras alargadas. El pistilo tiene dos carpelos. El ovario es inferior, unilocular con un sólo óvulo. El girasol es una planta alógama, debido a la diferencia de la época de maduración de los estambres y de los pistilos, y al fenómeno de autoincompatibilidad. La polinización es, en su mayor parte, entomófila y se hace principalmente mediante las abejas, que son atraídas por el néctar segregado por las flores. La mayor cantidad de néctar se produce cuando la temperatura nocturna no baja de 18 °C y cuando la diurna se mantiene alrededor de 25 °C. Al iniciarse la fase de formación de la cabezuela, el tallo ha alcanzado 40% de su altura final y al tiempo de la floración es de 95%. 5.4 Clima y suelo El girasol se adapta a oscilaciones de temperatura. Puede crecer normalmente a temperaturas de 25 a 30 °C y más bajas de 13 a 14 °C, aunque en este último caso, la floración y maduración son más demoradas. La germinación ocurre a temperaturas de 5 °C y más. Durante la fase de las primeras cuatro o cinco hojas verdaderas, la planta puede resistir, por corto tiempo, temperaturas de 6 a 8 °C. Las temperaturas bajas, durante la fase del crecimiento, demoran la maduración. Temperaturas muy altas, durante la época de formación de las semillas, son perjudiciales. En condiciones de humedad y crecimiento normales, las mayores producciones de semilla y de aceite se obtienen a temperaturas promedio de 18 a 22 °C, durante la formación y llenado de los granos. Si en esta fase las temperaturas son mayores de 25 a 26 °C y la humedad atmosférica es reducida, los rendimientos y el porcentaje de aceite disminuyen. Con temperaturas medias de 10 °C durante la floración y la formación de las semillas, el contenido de ácido linoleico aumenta hasta 78%. El girasol consume importantes cantidades de agua, durante la época de crecimiento activo, y de formación y llenado de la semilla. Desde la germinación hasta la formación de la cabezuela, la planta consume una quinta parte de la cantidad total de agua. El mayor consumo de agua ocurre desde la formación de la cabezuela, hasta el final de la floración. El girasol puede resistir la sequía debido a la capacidad de su sistema radical, para aprovechar el agua existente en las capas profundas del suelo. Además, la planta soporta la deshidratación temporal de sus tejidos. Sin embargo, la sequía reduce la absorción de nutrimentos e influye negativamente en el crecimiento y en el rendimiento. La máxima sensibilidad del girasol al déficit hídrico, está entre los 20 días antes y los 20 días después de la floración.
La influencia de la duración del día varía en las diferentes etapas del desarrollo del cultivo. En la fase de formación de las hojas, acelera o demora el ritmo de su crecimiento. Sin embargo, las diferencias en fechas de floración y en duración de ciertas fases del crecimiento, muchas veces atribuidas al fotoperiodismo, comúnmente son más afectadas por la temperatura. El girasol prospera en suelos arcillo-arenosos, ricos en materia orgánica y permeable, con agua freática más bien superficial. El girasol es sensible al exceso de sales, y también a una alta acidez alcalinidad. 5.5 Preparación del suelo La aradura de la tierra se efectúa a una profundidad de h 30 cm, para asegurar un buen desarrollo de las raíces. La labranza secundaria debe estar encaminada a proporcionar a las semillas una cama firme, húmeda y mullida, con el objeto de asegurar su rápida germinación. Conviene eliminar totalmente las malezas recién germinadas, para evitar su competencia con" plántulas de girasol. 5.6 Fertilización Los fertilizantes nitrogenados disminuyen el porcentaje de; aceite, mientras que los fosfóricos lo incrementan. En las primeras etapas del crecimiento, la acción positiva del fósforo se manifiesta en el peso y cantidad de raíces. A partir de la fase de cuatro pares de hojas, es más notable la influencia del nitrógeno. Para la fertilización se recomienda aplicar una fórmula 60-40-00 que se obtiene al mezclar 6 bultos de 50 kg de sulfato de amonio con 4 bultos de 50 kg de superfosfato simple. Esta cantidad es suficiente para una hectárea sembrada en surcos separados 76 cm. Debe aplicarse un kilo por cada 50 m de sur También puede usarse una mezcla de 180 kg de nitrato de amonio y 87 kg de superfosfato triple por hectárea, aplicados en la mi dosis que en el caso anterior. La fertilización debe hacerse al momento de la siembra. 5.7 Siembra La época de siembra debe coincidir con el establecimiento las lluvias. La semilla debe quedar en una profundidad de 3 a 6 cm. Si se siembra a mano, se deposita en el surco una semilla cada 7 o 10 cm.
La distancia entre los surcos varía normalmente de 75 a 90.
Si se
siembra con una sembradora, se ajusta la máquina para que deposite dos semillas cada 25 cm. Para obtener una población de 40 000 plantas por hectárea, tomando en cuenta las pérdidas durante la germinación y emergencia, se siembran entre 6 y 8 kg/ha.
5.8 Manejo del cultivo Cuando las plantitas tengan de 20 a 25 cm de altura, con 4 a 6 hojas, debe darse un paso de cultivadora a fin de eliminar malezas y ¡aflojar el suelo. Luego, se hace el aclareo, dejando las plantas más vigorosas a una distancia de 25 ó 30 cm. Cuando las plantas í tengan 40 a 50 cm se hace el segundo pase de la cultivadora, «vitando arrimar demasiada tierra a la base de los tallos a fin de ¡prevenir pudriciones Para el control químico de las malezas, se recomiendan herbicidas a base de prometrina con alto efecto residual, que no es tóxico para el girasol y que tampoco presenta peligro para las abejas. 5.9 Plagas y enfermedades Las principales plagas que afectan el girasol, son:
- • Gusanos tierreros. Comen las raíces y la base del tallo. Si las infestaciones son graves pueden aplicarse al suelo, al momento de la siembra, Basudín al 2% polvo o Dipterex al 2.5%.
- • Polillas o palomillas. Comen las flores y el polen. Roen y perforan las semillas. Sobre las cabezuelas atacadas se observa una red con excrementos y larvas de color gris. Pueden combatirse con Thiodan del 35%, o Malathión. 1 000 E.
- • Trozadores de hojas. Vanos insectos pueden comer hojas y aún dañar los capítulos. En caso necesario, puede aplicarse Dipterex en aspersión.
- • Pájaros y roedores. Pueden causar pérdidas en las semillas al tiempo de su maduración o de la siembra. Lo más práctico es usar pajareros, y colocar cebos envenenados con Endrín junto con un material atrayente, como esencia de vainilla, plátanos maduros y semilla de girasol hervida.
Algunas de las enfermedades que pueden presentarse en el girasol son:
- • Mildiú. Produce manchas cloróticas en la cara superior de las hojas que, en el envés, se cubren de un moho blanquecino cuando la humedad atmosférica es alta. Puede causar enanismo de las plantas jóvenes. Debe usarse semilla sana y de preferencia, variedades resistentes.
- • Pudrición gris. Las hojas se decoloran, pierden su turgencia se retuercen y se pudren. Cuando la infección es severa, las lesiones se cubren de un polvo gris. En las cabezuelas aparecen manchas oscuras en las cuales los tejidos se ablandan, se pudren y también se cubren de un polvo gris-verdoso. Debe evitarse exceso de humedad ambiental mediante densidades de siembra apropiadas, así como también encharcamiento.
- • Chahuistle o raya. Sobre las hojas aparecen numerosas manchas pequeñas, circulares, cubiertas de un polvo amarillo. Para prevenir la roya, se pueden usar variedades resistentes. También, se pueden hacer aspersiones con fungicidas del grupo de los dithiocarbamatos.
- • Manchas foliares Afectan principalmente las hojas bajeras. Al principio son cloróticas y luego cambian de color marrón claro a oscuro. Se pueden prevenir con aspersiones de dithiocarbamatos.
5.10 Cosecha La humedad óptima que debe tener la semilla, para poder efectuar la recolección es de hasta 12%. Al tiempo de la madurez de la semilla, los capítulos toman un color marrón y su dorso, un color amarillento. Si la cosecha es manual, se cortan los capítulos para llevarlos a un asoleadero, en donde permanecen aproximadamente tres días, antes de proceder al desgrane. Este puede hacerse a mano, utilizando un palo con e cual se golpean los capítulos colocados sobre una lona o dentro de costales. Para la cosecha mecánica, pueden usarse cosechadoras de cereales a las que se les adapta, en el cabezal, charolas de lámina para evitar que los capítulos caigan. Además se les quita el molinete a las máquinas y se regula la velocidad del cilindro a 600 revoluciones por minuto, como máximo. 6. CACAHUATE El cacahuate o maní es otra fuente importante de aceite vegetal y de proteínas, en las zonas tropicales y subtropicales. Es originario de América del Sur. De allí se distribuyó a los países del Lejano y Cercano Oriente, a África, al resto de América y a Europa. La producción mundial se calcula en 13 millones de toneladas, de las cuales se producen en el Lejano Oriente, especialmente en China e India, ocho millones de toneladas y en África tres y medio millones. Estados Unidos produce unas 800 000 toneladas. El resto se distribuye entre América Central y Sudamérica, el Cercano Oriente, Europa y Oceanía. La planta de cacahuate se aprovecha para el consumo en forma integral. Su follaje se utiliza como forraje fresco o ensilado. Las semillas se comen crudas, cocidas, tostadas o en gran variedad de confituras. Con un contenido de aceite de 50% y proteína de excelente calidad para la alimentación humana, el maní tiene un rendimiento en grano tres veces mayor que el del ajonjolí. Comparado con la soya, produce dos y media veces más aceite. 6.1 Clasificación El cacahuate pertenece a la familia Leguminosae, subfamilia Papilionidae y género Arachis. La especie cultivada es Arachis hipogaea L. Esta comprende dos grupos principales de variedades: erectas y rastreras. Casi todas las variedades comerciales son de porte erecto.
Las variedades tipo Virginia tienen frutos grandes con paredes gruesas. Se cultivan para la producción de aceite, forraje y consumo humano directo. Entre las variedades tipo Virginia pueden mencionarse: Georgia 119-20. Virginia Bunch, Tatuí 76, y NC-Oaxaca. Las variedades tipo Español tienen frutos pequeños, de paredes delgadas, con pocas semillas. Ejemplos: Guanajuato Español y Rojo Regional. El periodo vegetativo del cacahuate difiere según las variedades y las condiciones climáticas. Puede ser de tres, cuatro y cinco meses. 6.2 Morfología El cacahuate es una planta herbácea anual, con las siguientes características morfológicas: (1) Raíces. Las plantas están formadas por una raíz principal pivotante que origina un gran número de raíces secundarias. Estas a su vez producen raicillas absorbentes que forman una densa red. Al igual que en las demás plantas leguminosas, en sus raíces se originan nódulos por.la presencia de bacterias nitrificantes. (2) Tallo. En la mayoría de las variedades comerciales es erecto. Puede alcanzar una altura de 15 a 70 cm. Produce ramas desde la base. Estas pueden originar raíces cuando tocan el suelo. El tal lo es ligeramente pubescente. (3) Hojas. Son pinnadas con dos pares de folíolos ovalados, obtusos o ligeramente puntiagudos, con márgenes lisos, y de 4 a 8 cm de largo. Tienen en la base del pecíolo dos hojuelas o estípulas angostas, alargadas y puntiagudas. (4) Flores. Se originan, agrupadas, en yemas axilares. Al principio las flores son sésiles. La corola es de color amarillo brillante y de 0.9 a 1.4 cm de diámetro, formada por un estandarte grande, frecuentemente con manchas moradas y alas libres de la quilla, que es puntiaguda. Tiene nueve estambres alrededor del ovario alargado. Comúnmente, las flores se autopolinizan. (5) Después de la fertilización, el pedicelo de la flor se alarga, convirtiéndose en un tallito o estaquilla, de 3 a 10 cm de longitud. Gradualmente, empuja el ovario o fruto joven dentro del suelo, en donde éste completa su desarrollo. (6) Fruto. Es una vaina o cápsula de 2 a 7 cm de largo, con dos o cuatro semillas. En variedades erectas, las vainas se forman alrededor del tallo, pero en las rastreras están muy esparcidas. Se encuentran enterradas de 3 a 10 cm bajo la superficie del suelo. Las vainas son abultadas, de color café amarillento, con bordes prominentes reticulados y más o menos estrechos entre las semillas.
(7) Semillas. Son ligeramente redondeadas y comprimidas, con hilum puntiagudo. Tienen una testa más o menos gruesa, algo reticulada, de color rojo claro o rojo oscuro. Poseen dos cotiledones blancos de aspecto aceitoso.
6.3 Clima El cacahuate prospera en climas cálidos. Es susceptible a las heladas. En general, se cultiva en la franja comprendida entre los 40° de latitud norte y sur. Las temperaturas promedio de 15 a 30 °C son ideales, aunque también le favorecen las de 25 a 30 °C. Exige buena luminosidad ya que necesita de ésta para alcanzar su desarrollo normal y propiciar un buen contenido de aceite en las semillas. Por ello, debe evitarse en su cultivo la presencia de otras plantas que le produzcan sombra. Las lluvias, a intervalos frecuentes, lo benefician en su ciclo vegetativo, pero pueden dañarlo si se presentan al tiempo de la formación y maduración de las vainas. Una precipitación de 300 a 500 mm, con lluvias bien distribuidas durante su ciclo vegetativo, es suficiente para asegurar una buena cosecha. Hasta el momento de la floración, a los 30 a 40 días, requiere humedad moderada. De la floración hasta la maduración inicial, a los 40 o 50 días, exige mayor humedad. Durante el periodo final de maduración, 20 a 30 días, necesita muy poca humedad. La recolección debe coincidir con tiempo seco. 6.4 Suelo 
Debe procurarse que el suelo sea suelto, preferentemente franco-arenoso, sin cascajo o piedras, y sin residuos vegetales en la superficie. La profundidad deseable para el buen desarrollo de las
raíces y de los frutos es de 20 a 50 cm de suelo, y de 50 a 90 cm de subsuelo bien drenado. Esto último, al igual que la topografía plana, es importante pues el cacahuate se perjudica con los encharcamientos. Un pH entre 5.8 y 6.2 es el más favorable. Este también es aconsejable para otros cultivos como algodón, maíz, ajonjolí y sorgo, con los cuales puede rotarse. El pH por debajo de 5.8 puede ser perjudicial para el establecimiento de las bacterias nitrificantes. En este caso, hay necesidad de encalar el suelo, pues el calcio es un elemento muy importante para el cacahuate. 6.5 Fertilización El cacahuate consume grandes cantidades de nitrógeno, pero por ser una leguminosa, las bacterias nitrificantes de sus raíces le proveen a la planta la mayor parte de sus requerimientos. Por ello, puede prosperar en suelos arenosos, pobres en nitrógeno, siempre y cuando éstos tengan una buena provisión de bacterias nitrificantes específicas para él. Los requerimientos en fósforo son bajos y, cuando so rota con otros cultivos que han sido fertilizados o el suelo tiene mediano contenido de este elemento, no hay necesidad de aplicarlo. El cacahuate exige altas cantidades de potasio. El mejor método de suministrarlo es aplicándolo al cultivo precedente con el cual se rota, o incorporándolo al suelo uno o dos meses antes de la siembra. Cuando el potasio queda en la superficie, alrededor de las cápsulas, éstas tienden a absorberlo en mayor cantidad que al calcio, lo que origina la producción de cápsulas vanas. El calcio, al igual que el potasio, es un elemento muy importante en la nutrición del maní. El calcio debe estar disponible en la zona de las raíces durante todo el periodo de crecimiento, y en la zona de las cápsulas, durante el periodo de su formación y maduración. La zona de fructificación requiere más calcio que la zona de las raíces y ésta, a su vez, debe disponer de mayor cantidad de potasio que la zona en donde se desarrollan los frutos. El cacahuate consume grandes cantidades de magnesio. La aplicación de yeso, que es un sulfato de calcio y de magnesio, suministra ambos elementos. La deficiencia de manganeso puede presentarse cuando el pH es superior a 6.2. Esto se manifiesta por un amarillamiento de las hojas más tiernas, circunscrito a los espacios intervenales. Para corregir esta anomalía se recomienda aplicar 25 kg/ha de Sulfato de manganeso. En resumen, el cacahuate es más exigente en nitrógeno, potasio y calcio. Para dar un rendimiento de 1 500 kg de cápsulas y 2 000 kg de forraje por hectárea, el cacahuate extrae del suelo las siguientes cantidades de nutrimentos:
Rendí míen to | Nitrógeno | Fósforo | Potasio | Calcio | Magnesio |
Semilla 1 000 kg Cascara 500 kg Forraje 2 000 kg | 40.0 kg 3.0 kg 35.6 kg | 9.0 kg 0.5 kg 5.0 kg | 7.7 kg 6.4 kg 37.3 kg | 1.0 kg 2.0 kg 25.0 kg | 3.0 kg 1.0 kg 11.0 kg |
Total | 78.6 kg | 14.5 kg | 51.4 kg | 28.0 kg | 15.0 kg |
La rotación del cacahuate con otros cultivos presenta varias ventajas. Por ser una planta leguminosa, incorpora al suelo, en sus residuos de cosecha, buena cantidad de nitrógeno. Cuando el cultivo anterior se fertiliza, el cacahuate aprovecha con mayor eficiencia los residuos de dicha fertilización que de una fertilización directa, especialmente en lo que se refiere al potasio. 6.6 Preparación del suelo Para la preparación del terreno, se recomienda una aradura primaria profunda, de aproximadamente 30 cm, y una secundaria, para dejar bien mullida la capa superficial del suelo y facilitar la germinación de las semillas. En esta labor, es muy importante eliminar las malezas y enterrar bien los residuos vegetales, pues si quedan superficiales, pueden favorecerse enfermedades criptogámicas y, por lo tanto, dificultarse la siembra. Es conveniente nivelar el terreno para evitar encharcamientos; facilitar el drenaje; favorecer una distribución uniforme del agua de riego, y obtener una profundidad uniforme de siembra. 6.7 Siembra El uso de una buena semilla es básico para lograr una alta población de plantas y obtener una producción satisfactoria. Debe preferirse semilla certificada que asegure pureza varietal, viabilidad y sanidad. Es más práctica la siembra de semilla desgranada, preferentemente a mano, que la siembra de semilla con cascara. La siembra debe realizarse al inicio de la época de lluvias, de tal manera que la cosecha coincida con la época de sequía. La profundidad de la siembra depende del tipo de suelo y de su contenido de humedad. En suelos sueltos, se recomienda una profundidad de 4 a 7 cm, y en suelos más pesados, de 3 a 5 cm. Las mayores profundidades corresponden a suelos secos. Lo ideal es sembrar en suelos húmedos, pues así la semilla germina más rápida y uniformemente. La densidad de siembra difiere de acuerdo a las variedades y su hábito de crecimiento. Para variedades de porte erecto pueden usarse dos semillas por sitio, distanciadas de 30 a 40 cm, sembradas en surcos separados entre sí de 40 a 50 cm. En esta forma, se requieren entre 130 y 200 kg de semilla por hectárea. Pueden usarse menores densidades, como una semilla por sitio cada 15 cm, en surcos separados 60 cm. En esta forma, se requieren 60 kg/ha y se obtiene una población de plantas de 100 000 a 125 000 por hectárea.
6.8 Manejo del cultivo La semilla germina cuatro o cinco días después de la siembra. A los 30 o 35 días, los pedicelos de las flores fertilizadas comienzan a alargarse y a enterrarse, y se inicia la formación de los frutos. El periodo comprendido entre estas dos etapas es el más crítico en lo referente a la competencia por malezas. El control de éstas puede lograrse mediante uno o dos pasos de cultivadora. Tan pronto como los pecíolos de las flores se alarguen, deben suspenderse todas las labores de cultivo. Con un ciclo de lluvias de dos y medio a tres meses, generalmente no se necesita riego, si la siembra se hace oportunamente. Si se presentan periodos intermedios de 15 y más días de sequía, debe aplicarse agua suplementaria al cultivo. El agua que se utilice no debe ser salina, ni tener en suspensión materiales orgánicos. La pendiente debe ser uniforme para evitar erosión y encharcamientos. Los surcos de riego, en suelos sueltos, no deben ser más largos de 100 metros. Al tiempo de la maduración de los frutos, debe suspenderse el riego. 6.9 Plagas y enfermedades Las plagas más importantes que afectan el cacahuate son los gusanos comedores de hojas. Entre éstos pueden mencionarse el gusano soldado y el falso medidor. Comúnmente, estos insectos tienen enemigos naturales. En cuanto sea posible, debe evitarse el uso de insecticidas para su control. El uso de productos químicos sólo se justifica en caso de ataques severos. Deben preferirse los insecticidas estomacales sin efecto residual prolongado. Las aplicaciones deben hacerse sólo hasta 15 días antes de la cosecha, particularmente cuando se utilice el follaje para su ensilado. Las enfermedades más importantes son:
- • Pudrición de las semillas y de las plántulas. Es causada por varias especies de hongos. Atacan principalmente las semillas deterioradas y las plántulas cuya emergencia se demora, debido a siembras profundas, temperatura baja y exceso de humedad. La afección puede prevenirse empleando semilla seleccionada y tratada con fungicidas protectores, como Thiram.
- • Pudrición negra de la base del tallo. Es también causada por hongos del suelo, que afectan el tallo en la zona del cuello. Las condiciones secas y la alta temperatura del suelo favorecen la enfermedad. Por eso, en estos casos no se aporca el cultivo, pues éste puede provocar una mayor susceptibilidad de la planta a esta enfermedad.
- • Manchas foliares. Dos especies de hongos ocasionan estas manchas. En un caso son de color amarillo pálido y con el tiempo se tornan de color marrón rojizo o negro en el envés de la hoja, y de color marrón claro en el haz. Las manchas aparecen rodeadas por un halo amarillo, son pequeñas y circulares. En otro caso, las manchas son de color marrón oscuro o negro en ambos lados de la hoja, de tamaño más pequeño y no presentan halo.
- Si se requiere, pueden hacerse aspersiones con fungicidas protectores del follaje, como dithiocarbamatos.
- • Marchitez o tizón. El hongo invade los tejidos de la base del tallo, ocasionando su pudrición. Como consecuencia de ello, la planta se marchita y se seca. Cuando la humedad del suelo es alta, se forman esclerocios pequeños, redondos, de color crema, sobre la superficie de los tejidos invadidos. El exceso de humedad en el suelo, favorece el desarrollo de la enfermedad.
- • Chahuistle o raya. Afecta principalmente las hojas inferiores. Aparecen en el haz manchas irregulares cloróticas, que en el envés son de color marrón claro y de aspecto pulverulento. En ataques severos, pueden hacerse aplicaciones de Manzate o Benlate.
- • Nemátodos. La planta de cacahuate puede ser atacada por varias clases de nemátodos, como los que producen nudos radicales y el nemátodo de la pradera. Afectan las raíces y los frutos y ocasionan su pudrición o malformación Su control se efectúa mediante la rotación de cultivos, cultivos.
- • Enanismo. El virus causa una marcada reducción en el crecimiento y escaso número de frutos con semillas de mala calidad.
- • Pudrición de los frutos y semillas. Durante el desarrollo de los frutos y de las semillas, varios hongos pueden ocasionar su deterioro. Los factores que favorecen la infección son exceso de humedad y temperaturas altas del suelo.
6.10 Cosecha y beneficio Para determinar la época de cosecha, se arrancan varias plantas por surcos para observar si la mayor parte de las vainas están maduras Las semillas maduras deben ser de color rosado o rojo, deben haberse despegado internamente de la vaina y su testa debe desprenderse fácilmente. Si se obtiene 75 u 80% de frutos maduros, el cacahuate estará listo para su cosecha. Esto coincide con el amarillamiento de las plantas. La cosecha puede realizarse en forma manual, semimecanizada o mecanizada, dependiendo de la superficie del cultivo. En la cosecha manual se arrancan las plantas y agrupan en montones pequeños, alineados, para que el sol las termine de secar. Luego, se separan los frutos y se someten a otro periodo de secamiento al sol. El arranque a mano sólo se justifica en cultivos pequeños, de tipo familiar. Es laborioso y debe realizarse con cuidado, a fin de aprovechar todos los frutos formados. Para los métodos de cosecha semimecanizada y mecanizada, véase el manual Cosechadoras de cultivos industriales. Para el desgrane y almacenamiento, la semilla de cacahuate debe tener un porcentaje de humedad de 8 a 10%. El desgrane consiste en la rotura de las cápsulas para separar las semillas. Esta labor se realiza mecánicamente.
El rendimiento promedio del cacahuate es de 25 a 30% de cascara, y de 70 a 75% de semilla. Puede haber diferencias de acuerdo a las variedades. Si la semilla va a utilizarse para la siembra, debe almacenarse en bodegas con adecuada ventilación, y previamente tratarse con insecticidas o con bromuro de etileno. Si el periodo de almacenamiento va a ser largo, debe almacenarse con la cascara, pues así se conserva mejor y pierde menos rápidamente su viabilidad. Esta puede durar hasta 2 años, en buenas condiciones de almacenamiento. Si la semilla va a usarse en la industria de alimentos, para la obtención de aceite y de pasta, no debe tratarse con insecticidas. La extracción del aceite se efectúa usando el método combinado de extracción con expulsor y con disolventes, o el prensado continuo por medio de expulsores. Para mayor información sobre conservación y almacenamiento de los granos y su procesamiento, se recomienda consultar el manual Elaboración de productos agrícolas. 7. COLZA La colza es una planta oleaginosa originaria de Europa. En el siglo XVI se le conocía con el nombre de col y se pensaba que se había originado del nabo silvestre. En la Edad Media, el centro del cultivo de la colza fue Holanda. De aquí pasó a Bélgica y Francia y en la segunda mitad del siglo XVI, a Alemania. Actualmente la colza tiene una amplia distribución no sólo en Europa, sino en países de Asia, América y norte de África. La producción es como sigue: Asia, incluyendo China 3 200 000 ton Europa, incluyendo Rusia 1 300 000 ton América del Norte y Central 380 000 ton América del Sur 80 000 Ion África 7 000 ton El aceite de colza se utiliza en la fabricación de margarina, aceite de mesa y de cocina, y en la industria de alimentos preparados. La proteína de la torta tiene buena composición de aminoácidos y su nivel de minerales y de vitaminas es similar al de la torta de soya. Cuando el aceite se purifica, no tiene ningún olor, produce una llama brillante y clara al quemarse y puede usarse en el alumbrado. Las plantas pueden emplearse como forraje verde o ensilado para la alimentación del ganado. En muchos países, se usan las semillas para la alimentación de pájaros.
7.1 Clasificación La colza pertenece a la familia Cruciferae la cual también incluye varias plantas hortícolas como el repollo, la col, la coliflor y el nabo, la colza oleífera se denomina Brassica napus. Otras especies del mismo género son: B campestris y B. olerácea. La especie Brassica campestris es una planta silvestre que crece como maleza en toda Europa, Asia y norte de África La especie B. olerácea, conocida como colza silvestre, se encuentra principalmente en la costa Atlántica del sur oeste de Europa y zona mediterránea. La especie B. napus estaba circunscrita principalmente a la zona oeste y media de Europa y hasta el oeste de Rusia. Se cree que la especie B napus se originó del cruzamiento casual de las especies B. campestris y B. olerácea. 7.2 Morfología Las principales características morfológicas de la planta de colza son (1) Raíz. Es pivotante, más o menos profunda, con raíces laterales que originan raicillas absorbentes. (2) Tallo. Es erecto y ramificado. Puede alcanzar una altura de 1.40 a 1.80 m. (3) Hojas. Las hojas inferiores son profundamente lobuladas en la base y ligeramente redondeadas en la parte terminal. Son hirsutas y de color verde oscuro. Las hojas intermedias son menos lobuladas, de color verde azuloso y más o menos glabras. Las hojas superiores son enteras, lanceoladas y con una base ensanchada que rodea parte del tallo. (4) Inflorescencia. Esta es un racimo con numerosas flores de color amarillo. Cada flor tiene 4 sépalos, 4 pétalos y 6 estambres, característicos de las cruciferas. El tallo de la inflorescencia permanece corto y las flores emergen en grupos sobre la yema terminal. (5) Fruto. Es una silicua alargada, cilindrica, comprimida a trechos y con el extremo puntiagudo. En la madurez alcanzan una longitud de 5 a 10 cm y son de color marrón claro. (6) Semillas. Se forman adheridas a una lámina o septo central, en medio de las dos valvas que forman el pericarpo del fruto. Las semillas quedan libres cuando el fruto se abre longitudinalmente en las tres secciones. Las semillas son esféricas, de 2 a 2.5 mm de diámetro, de color oscuro o marrón rojizo.
7.3 Variedades Se han producido variedades para ser cultivadas en invierno, en verano y en primavera. Existen entre ellas diferencias morfológicas, de ciclo vegetativo, de adaptación a condiciones ecológicas, de rusticidad, y de rendimiento en aceite. Algunas variedades que se cultivan comercialmente son Span, Tower, Cresor, Midas, Oro, Rapora, Erglu, Primor y Lesira. En México se cultivan principalmente las variedades Target, Zephir y Turret con un ciclo vegetativo de 130 a 150 días, y las variedades Pachuca y Echo con un ciclo de 100 a 110 días. Los rendimientos son diferentes según la variedad, las condiciones ecológicas y los cultivos precedentes. Si éstos son cereales, como trigo y avena, los rendimientos son bajos. Los mejores cultivos de rotación para la colza son: pasto, trébol y alfalfa, lino y arvejas o chícharos. Con variedades mejoradas y buenas condiciones de cultivo, la colza puede tener un rendimiento de 500 veces más la cantidad de semilla sembrada. Así, si se siembran 5 kg de semilla por hectárea, es de esperarse un rendimiento de 2 500 kg/ha. 7.4 Clima y suelo La colza es una planta herbácea anual cuyo cultivo se ha extendido por todos los climas del mundo, a pesar de considerarse como septentrional. La gran cantidad de variedades que existen, permiten su implantación en cualquier región. En muchas de ellas crece silvestre y se le considera como una maleza. 
Puede cultivarse en diferentes tipos de suelos. Sin embargo, los mejores son los profundos, de textura franca, limosa o areno-limosa. En suelos delgados y pobres requiere una fertilización balanceada. Las variedades de invierno necesitan suelos arcillosos, con buena capacidad de retención de humedad, y fértiles. Aunque puede soportar cierta acidez, el pH óptimo se encuentra entre 6,0 y 7,5. Resiste también alguna salinidad. En países europeos nórdicos, como Holanda, se cultiva con éxito en tierras recobradas al mar. 7.5 Preparación del suelo Teniendo en cuenta que la colza tiene una raíz pivotante y semillas de tamaño pequeño, debe darse al terreno una aradura primaria relativamente profunda y uno o dos pasos de rastra para dejar la superficie bien mullida. Es aconsejable nivelar bien el terreno para evitar encharcamientos, a los cuales es muy susceptible el cultivo. 7.6 Fertilización Se estima que la colza tiene los siguientes requerimientos de elementos nutritivos por hectárea: nitrógeno, 140 a 180 kg; fósforo. 60 a 90 kg; potasio, 120 a 260 kg; calcio, 160 kg, y azufre, 90 kg. Si los suelos tienen buen contenido de potasio, puede usarse un fertilizante de fórmula 60-40-00 preparada con 4 bultos de 50 kg de sulfato de amonio y 4 bultos de 50 kg de superfosfato simple. De esta cantidad, se aplica la mitad del nitrógeno y todo el fósforo al momento de la siembra, y la otra mitad del nitrógeno al tiempo de la primera cultivada. También puede emplearse la fórmula 80-40 40, aplicando la mitad al momento de la siembra, y el resto, al tiempo de la floración e inicio de la fructificación. 7.7 Siembra La siembra debe efectuarse en suelo húmedo y si el cultivo es de temporal, lo más temprano posible. La semilla debe depositarse superficialmente, a 2 o 3 cm de profundidad. Se aconseja usar una sembradora de cereales, preferentemente con doble disco y compactador para cubrir la semilla. La siembra se hace en surcos, depositando en ellos la semilla a chorro. En países europeos, se recomiendan distancias entre los surcos de 30 a 40 cm, empleando hasta 12 kg de semilla por hectárea. Si la siembra es muy densa, los tallos son delgados, endebles, poco ramificados, demasiado altos y susceptibles al acame. Las distancias entre surcos deben permitir el paso de la cultivadora para el control mecánico de las malezas y facilitar el control de plagas y enfermedades.
7.8 Manejo del cultivo Después de la emergencia, las plantas se desarrollan lentamente, en especial si la temperatura es baja. Por esta razón, no pueden competir con las malezas y es necesario dar una cultivada para eliminarlas y para aflojar el suelo. A medida que van creciendo las plantas, el espacio entre las hileras se va cubriendo, lo que reduce el desarrollo de la mayoría de las malezas. Al acercarse a la madurez, las hojas de las plantas de la colza caen y forman en el suelo una cubierta que también evita el crecimiento de las malas hierbas. Si se justifica el control químico de las malezas, puede emplearse el TCA, cuando las plantas tengan dos o tres hojas, además de las dos hojas cotiledonares. El suelo debe estar húmedo. Se emplean 6 u 8 kg/ha de producto comercial, disueltos en 300 a 400 I de agua. Si se emplea Dalapón, en dosis de 2.5 kg/ha, las aplicaciones pueden hacerse en una fase más amplia, desde que las plantas tengan una o dos hojas verdaderas, hasta que tengan tres o cuatro tallos. 7.9 Plagas y enfermedades Algunas de las plagas que pueden afectar el cultivo de la colza son:
- • Gorgojo del tallo. Las larvas perforan el interior de los tejidos. El tallo se encorva y el crecimiento del brote principal disminuye. La planta emite numerosos brotes secundarios y florece irregularmente y no hay uniformidad en la maduración de la semilla. Para su control, pueden hacerse aplicaciones de Toxafeno o Parathión.
- • Gorgojo de la yema terminal. Las larvas destruyen la yema terminal y obligan a la planta a producir brotes laterales. Para su control, se recomiendan los mismos productos que para el gorgojo del tallo.
- • Gorgojo de los frutos. Ponen sus huevos sobre los frutos jóvenes. Las larvas penetran en ellos y roen las semillas. Se recomienda aplicaciones de Toxafeno o Parathión.
- • Pulguilla. Ataca las plántulas al perforar sus hojas. Es un insecto saltador de 3 mm de longitud, de color negro o con bandas amarillas. Se controla con aplicaciones de Parathión.
- • Pulgón. Ataca los racimos florales al chupar la savia. Puede controlarse con aplicaciones de Thiodan.
- • Gusano de la col. Puede atacar la planta en diferentes estados de su crecimiento. Destruye parcial o totalmente las hojas. Se controla con aspersiones de Sevín, en dosis recomendadas por el fabricante.
Las principales enfermedades de la colza son las siguientes:
- • Pudrición de la base del tallo. El hongo causa destrucción de los tejidos del cuello de la planta. Esta emite raíces adventicias por encima de la zona infectada para tratar de equilibrar su nutrición Para su prevención se usan variedades resistentes.
- • Mancha parda. El hongo se trasmite por las semillas y causa en la plántula manchas de color marrón claro en el tallito y en las hojas cotiledonares. En estas lesiones se producen esporas que, al ser diseminadas por el viento, trasmiten la infección a otras hojas y a otras plantas. De manera característica, las manchas presentan anillos concéntricos. Se recomienda el tratamiento de la semilla, antes de la siembra, con fungicidas protectores como Thiram.
- • Pudrición blanca de la planta. Cuando la colza es atacada por este hongo se recubre de un moho blanquecino y se seca en toda su longitud Sobre el moho se forman gránulos de color negro, de varios milímetros de tamaño. Generalmente se les encuentra a la altura del cuello. Conviene cortar las plantas a mayor altura, al tiempo de la cosecha, a fin de evitar que las semillas se mezclen con los esclerocios del hongo.
- • Hernia de las raíces. El hongo ataca las raíces ocasionando la formación de tumores, blancos al principio y que después se ennegrecen y se pudren. Para lograr su prevención, se recomienda la rotación de cultivos y el empleo de fertilizantes alcalinizantes, pues el agente, patógeno prospera en suelos ácidos.
- • Nemátodos. Aunque la colza no sutre por el ataque de nemátodos, comunes en otras crucíferas, sin embargo, puede contribuir a su multiplicación. Por ello, después de su cultivo no se recomienda sembrar remolacha azucarera, porque ésta es muy susceptible al ataque de estos nemátodos.
7.10 Cosecha Uno de los mayores problemas del cultivo de la colza es su cosecha, debido a la fácil dehiscencia de sus frutos, que se abren en la madurez y lanzan las semillas a cierta distancia. Además, la maduración de los frutos es desigual. Por ello, la cosecha debe realizarse antes de que la totalidad de las silicuas estén maduras. Comúnmente, las semillas resultan con un porcentaje alto de humedad. Conviene tomar muestras escalonadas de plantas para conocer el estado de maduración de las semillas. Si éstas están maduras, toman un color amarillo y si se aprietan entre los dedos no se aplastan. Conviene hacer la cosecha temprano en la mañana, cuando aún las vainas están húmedas por el rocío. En esta forma, no se pierde la semilla por el desgrane. Para la recolección, se emplean cosechadoras de cereales. Después de la cosecha, la semilla adecuadamente seleccionada y libre de impurezas, debe secarse a fin de que su humedad no sea mayor del 10%. El lugar de almacenamiento debe tener ventilación adecuada y una temperatura no muy elevada. La semilla de colza contiene aproximadamente 48.5% de aceite, 21.0% de proteína y 4.4% de fibras, además de cenizas y de extractos no nitrogenados.
8. OLIVO El olivo o aceituna, al igual que el dátil y el higo, se ha cultivado desde tiempos bíblicos. Es nativo de la región situada alrededor del Mediterráneo, en donde se cultiva en forma extensiva. Los frutos se utilizan como fuentes productoras de aceite de excelente calidad el cual a su vez se usa para el aderezo de ensaladas, para cocinar, en el enlatado de sardinas; en medicina; en la industria de cosméticos; e incluso, como combustible para lámparas de alumbrado. Los frutos se cosechan maduros o aún verdes, para su consumo directo, después de su curación en agua salada. Se envasan en conserva con la semilla o sin ella. A veces, la semilla se reemplaza por trozos de pimentón o ají dulce rojo. La producción mundial es de aproximadamente 7 millones de toneladas métricas de aceituna. Italia y España producen más de la mitad de esa cantidad. El resto lo producen Francia, Portugal, Grecia, China, Sur de Australia, y Estados Unidos, en el estado de California. El olivo también se cultiva, en menor escala, en otras regiones subtropicales cálidas, generalmente en zonas áridas con suelos bien drenados. 8.1 Clasificación El olivo pertenece a la familia Oleaceae, la cual incluye también especies ornamentales cuyas flores se emplean en perfumería. Su nombre científico es Olea europea Cada país tiene sus propias variedades de olivo. En España, por ejemplo, son importantes las variedades Sevillano, Versal, Saurino y Grosse Sevilla. En California, lugar al que los misioneros franciscanos introdujeron el olivo de México en el siglo XVIII, las principales variedades son: Manzanillo, Misión, Sevillano y Ascolano. 8.2 Morfología El olivo es un árbol pequeño, de crecimiento lento, que comúnmente alcanza una gran longevidad. Su tronco es de color gris y se retuerce formando figuras originales. Inicia la fructificación cuando tiene varios años de edad y continúa produciendo frutos por muchos años. Los árboles de olivo tienen una vida muy prolongada, pero su productividad generalmente declina después de 50 años. Las características morfológicas más importantes del olivo son: (1) Árbol. Es relativamente pequeño. Mide de 5 a 8 m de altura, con tronco corto, grueso y torcido. Tiene ramas casi redondas, duras y fuertes, sin espinas con la corona más o menos abierta y circular. El tronco y sus ramas más grandes, son nudosos y deformados, especialmente en especímenes viejos. Pueden vivir durante varios siglos
(2) Hojas. Son opuestas, elípticas, oblongas o lanceoladas, de 3 a 8 cm de largo. Tienen bordes enteros y lámina ligeramente estrecha. Son de color verde oscuro y lustroso en el
haz, y densamente cubiertas con pequeñas escamas platinadas en el envés, que le dan una coloración blanquecina. (3) Flores. Son blancas, pequeñas, fragantes, perfectas o estaminadas. Se forman en panículas o racimos axilares de menor tamaño que las hojas. El cáliz tiene cuatro sépalos. La corola posee un tubo corto y cuatro lóbulos. Hay dos estambres. Las flores estaminadas tienen un pistilo rudimentario. El ovario de las flores perfectas contiene dos carpelos, cada uno con dos óvulos, de los cuales generalmente sólo uno se desarrolla. La polinización se efectúa generalmente por medio del viento. (4) Fruto. Es una drupa ovoide, de 2 a 4 cm de largo, de color verde al principio y marrón oscuro brillante o negro-azul oso al madurar. Contiene una sola semilla encerrada por un endocarpo duro. El exocarpo es delgado y forma la piel del fruto. El mesocarpo constituye la carne comestible. 
8.3. Clima y suelo El cultivo comercial del olivo tiene limitaciones debido a sus requerimientos específicos de temperatura y humedad. El árbol requiere de temperatura baja para fructificar. Una temperatura media de 7 a 8 °C es satisfactoria. En Europa, esta temperatura se presenta a una latitud de unos 45°, y a una altura inferior a 450 m. Se planta en las laderas bajas del sur de los Alpes, cerca del Mediterráneo y en zonas del norte de África. En California, se cultiva a lo largo de las partes más bajas de la costa y en las zonas más calurosas del interior. La presencia de una humedad atmosférica baja es fundamental para su adecuada fructificación. Mientras más pronunciado sea el tiempo de inactividad durante el invierno, mejores son las posibilidades de que la floración sea abundante. El olivo prospera en suelos calcáreos, sueltos o arcillosos, con buen drenaje. Sin embargo, puede crecer en suelos pobres, rocosos, en zonas de baja precipitación, con condiciones poco favorables para otros cultivos perennes. 8.4 Propagación El olivo se propaga por estacas o por injerto. Las mejores estacas se obtienen de ramas jóvenes maduras, que todavía conservan las hojas. Su enraizamiento se obtiene en un medio de arena gruesa humedecida. Las estacas deben enterrarse en la arena, con mucho cuidado para no dañar los tejidos de la parte inferior. Las estacas se preparan cortando trozos de ramas de longitud adecuada y sumergiéndolos en agua. Esto evita la penetración de aire en los tejidos que se han cortado y promueve la formación de callo y el subsecuente desarrollo de raíces adventicias. Es aconsejable tratar las estacas con una hormona enraizadora como indolbutírico o ácido indolacético para acelerar el enraizamiento. El riego de las estacas debe mantenerse constante durante el proceso de su prendimiento, pero sin exceso. El olivo puede también propagarse por injerto. Se requieren aproximadamente dos años para que las plantas tengan el suficiente tamaño para poder injertarse. Esta operación es además más costosa que la propagación por estacas. Por ello, rara vez se utiliza. 8.5 Implantación La distancia promedio de plantación del olivo es de aproximadamente 10 m, la cual puede ampliarse hasta 20 m en áreas con baja precipitación. Los árboles jóvenes deben podarse, sólo para promover una buena formación de ramas. Una poda intensa, especialmente durante los primeros 3 años, es desfavorable.
La formación del árbol debe iniciarse desde unos 15 a 30 cm sobre la superficie del suelo, con 4 a 5 ramas principales bien espaciadas Estas, a su vez, deben podarse para formar otra capa de ramas secundarias y terciarias. Una vez que los árboles llegan a su tamaño de fructificación, las podas deben limitarse al mantenimiento de ramas laterales numerosas, sobre las cuales se forman los frutos. 8.6 Fertilización Se recomienda una aplicación anual de un fertilizante nitrogenado, en dosis de un kilogramo por árbol. Esto permite mantener el crecimiento activo y favorecer la emisión de nuevos retoños. La deficiencia de potasio causa disminución de la floración, reducción en el tamaño de los frutos y bajos rendimientos. En estos casos, es conveniente aplicar un fertilizante potásico, en dosis de un kilogramo anual por árbol. 8.7 Plagas y enfermedades Algunas de las plagas que pueden afectar el olivo, son:
- • Escamas. Son insectos chupadores, comúnmente presentes en el envés de las hojas. Su cuerpo está cubierto por una concha convexa Se controlan con aspersiones de Parathión.
- • Mosca de la fruta. El adulto pone los huevos sobre la superficie de los frutos. Después de su eclosión, las larvas penetran en los frutos, perforando la pulpa. Esta es una plaga que puede ocasionar grandes pérdidas. Se combate mediante trampas con cebos envenenados para la captura de los adultos. Se recomienda también recoger los frutos dañados y enterrarlos.
Las enfermedades más comunes son:
- • Secamiento de las ramas. El hongo que lo causa aprovecha las heridas ocasionadas por insectos o por podas, para penetrar en los tejidos del leño. Se controla eliminando las ramas secas y cubriendo las heridas con pasta cicatrizante.
- • Nudosidades del tronco y ramas. La bacteria infecta los tejidos leñosos aprovechando las heridas. Se producen grietas en la corteza y tumores que semejan nudos. Se combate de igual manera que el secamiento de las ramas.
- • Nemátodos. El olivo puede ser atacado por los nemátodos de los cítricos, por los que causan los nudos radicales y por los que provocan heridas. La infección se traduce en disminución en crecimiento y productividad y muerte ocasional del árbol. Pueden usarse fumigantes nematicidas aplicados al suelo, antes de la plantación.
8.8 Cosecha y beneficio
Una gran parte de la cosecha del olivo se utiliza para la obtención de aceite. La cosecha debe realizarse manualmente. El método de cosecha de los frutos para aceite consiste en desprenderlos y recogerlos, en la misma forma en que se efectúa la cosecha del café. Los frutos pequeños se
utilizan, principalmente, para la obtención de aceite. Los de mayor tamaño se emplean en la elaboración de aceitunas. El proceso de la obtención del aceite incluye la molienda de los frutos, y la extracción del aceite mediante el prensado. El líquido que se obtiene en esta forma, contiene agua y otros materiales, además del aceite. Por ello, se debe colocar en un tanque, para facilitar su separación. Las aceitunas para conservar en vinagre o para enlatado, se deben cosechar individualmente con mayor cuidado. En California, se ha desarrollado un método mecánico de cosecha. Se trata de una máquina para sacudir los árboles, especialmente los de la variedad Mission. Con este método, se logra el desprendimiento de un 95% de los frutos que se recogen en una manta. Después de la cosecha, las aceitunas para la conserva o enlatado se pueden procesar inmediatamente o pueden colocarse en barriles, en agua ligeramente salada. Los frutos contienen un glucósido amargo que debe eliminarse antes de que sean consumidas como alimento. Una vez que se ha eliminado lo amargo de la pulpa, las aceitunas se curan en agua con sal. Luego, se enlatan acompañadas de vinagre, con o sin la semilla. © 1982, Editorial Trillas, S. A. de C. V., Impreso en México