Tomates
Este manual ha sido elaborado dentro de un proyecto de Cooperación Técnica Internacional de la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria (DGETA), de la Secretaría de Educación Pública (SEP), del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con la contribución del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de los Gobiernos de Suiza y de los Países Bajos. La presente obra es una coedición producida por la Dirección General de Publicaciones y Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública y Editorial Trillas.
Basado en el trabajo de: Ing. J. N. M. Van Haeff
Con la colaboración de: José R. Mondoñedo Ph. D., David B. Parsons M. Sc., J. Medina Figueroa
Revisión de: Ir. Johan D. Berlijn, Mtra. F. Orozco Luna, Lic. C. Glass Pastor
Derechos reservados
© 1981, Editorial Trillas, S. A. de C. V.,
Av. Río Churubusco 385, Col. Pedro María Anaya,
CP. 03340, México, D. F.
Miembro de la Cámara nacional de la Industria Editorial. Reg. núm. 158
Primera edición, 1981 (ISBN 968-24-1112-2)
Reimpresión, 1982, enero y noviembre 1985,
1984, 1985, 1987 y 1988 Segunda edición, 1990 (ISBN 968-24-3908-6)
Primera reimpresión, julio 1992
Impreso en México
PRÓLOGO
El presente texto pertenece a la serie Manuales para educación agropecuaria, la cual consta de los títulos que aparecen en la contraportada.
Esta serie se llevó a cabo bajo la supervisión del Ir. Johan D. Berlijn, oficial técnico de la FAO, y fue realizada por 15 técnicos mexicanos, así como por 20 técnicos internacionales.
Los manuales abarcan, en forma sencilla, los aspectos básicos de la enseñanza práctica y técnica de las escuelas agropecuarias, así como de la extensión y capacitación rurales.
Al tratar principalmente los aspectos básicos, los manuales pueden servir de guía para cubrir los programas de diferentes escuelas, de acuerdo con las especialidades que impartan y con las condiciones particulares de cada región. Por otra parte, los maestros pueden complementar esta información básica con la de otros libros y con sus experiencias en el campo de la docencia.
Con el propósito de que el lector pueda lograr la mayor comprensión de la materia tratada en este texto, los autores procedieron a presentar en las páginas pares la información necesaria y en las páginas impares las ilustraciones correspondientes.
Por otra parte, procurando ceñirse al contenido pedagógico de las obras, los párrafos, siempre que ha sido posible, han sido separados por un espacio que, aun cuando sus dimensiones no siempre son uniformes, facilitan al estudiante la lectura y asimilación de los mismos.
ÍNDICE DE CONTENIDO
PRÓLOGO 2
1. INTRODUCCIÓN 5
2. TOMATES 6
2.1. Clasificación botánica 6
2.2. Clasificación agronómica 6
2.3. Morfología del tomate 7
2.4. Fisiología del tomate 10
2.5. Agronomía del tomate 10
3. VARIEDADES
3.1. Variedades para consumo fresco 12
3.2. Variedades para la industria enlatadora 13
4. PROPAGACIÓN 14
5. SEMILLEROS 15
5.1. Construcción de semilleros 15
5.2. Siembra en el semillero 16
5.3. Control sanitario 18
6. PREPARACIÓN DEL CAMPO 19
7. FERTILIZACIÓN DEL CAMPO 20
8. ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO 21
8.1. Sistemas de cultivo 22
8.2. Siembra directa 24
8.3. Trasplante 24
9. MANEJO DEL CULTIVO 26
9.1. Aporque y control de malezas 26
9.2. Riego 27
9.3. Poda y guiado 28
10. PLAGAS Y ENFERMEDADES 30
10.1. Plagas 30
10.2. Enfermedades 31
11. COSECHA DE TOMATE 32
11.1. Grado de madurez 32
11.2. Recolección 33
11.3. Clasificación 33
11.4. Empaque 34
1. INTRODUCCIÓN
El cultivo de tomate ocupa un lugar importante entre las hortalizas en el mundo. El tomate, conocido también como jitomate, es un producto muy apetecido. Además, es una importante materia prima para la industria de transformación. El tomate tiene importancia mundial por las siguientes razones:
- • Su variedad de uso para el consumo fresco.
- • Su variedad de uso como ingrediente principal en jugos, pastas, bebidas y otros concentrados.
- • Su sabor universalmente apreciado, ya que existen más de 120 recetas culinarias.
- • Su alto valor nutritivo, porque contiene relativamente mucha vitamina A y C.
- • Su alto valor comercial por unidad de superficie cultivada.
El tomate es una planta originaria de Perú, Ecuador y México, países en donde se encuentran varias formas silvestres. Fue introducida en Europa en el siglo XVI. Al principio, el tomate se cultivaba como planta de adorno. A partir de 1900, se extendió el cultivo como alimento humano.
El tomate se cultiva en las zonas templadas y cálidas. Existen notables diferencias en cuanto a los sistemas y técnicas culturales empleadas por los horticultores.
Según la finalidad del producto, se puede diferenciar el cultivo de tomate para fines de consumo fresco y el cultivo de tomate industrial para la elaboración de otros alimentos. De acuerdo con esta finalidad se usan distintas variedades. Sus técnicas de cultivo también difieren. Ocasionalmente, se usan variedades de tomate industrial en la producción de tomate para el consumo fresco.
La producción mundial de tomates es, aproximadamente, de 36.000.000 de toneladas por año, cultivadas en 1.800.000 hectáreas. El área cultivada de tomate comprende más o menos un 30% del total de las hortalizas. Esta situación justifica el desarrollo de grandes esfuerzos para resolver los problemas que limitan su producción.
La existencia de zonas productoras diferentes justifica la necesidad de ensayar variedades aceptables y técnicas de cultivo adaptadas al suelo, clima y además requisitos de crecimiento.
El control sanitario es necesario para limitar la incidencia de plagas y enfermedades. Estas pueden variar notoriamente según clima, suelo, variedades y regiones de producción.
Los estudios sobre métodos de cosecha, clasificación y empaque son básicos para lograr un mercadeo y comercialización beneficiosos. Lo anterior es válido también para conquistar mercados lejanos. La producción de tomate para el consumo fresco requiere una comercialización inmediata y continua. La producción de tomate industrial se hace casi siempre bajo contrato entre productor y procesador. El comprador suele estipular la fecha de siembra y la variedad que desea. Él también suele suministrar los insumos para el cultivo.
2. TOMATES
El tomate de cultivo comercial es una planta anual. La parte comestible es el fruto. Éste se consume rayado o pintón o completamente maduro, según la preparación culinaria.
2.1. Clasificación botánica
Botánicamente, se clasifica el tomate como Lycopersicon esculentum. Este género pertenece a la familia de las solanáceas. Esta familia abarca varias especies de importancia económica. Los géneros más importantes de la familia de las solanáceas son: el tomate, la berenjena, el pimentón, los ajíes y el tomillo, o tomate de cascara. También la papa y el tabaco pertenecen a esta familia.
Debido a la hibridación y selección entre las especies de Lycopersicon, existen varios tipos. Del tomate Lycopersicon esculentum se reconocen, por ejemplo, los siguientes tipos botánicos.
- • Comune: tomate común.
- • Grandifolium: tomate hoja de papa.
- • Validum: tomate erecto, arbustivo.
- • Cerasiforme: tomate cereza.
- • Pyriforme: tomate pera.
2.2. Clasificación agronómica
Según el hábito de crecimiento, se pueden distinguir dos tipos distintos, que son los determinados y los indeterminados.
La planta determinada es de tipo arbustivo, de porte bajo, pequeño y de producción precoz. Se caracteriza por la formación de las inflorescencias en el extremo del ápice.
El tomate de tipo indeterminado crece hasta alturas de 2 metros, o más, según el empalado que se aplique. El crecimiento vegetativo es continuo. Unas seis semanas después de la siembra inicia su comportamiento generativo produciendo flores en forma continua y de acuerdo a la velocidad de su desarrollo. La inflorescencia no es apical sino lateral. Este tipo de tomate tiene tallos axilares de gran desarrollo. Según las técnicas culturales, se eliminan todos o se dejan algunos.
Para la producción mecanizada se prefieren las variedades de tipo determinativo, que son bajos o arbustivos.
2.3. Morfología del tomate
El tomate es de estructura herbácea como todas las hortalizas. Morfológicamente, pueden distinguirse las siguientes partes y detalles de la planta:
(1) Una planta de tomate del tipo indeterminado con flores y frutos al mismo tiempo.
(2) La raíz principal se desarrolla rápidamente a profundidades mayores de un metro. Sin embargo, con el sistema de trasplante, el sistema radicular tiende a ser fibroso con muchas raíces laterales hasta de 40 cm de profundidad.
(3) El tallo es herbáceo, pero algo lignificado en las plantas viejas. La base del tallo principal tiende a formar raíces adventicias.
(4) La hoja está formada por varios pares de hojuelas. La superficie es pubescente. Los pelos glandulares se rompen en la poda, manchando las manos del operario.
(5) En las axilas de las hojas están las yemas que producen chupones o tallos laterales.
(6) En el cogollo nace el racimo que contiene hasta 40 flores. Las flores son bisexuales y se polinizan, principalmente, por medio del viento.
(7) El pedúnculo de la flor tiene un nudo de abscisión que facilita la recolección cuando el fruto está maduro.
(8) El receptáculo de la flor. Entre el pedúnculo y el receptáculo existe otra sección de abscisión que facilita la recolección del fruto.
19) De 3 a 10 sépalos rodean la parte interna de la flor.
(10) Los 6 pétalos forman la corola.
(11) Las anteras producen el polen.
(12) El estigma recibe el polen.
(13) El estilo sirve de conexión con el ovario.
(14) En el ovario se produce la fecundación.
(15) Tomate del tipo determinado, a las 3 semanas de trasplante.
(16) La misma planta a las 7 semanas del trasplante. Los tallos laterales terminan en una floración apical.

El fruto del tomate puede clasificarse botánicamente según el color de la piel, forma del fruto y la cantidad de celdas o carpelos. Algunos detalles del racimo, de las características de la forma del fruto y de la estructura interna del mismo son los siguientes:
(1) Desarrollo sucesivo de las flores y frutos. En un solo racimo puede haber, al mismo tiempo, flores en floración y frutos en pleno desarrollo. Las flores finales ya no se desarrollan más cuando el racimo está suficientemente cargado de acuerdo con el vigor del crecimiento.
(2) Fruto de tipo redondo.
(3) Fruto de tipo elongado.
(4) Fruto de tipo acorazonado.
(5) Fruto de tipo pera.
(6) Óvulo o pared donde se desarrollan las semillas.
(7) Pericarpio. Éste consiste en una carnosidad externa cubierta con la piel o cascara. La cascara o piel puede ser rosada, roja o amarilla. El color cambia de acuerdo con el estado de madurez. La mayoría de las variedades tienen una piel amarilla y son de carne roja.
(8) La placenta. Esta es la parte central del fruto. Entre el pericarpio y la placenta se encuentran las paredes del ovario y las semillas.
(9) Los lóculos o celdas. Estos son los compartimientos que contienen la semilla. La cantidad de celdas tiende a tener mejor consistencia. Por esto, son más apreciados y más adecuados para el consumo fresco.
(10) La semilla. La forma de la semilla es plana y ovalada. La cascara es peluda. La semilla mide entre 1 y 5 mm según la variedad y grado de desecado. La semilla está rodeada por una capa mucilaginosa.

2.4. Fisiología del tomate
Los procesos fisiológicos de crecimiento y desarrollo del tomate dependen de las condiciones del clima, del suelo y de las características genéticas de la variedad.
Del momento de la siembra hasta la emergencia transcurren entre 6 y 12 días. La temperatura óptima del suelo, para una rápida germinación, es de 20 a 25 °C. Desde la emergencia hasta el momento de trasplante ocurren entre 30 y 70 días. El tiempo que las plantas permanecen en el semillero depende de la variedad de tomate, de las técnicas de cultivo y de los requisitos de crecimiento.
Se obtiene la primera cosecha de una variedad precoz a los 70 días después del trasplante. De una variedad tardía, bajo condiciones de crecimiento lento, se obtiene la primera cosecha a los 100 días después del trasplante.
Durante el desarrollo se guía la planta y se efectúan diferentes podas para asegurar una producción de alto volumen y de buena calidad.
El tomate es neutro en cuanto a la duración de luz por día. Por lo tanto, florece a su debido tiempo de acuerdo con la edad y el desarrollo que tiene. Las temperaturas bajas y un crecimiento exuberante retardan la floración y provocan flores de difícil fecundación.
La coloración del fruto se debe a la acumulación de pigmentos. La temperatura óptima durante la maduración del fruto es de 18 a 24 °C. La exposición del fruto al sol puede provocar un blanqueo o quemazón de la piel. Por esta razón, se requiere suficiente follaje para la protección de los frutos y favorecer una coloración pareja.
2.5. Agronomía del tomate
El tomate es una planta de clima cálido. Resistente al calor y a la falta de agua. La producción de tomate se efectúa en una gran variedad de suelos.
El cultivo de tomate se da bien en climas con temperaturas entre 18 a 26 °C. Las temperaturas óptimas durante el día y la noche son de 22 y de 16 °C respectivamente. El tomate no resiste heladas en ninguna etapa de su desarrollo. Para la producción fuera de la estación, existen diferentes prácticas para adelantar o retardar la recolección.
El viento puede ser dañino. Los cultivos de tomates en regiones con vientos fuertes requieren de cortinas rompeviento.
El clima húmedo con temperaturas altas y una humedad relativa superior al 7b%, es poco apropiado para el tomate, debido a que éste favorece los ataques de enfermedades fungosas. Por esto, se debe cultivar el tomate con preferencia en áreas áridas o semiáridas. El tomate es bastante resistente a la sequía, sin embargo, requiere de riego para obtener altos rendimientos.
Para obtener una buena producción y frutos de alta calidad, se requiere de un terreno que permita la fácil penetración de las raíces a 80 cm de profundidad como mínimo. El suelo no debe tener capas duras o compactas ni humedad excesiva. El cultivo de tomate requiere un suelo poroso que favorezca el desarrollo adecuado del sistema radicular.
El tomate necesita estar bien abastecido de agua durante el ciclo de cultivo. Por esto, el suelo debe tener buena capacidad de retención de agua. Tanto el agua para riego como el suelo mismo deben tener una baja salinidad. Dentro del grupo de hortalizas de la familia de las solanáceas, el tomate es el más tolerante a la salinidad. No obstante su intermedia tolerancia, la elevada salinidad constituye un factor adverso al desarrollo de la planta.
El tomate puede producirse en suelos con un rango bastante amplio en la reacción o pH. La reacción puede ser moderadamente acida hasta ligeramente alcalina, o sea, de pH 6.0 a pH 7.2.
Los suelos de textura franca tienden a favorecer una producción precoz y una maduración uniforme y simultánea. Los suelos arcillosos provocan un crecimiento lento y parejo. Este tipo de suelos es apropiado para tomate de mesa o de consumo fresco. Los suelos de textura intermedia arenosa, se adaptan más para la producción mecanizada de tomates para la industria, por su efecto de maduración más uniforme y simultánea.
Con el fin de evitar problemas de sanidad vegetal, es recomendable cultivar el tomate con base a una rotación de 4 años, en el mismo lote. En el plan de producción, no se debe alternar el tomate con el ají, pimentón, berenjena, papa o tabaco ya que estas especies pertenecen a la misma familia botánica.
3. VARIEDADES
Existen numerosas variedades de tomate, tanto de tipo determinado, como de carácter indeterminado. También existen variedades de comportamiento intermedio.
El comportamiento depende del carácter genético, pero varía mucho de acuerdo con su adaptación a los diferentes climas y condiciones del suelo. Cuando se carece de experiencias en el cultivo de determinada variedad, es indispensable estudiar el comportamiento regional o consultar con un agente de extensión regional.
Las variedades pueden clasificarse según la duración del ciclo de vida o precocidad. Desde el trasplante hasta la primera cosecha transcurren entre 70 y 100 días. Existen variedades precoces, tardías y variedades de duración intermedia.
De acuerdo con el destino del cultivo se pueden agrupar las variedades en 3 grupos. Así existen variedades para el consumo fresco, variedades para el uso industrial y variedades de doble propósito.
3.1. Variedades para consumo fresco
El mercado fresco acepta algunas variedades de doble propósito en periodos de escasez. Para el consumo fresco, se prefieren frutos de variedades que tengan las siguientes propiedades:
- • Frutos redondos de buen tamaño.
- • Frutos lisos y resistentes.
- • Frutos de consistencia firme pero con abundante pulpa.
- • Frutos con gran número de lóculos o celdas llenos con la masa gelatinosa.
Algunas variedades de importancia general para la producción de tomate para el consumo fresco, se describen a continuación:
La Homestead F 61 y la Homestead Élite son dos líneas de mediana precocidad y de crecimiento determinado. Ambas líneas tienen frutos redondos. La Homestead F 61 es fuerte, abundante follaje y es tolerante a la marchitez por Fusarium. La Homestead Élite es menos robusta pero tiene una excelente producción y apariencia de los frutos. Los frutos son lisos y redondos. Los frutos de Homestead F 61 son de tamaño grande, de carne gruesa con poco espacio de semilla. Los frutos de Homestead Élite son de tamaño mediano, uniformes y de buen contenido de jugo.
La variedad Marmande tiene frutos sumamente grandes, son de forma achatada, consistentes y de cuello verde. Este tomate es de tipo determinado. La planta detiene su crecimiento en el cuarto o quinto racimo floral. El crecimiento es vigoroso y la producción es temprana.
La Floradel y la Manapal son dos variedades de crecimiento indeterminado. Ambas requieren estacado y poda para lograr rendimientos satisfactorios. La Floradel es tolerante a Fusarium y a Cladosporium.
Ambas variedades tardan 60 días hasta la floración, y 100 días hasta la primera cosecha, que se calculan a partir de la siembra.
Algunas variedades tienen una pronunciada importancia regional, tales como:
- • Platense. Existen varias líneas de excelente producción. Éstas se cultivan en la Argentina.
- • Santa Cruz. Comprende varias líneas de buenas características para el transporte.
- • Chonta. Es un grupo de varias líneas utilizadas en Colombia.
- • Culiacán 360. Es una variedad muy cultivada en México.
Otras variedades importantes para el consumo fresco son: Manalucie, Indian River, Marión, Walter, Big Boy, Wonder Boy E 1, Tropic, Marglobe, Florida MH-1, Ace y Rutgers.
3.2. Variedades para la industria enlatadora
Las variedades en uso para la producción de tomate destinada al procesamiento industrial son de tipo determinado o de determinación intermedia. Estos tomates de piso, rastreros, o arbustivos suelen tener una cosecha uniforme y compacta. Esta característica simplifica la recolección.
Algunas variedades de importancia general para la industria se describen a continuación:
El Roma V.F. El fruto es liso, de buen tamaño, de forma de perita y de color rojo intenso hasta el mismo cuello. El fruto tiene sólo dos lóculos. A pesar de esto, es consistente, de piel fuerte al madurar y, por consiguiente, está libre de rajaduras. La carne de los frutos tiene un alto contenido de sólidos o de materia seca, lo cual aclara su aptitud para la industria. Además, es apto para el consumo fresco.
El desarrollo de la planta es compacto. El abundante follaje protege los frutos del sol. La primera cosecha se obtiene a los 75 días del trasplante. Por su tolerancia a la marchitez por Fusarium y su resistencia contra Verticillium, es la variedad de mayor difusión mundial.
La Homestead 24 y la Homestead F.M., son dos líneas con propiedades especiales para la industria, pero que a la vez sirven muy bien para el consumo fresco. El fruto es de buen tamaño, redondo y muy uniforme. Las plantas son de tipo determinado, con un excelente desarrollo y una producción compacta. Ambas líneas tienen buena resistencia contra enfermedades. La Homestead 24 es tolerante a la marchitez por Fusarium.
Algunas otras variedades importantes para la industria son: Heinz 1370, Rossol, Ace, Canatela, Early Pak 7, Pearson A-1 mejorada, Nápoli, San Marzano, VF 1402, y VF 145. Esta última comprende varias líneas creadas para la cosecha mecánica.
Las empresas que industrializan el tomate suelen exigir a sus proveedores el uso de las variedades recomendadas por ellas mismas. Las variedades deseadas por la industria deben caracterizarse por lo siguiente:
- • Alto rendimiento.
- • Frutos resistentes a las rajaduras.
- • Fructificación concentrada y maduración uniforme.
- • Alto contenido de sólidos.
- • Una elevada acidez.
Cada variedad tiene su propia descripción de características de crecimiento y de adaptación al clima y al suelo. Esta descripción de variedades ayuda a determinar la variedad a cultivar.
La descripción de la variedad debe tener los siguientes datos complementarios:
- • Precocidad o duración del ciclo de vida.
- • Aptitud para industria, consumo fresco o ambos.
- • Forma, tamaño y color del fruto.
- • Tipo de piel, consistencia, cantidad de lóculos, cantidad de jugo, grado de acidez y porcentaje de sólidos.
- • Cantidad de follaje y cobertura de los frutos.
- • Tolerancia a enfermedades.
- • Sensibilidad a transporte y otros factores adversos.
4. PROPAGACIÓN
El tomate se propaga mediante la semilla. Un gramo de semillas contiene entre 300 y 500 de ellas. La semilla permanece viable de 3 a 4 años. El almacenamiento se realiza en un lugar fresco y seco.
La semilla debe estar limpia porque la parte gelatinosa que rodea la semilla fresca puede contener partes virosas. Un tratamiento de calor a 42 °C durante unas tres horas previene la infección de cáncer y marchitez.
Para la siembra directa en el campo definitivo, es necesario tener gran cantidad de semilla a bajo costo.
La obtención de la semilla se hace de la siguiente manera:
- • Selección de las plantas deseadas, que deben ser vigorosas y libres de enfermedades.
- • Postergar la recolección del fruto hasta obtener una avanzada madurez.
- • Selección de los mejores frutos de las plantas previamente seleccionadas.
- • Deshacer los frutos, apretándolos entre las manos y mezclando la pulpa en un recipiente.
- • Dejar fermentar la pulpa durante 5 días.
- • Remover el contenido cada 2 días para que la semilla se separe y se asiente en el fondo del recipiente.
- • Mediante múltiples lavados se obtiene semilla limpia.
- • En la sombra se seca la semilla. Luego, se guarda en una bolsa de lino.
- • La desinfección se hace con Tiram. Se usa una cucharadita por cada kilogramo de semilla.
Debe tenerse en cuenta que las variedades de tipo híbrido no se pueden propagar fácilmente. Los híbridos se deben adquirir de compañías especializadas, ya que éstas ofrecen garantías de pureza y poder germinativo.
La semilla es muy pubescente. Por esta razón, debe frotarse la semilla para así disminuir la cohesión y facilitar la siembra.
El establecimiento de un cultivo de tomate puede iniciarse en los semilleros o bien mediante siembra directa en el campo definitivo. El método que se debe seguir depende de las circunstancias hortículas prevalentes en la región.
5. SEMILLEROS
Los semilleros son terrenos que proporcionan las mejores condiciones para la germinación y las primeras etapas de desarrollo vegetativo del tomate. El éxito del cultivo depende en gran parte de la aptitud de las plántulas para el trasplante y, por consiguiente de la calidad de los semilleros.
5.1. Construcción de semilleros
Los semilleros deben ubicarse en un lugar que facilite su control. El lugar del almacigo debe estar provisto con suficiente agua para el riego. Además, el terreno debe tener un buen drenaje, porque la humedad excesiva causa problemas de enfermedades de hongos y bacterias.
La tierra debe tener una buena textura, preferiblemente intermedia hasta liviana, con bastante porosidad. Así, el agua se infiltra fácilmente.
Esta condición favorece la asimilación de nutrientes por las plantas. Además, la tierra de buena estructura facilita las labores culturales. El raleo y el entresaque de las matitas para el trasplante es también más eficiente. Una tierra porosa no causa tantas roturas de las raíces al sacar las plántulas.
Es necesario desinfectar la tierra del semillero. La desinfección contra hongos, bacterias y nematodos evita las enfermedades de los tallos y las raíces. Para la desinfección existen varios productos fumigantes. Cada fumigante tiene su propio modo de aplicación y lleva sus instrucciones de uso.
Además, el tratamiento de suelo con insecticidas previene las plagas del suelo. Muchos fumigantes contra hongos y nematodos controlan al mismo tiempo y en forma complementaria, a las plagas y a gran número de enfermedades, lo que hace innecesario un tratamiento por separado de insecticidas.
La construcción de los semilleros se muestra en forma esquemática en la figura de la siguiente página.
(1) Dependiendo del clima prevalente en la región, se necesita construir techos para evitar excesos de agua o de luz del sol. También previenen de las variaciones excesivas de la temperatura y de la humedad de la superficie del suelo.
(2) En zonas áridas, se suelen construir semilleros profundos.
(3) La orientación de los semilleros debe coincidir con la dirección del curso del sol.
(4) Las dimensiones de cada era, que permiten realizar adecuadamente la siembra, el deshierbe y el raleo son de 1 X 10 m², o múltiplos de 10 m² siempre con un ancho efectivo de un metro.
(5) Por cada semillero, se aplica una carretillada de estiércol o de bosta de corral bien descompuesto, para mejorar la estructura y aumentar la fertilidad de la tierra.
(6) Por cada era de 10 m², se aplica 2 kg de superfosfato triple y 2 kg de un fertilizante compuesto, como el 12-24-12. Estos fertilizantes se incorporan en los primeros 10 cm de la capa superior.
5.2. Siembra en el semillero
La siembra y los trabajos siguientes se efectúan como sigue:
(7) Se siembra hasta 2.5 g de semillas por cada metro cuadrado, o sea hasta 25 g por era, que equivale a unas 800 semillas por metro cuadrado. Se siembra a una profundidad de 0.5 cm en suelos pesados y hasta una profundidad de 1.5 cm en suelos sensibles a la sequía.
(8) Es preciso regar los almácigos con frecuencia. En zonas frescas se riega diariamente, en zonas calientes dos o tres veces por día. Mediante una cobertura se puede mantener la humedad del suelo.
(9) Después del raleo no deben quedar más de 500 plantas por m². Así, cada plántula tiene un espacio de 4 X 5 cm o sea 20 cm cuadrados.
(10) Oportunamente se realiza el control sanitario.
(11) Para obtener las plantas se riega un día antes y se afloja el suelo con una pala. Así, se previene roturas excesivas de las raicillas.

Cuando se requiere una cantidad de 18 000 plantas por hectárea, se necesitarán 36 metros cuadrados de semillero. Esta superficie es aún insuficiente porque existen las siguientes pérdidas.
- • Selección del material de trasplante.
- • Pérdidas por plagas y enfermedades.
- • Pérdidas por deficiente prendimiento.
- • Necesidad de rellenar los sitios vacíos.
En resumen debe calcularse un 10% de reservas, como mínimo. De ese modo se requiere de 4 eras de 10 m cada una. La cantidad de semilla necesaria será 80 g. Una superficie práctica sería 5 eras y 100 g de semillas para obtener un número suficiente de plantas por hectárea.
5.3. Control sanitario
Desde la siembra hasta la obtención del material de trasplante, deben controlarse periódicamente los almácigos de la presencia de plagas y enfermedades. Esto es indispensable para evitar que se trasmitan las plagas y enfermedades del semillero al campo de trasplante.
Las principales plagas en el semillero son:
- • Hormigas. Estos insectos llevan la semilla antes de su germinación. También cortan las hojas y tallos de las plantas.
- • Pulguillas, coquitos perforadores o pequeños cucarones. Estos insectos son muy activos. El daño consiste en pequeñas perforaciones circulares.
- • Minador de hoja y pasador de hoja. El gusano minador destruye la parte interna de la hoja, formando galerías.
- • Pulgas o áfidos. Estos insectos chupan la savia y trasmiten enfermedades virosas.
Para cada plaga existen insecticidas específicos. El insecticida a emplear depende de lo que suministra el comercio y se requiere consultar el manual o la guía de pesticidas. Los productos llevan instrucciones referentes a la concentración y al modo de la aplicación.
Es preciso controlar y tratar los bordes del semillero. La destrucción de malezas circunvecinas a los semilleros es una buena práctica preventiva.
Las enfermedades principales son causadas por hongos. Característicamente un ambiente húmedo favorece el desarrollo de los distintos hongos.
Dos enfermedades fungosas que atacan el semillero son:
- • Sancocho o damping off.
- • Pata negra.
El sancocho se manifiesta en forma de parches en el semillero que se agrandan a medida que los hongos proliferan. En casos extremos, destruyen la plantación en sólo pocos días.
Las plantas afectadas en estos parches tienen un aspecto enfermizo, tienden a marchitarse y luego aparecen tumbadas en el suelo. Los hongos debilitan a la planta de modo que ésta no resiste el sol. El resultado final es la muerte de las plantas afectadas.
Existen, por lo menos, cuatro diferentes hongos que pueden causar la enfermedad de pata negra. Las plantas afectadas, que sobreviven, presentan una pudrición seca en la raíz y en el tallo. Estas plantas afectadas no prenden bien, se desarrollan lentamente y mueren sin producir cosecha alguna.
El control de las enfermedades consiste en aplicar fungicidas a partir de la emergencia. Se aplican los fungicidas después del riego para evitar un excesivo lavado. Las aspersiones se repiten cada cuatro o cinco días. Existen un gran número de fungicidas adecuados. Cada producto lleva instrucciones al respecto.
6. PREPARACIÓN DEL CAMPO
El cultivo de tomate requiere una buena preparación del campo. Mientras se efectúan los trabajos en los semilleros para producir el material de trasplante, se prepara la tierra del campo para establecer el cultivo. La preparación consiste en las siguientes operaciones.
- • Mejoramiento de la estructura. Para este fin se utiliza de 30 a 50 toneladas de estiércol por hectárea. En caso de suelos pobres y de deficiente estructura, se aplica 100 ton de estiércol descompuesto o 50 m³ de compost.
- • Aradura. La aradura debe ser profunda. El uso del subsolador es ventajoso. La capa de penetración para las raíces debe tener una profundidad de hasta 70 cm.
- • Desagüe. El nivel freático debe estar por debajo de la capa de enraizamiento de los 70 cm ya mencionados. La construcción de canales de drenaje ayuda a mantener el nivel freático más estable.
- • Fertilización. La aplicación básica de fertilizantes, principalmente el fósforo y el potasio, se efectúa durante las labranzas secundarias. Esto asegura una buena incorporación y distribución de los nutrientes.
- • Labranzas secundarias. Estas deben proveer un terreno limpio y suelto. Esto favorece las labores del trasplante y mejora el prendimiento de las plantas.
- • Tratamiento del suelo contra nematodos. Existen varias máquinas para la aplicación de nematicidas. En el mercado hay diferentes nematicidas que se aplican al suelo. El tratamiento se efectúa unas 3 semanas antes del trasplante.
- • Alomado y surcado. De acuerdo con el método de cultivo y las distancias de trasplante, se hacen camellones. Este alomado puede hacerse con un arado o con una aporcadora. El surco sirve para drenaje, para riego o para ambos.
- • Aplicación del nitrógeno. Poco antes, o al momento del trasplante se aplica el nitrógeno. Este fertilizante se aplica en forma de chorrillo sobre las hileras de trasplante.
- • Tratamiento contra insectos del suelo. Poco antes, durante o poco después del trasplante se aplican insecticidas al suelo. El insecticida y la técnica de aplicación a emplear dependen del insecto y del insecticida.
- • Aplicación del herbicida. Existen algunos herbicidas de acción sistemática o de efecto residual para la aplicación al suelo. Cuando se ha preparado el suelo con buena anticipación al trasplante, se tiene la primera ola de malezas antes del momento de trasplante. En este caso, se facilita la aplicación de un herbicida de contacto. Inmediatamente después, se puede iniciar el trasplante o la siembra de asiento.
7. FERTILIZACIÓN DEL CAMPO
El cultivo del tomate es capaz de producir altos rendimientos. Como consecuencia, es un gran consumidor de nutrientes. Para satisfacer los requerimientos nutricionales se emplean grandes cantidades de abonos químicos, ya que su uso resulta económicamente beneficioso. No sólo mejora el volumen, sino también aumenta la cantidad de los frutos.
El nitrógeno agiliza el crecimiento y permite que las hojas en abundancia protejan los frutos de la exposición directa al sol. Esto evita quemaduras fisiológicas. El nitrógeno aumenta también el tamaño, lo que influye en el número de los frutos. Un exceso de nitrógeno es contraproducente, ya que da como resultado una deficiente floración. La mayor demanda de nitrógeno ocurre durante el periodo de fructificación.
El fósforo debe estar disponible en abundancia. Este nutriente hace crecer tanto las partes aéreas, como las raíces. El fósforo acelera la maduración y aumenta la producción en volumen notoriamente.
El tomate extrae grandes cantidades de potasio del suelo. El potasio contribuye al vigor de la planta. El potasio, junto con el magnesio determina la calidad de los frutos. Especialmente la coloración del fruto depende de la disponibilidad de estos dos elementos.
Los abonos simples se aplican como fertilización básica durante la labranza secundaria o al menos antes del establecimiento del cultivo, como el 12-12-17 (N-P-K).
Este reabonado se hace en forma periódica y depende del desarrollo y coloración del follaje y de los frutos.
Las cantidades y clases de abonos que conviene adicionar dependen, principalmente de la fertilidad del suelo. Es indispensable conocer los resultados del análisis del suelo y la asistencia profesional, para optimizar el programa de fertilización.
Como norma general, puede efectuarse el siguiente programa de fertilización. Las cantidades indicadas son calculadas por hectárea.
- • Antes de la aradura principal, se aplican 600 kg de superfosfato o 300 kg de superfosfato triple.
- • Durante la labranza secundaria, se aplican 600 kg de sulfato de potasio-magnesio. En caso de suelos alcalinos, se aplican 250 kg de sulfato potásico.
- • Poco antes del trasplante, se aplican 150 kg de sulfato de amonio o 100 kg de nitrato de amonio, o 70 kg de urea. Este abono se aplica en forma de chorrillo sobre las hileras.
Una alternativa del anterior programa de fertilización consiste en aplicar 1 000 kg de un abono compuesto de fórmula 4-14-14-2. En este caso, se aplica el abono en una sola vez, durante las últimas operaciones de la labranza secundaria.
Después del trasplante y de acuerdo con el desarrollo de las plantas, se efectúan algunos reabonos. Un programa global de aplicación de abonos adicionales consiste en lo siguiente:
- • Dos semanas después del trasplante, se aplica unos 200 kg de un abono compuesto de fórmula 15-15-15.
- • Al comenzar la floración, se repite el anterior reabonado para favorecer la fructificación.
- • Durante la fructificación y recolección, se aplican cada 20 días unos 100 kg de sulfato potásico y unos 20 kg de sulfato de magnesio. Esto favorece una buena coloración de los frutos.
El reabonado se efectúa justo antes de una labranza del suelo para así incorporarlo. Otro método consiste en la aplicación en combinación con el riego.
8. ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO
Después de la preparación de la tierra, se inicia el establecimiento del cultivo de tomate en el campo. Esto se realiza mediante una siembra directa o mediante el trasplante de las plántulas de los semilleros al campo.
8.1. Sistemas de cultivo
Las distancias de trasplante y la densidad de plantas por hectárea dependen principalmente del sistema de cultivo y de la variedad de tomate. Se pueden distinguir dos sistemas:
- • Sistema de plantas acostadas.
- • Sistema de plantas tutoradas.
8.1.1. Sistema de plantas acostadas
El sistema de plantas acostadas predomina en la producción de tomate para la industria. Este sistema exige el empleo de variedades cuyo fruto no se deteriora al estar en contacto con el suelo. Es por esto que se elige zonas semiáridas o regiones de clima seco para este tipo de cultivo.
Existen variedades de tipo determinado de recolección concentrada. Estas permiten la cosecha mecánica de una sola vez. Los frutos de estas variedades pueden mantenerse maduros en la planta por más de un mes sin deterioro de la calidad.
La óptima densidad de plantas, para el sistema de planta acostada, es de 40.000 a 60.000 plantas por hectárea, según las características de la variedad. Las distancias entre plantas pueden ser de 25 X 150 cm, o distancias de 20 X 90 o 25 X 100 cm según la variedad. Por el alto número de plantas por hectárea, se prefiere el sistema de siembra directa.
8.1.2. Sistema de plantas tutoradas
Los objetivos del sistema de plantas tutoradas consisten, entre otros, en prevenir el contacto entre fruto y suelo, facilitar un mejor control sanitario y obtener una producción continua.
El sistema de plantas tutoradas se usa para la producción de tomate para el consumo directo. Este sistema requiere el uso de variedades de tipo indeterminado. De acuerdo con las características de la variedad y según la poda o el guiado, se acomodan las distancias entre plantas a la densidad deseada.
La densidad para el sistema de tutorado varía entre 15 000 y 35 000 plantas por hectárea. Existen las siguientes variantes de este sistema:
(1) Sistema de una sola estaca. Éste se usa para el método de hileras simples y consiste en que cada planta recibe un tutor para sostener y guiar la planta. La distancia mínima para variedades de desarrollo limitado es de 35 X 80 cm o de 25 X 100 cm. Lo anterior corresponde a una densidad de 35.714 y 40.000 plantas por ha respectivamente.
(2) Sistema de dos, tres o cuatro estacas. Éste se practica para el método de hileras dobles. Se mantienen las estacas en su lugar mediante el amarre con un alambre liso núm. 16. Este alambre se coloca a una altura de 180 cm en el centro del par de hileras. Las distancias a emplearse pueden ser de 35 a 50 cm entre plantas en hileras, 60 a 80 cm entre hileras que forman un par, y de 120 a 150 cm entre los centros de los pares de hileras.
(3) Sistema de espalderas. Consiste en una estructura vertical con varios alambres a intervalos de 20 a 30 cm hasta una altura de 150 a 180 cm. Estos alambres sirven para amarrar los tallos de la planta. Las distancias pueden ser de 35 a 50 cm entre plantas en la hilera y de 80 a 100 cm entre hileras. En caso de hileras dobles, se emplea de 40 a 60 cm entre plantas en la hilera, de 50 cm entre las hileras que forman un par y de 90 a 120 cm para el pasillo entre cada dos hileras.
(4) Sistema de colgado. Éste consiste en postes y un solo alambre. El guiado se hace con cabuya o pita. Este sistema requiere distancias similares a las anteriores. De preferencia, se trasplanta al tresbolillo a distancias de 40 cm entre plantas en la hilera, con una distancia entre las hileras de 50 cm, y un pasillo de 130 cm entre cada dos hileras. La densidad es, en este caso, igual a 38.460 plantas por hectárea.

8.2. Siembra directa
La siembra directa consiste en colocar la semilla en el campo mismo. De este modo no se necesitan semilleros y tampoco el trasplante. En varias regiones se practica la siembra directa con el fin de adelantar el cultivo y obtener primicias para el mercado de consumo directo. La siembra directa favorece el sistema de la producción forzada en época de la estación.
Se practica la siembra directa también en explotaciones grandes para la producción de tomate para la industria procesadora Esto se debe a las características de las variedades industriales. Estas variedades de tipo determinado son de porte bajo, de tamaño reducido y de follaje no muy desarrollado. Por estas razones, se reducen las distancias entre plantas. La mayor densidad de plantas por hectárea confirma la conveniencia de la siembra directa.
Según el sistema de cultivo, se siembra encima o al pie del camellón. En otro caso, se siembra al borde de los surcos de riego por gravedad. La profundidad de siembra es de 1.5 cm. Existen varios métodos de siembra directa en hileras. La siembra manual en surcos es aún muy corriente.
La siembra directa también permite el uso de la sembradora común. Con el dispositivo interruptor puesto, se pueden sembrar unas 3 semillas por cada sitio. La distancia entre sitios puede ajustarse en 8, 10 o 12 cm. Con el raleo posterior, se obtiene la distancia definitiva. Esta puede ser de 12, 16, 20 o 24 cm.
Se requiere aproximadamente 1 kg de semilla por hectárea, o sea, 10 veces más que mediante el sistema de trasplante.
8.3. Trasplante
Los cuidados del semillero deben de continuarse durante y después del trasplante. La planta sufre un retraso en su desarrollo normal a causa del trasplante. Esto se debe a la rotura de muchas raíces, lo que afecta el flujo de agua y nutrientes. La pérdida de una parte del volumen radicular es la causa de que la planta se marchite al principio.
El endurecimiento de las plántulas en el semillero tiene por objeto provocar la formación de tejidos firmes. Esto mejora la resistencia de la planta contra el frío, el calor y la desecación. El endurecimiento se consigue mediante la disminución del riego. Esto se inicia unos 10 días antes del trasplante. Se cubren los semilleros con tela de polietileno para evitar la caída del agua de las lluvias sobre las eras. También la eliminación gradual de la sombra ayuda a obtener plantas menos suculentas y más vigorosas y resistentes. Así, se obtiene un mayor porcentaje de supervivencia de las plantas trasplantadas.
Un día antes del trasplante se riega el semillero. El suelo húmedo permite la obtención de las plantas sin causar daños excesivos al sistema radicular. Mediante una pala, se puede aflojar previamente la tierra. De esta manera se conserva el mayor número posible de raicillas secundarias.
La selección del material de trasplante tiene por objeto eliminar las plantas débiles, mal formadas o afectadas por las plagas y enfermedades. También permite la obtención de material parejo en cuanto a su desarrollo. Esto es conveniente para obtener una cosecha uniforme.
El tiempo entre la obtención de las plantas y el trasplante debe ser lo más corto posible. En este caso de demoras inevitables, es preciso guardar las plantas envueltas en empaques húmedos en un lugar fresco.
El momento del día más adecuado para el trasplante en clima cálido, es hacia el atardecer o por la noche. En caso de riego previo al trasplante, se puede trasplantar durante todo el día, igual que en climas templados o durante días frescos.
Comparando el sistema de siembra directa con el sistema de trasplante, se puede decir que la siembra directa resulta en una disminución del ciclo de cultivo. La producción en volumen puede ser mayor en un 5 a 20%. Existe también un ahorro en mano de obra.
Por otro lado, el método de semilleros y trasplante requiere menos insumos pero más mano de obra. Mediante el trasplante se ocupa el terreno durante menos tiempo, lo cual puede ser ventajoso para el cultivo anterior o para el total del plan de producción.
El trasplante se efectúa, por lo general, a mano. Esto requiere de bastante coordinación.
Las tareas sucesivas del trasplante son:
- • Riego previo del terreno o sólo de las hileras.
- • Marcación de las hileras.
- • Ahoyado con una pala trasplantadora. Esto se hace sólo un momento antes del siguiente trabajo.
- • En caso necesario, se efectúa un tratamiento del hoyo contra milpiés u otros insectos que carcomen las raíces. Contra el cáncer que afecta las raíces, se puede usar un fungicida.
- • Distribución de plantas a solo un instante antes de la siguiente tarea.
- • Ubicación de la planta en el hoyo. La profundidad de trasplante suele ser algo mayor que la profundidad que tenían las plantas en el semillero. Se afirma el suelo para obtener un buen contacto de las raíces con la tierra.
- • Riego posterior. Éste puede ser en forma individual, planta por planta, o bien un riego total por gravedad o por aspersión.
- • Durante los primeros días se ejerce un control intensivo del prendimiento. Se verifica las causas de las fallas y eventualmente se aplican pesticidas o se intensifica el riego.
En las explotaciones grandes, se utilizan máquinas trasplantadoras. La operación es simple, rápida, segura y, por su mayor rendimiento, puede ser menos costosa. El porcentaje de plantas prendidas puede superar el prendimiento de plantas trasplantadas a mano. Para el trasplante mecánico, debe hacerse un riego posterior y no anterior al trasplante.
9. MANEJO DE CULTIVO
El manejo del cultivo incluye el aporque, el control de malezas, el riego y drenaje, así como la poda y guiado.
9.1. Aporque y control de malezas
El aporque consiste en arrimar tierra al pie de las plantas. Los objetivos principales son:
- • Evitar el vuelco de las plantas.
- • Inducir la emisión de raíces adventicias.
- • Aumentar el espacio para el desarrollo radicular.
- • Controlar las malezas.
Después del trasplante se rectifican los surcos. Esto se hace con un arado simple o con máquinas alomadoras. Las malezas encima del camellón no prosperan porque la planta del tomate las cubre. Por el contrario, las malezas se multiplican y crecen rápidamente en el fondo y en las paredes del surco. El aporque y el desaporque sirven, a la vez, para incorporar los fertilizantes del reabonado y para el control de estas malezas.
Entre las hileras y en los pasillos, se logra un control de las malezas con la azada. Las malezas al pie de la planta del tomate se arrancan con la mano, o se cubren con tierra mediante un aporque manual con azada.
Las fechas de los aporques y otras labranzas del suelo varían de acuerdo con el objetivo, el tamaño de las malezas y el desarrollo del tomate. Con la última operación del aporque, se aleja el surco de la base de la planta hacia el pasillo. Esto se hace con el fin de no mojar las hojas y los frutos con el agua de riego.
Existen varios herbicidas para efectuar el control químico de las malezas. Se usan los herbicidas especialmente en las explotaciones grandes. El control mecánico sólo complementa el control químico.
Existen un gran número de herbicidas. Cada uno tiene características, usos, dosis e instrucciones específicas.
El éxito del control químico de malezas está condicionado a los siguientes factores:
- • Aplicación correcta. A fin de obtener un control total se requiere una distribución pareja del herbicida.
- • Utilización correcta del producto más apropiado.
- • Buena preparación de la tierra. Los terrones limitan la penetración del herbicida.
- • Humedad adecuada del suelo. Esto es necesario para que el herbicida baje hasta las raíces de las malezas.
- • Uso de la dosis prescrita del producto. Estas dosis pueden variar según el tipo de suelo.
- • No remover el suelo después de la aplicación. Al labrar la capa tratada, emerge suelo no tratado a la superficie. Este suelo trae semillas de malezas no tratadas que, por lo tanto, no tardan en germinar.
Algunos herbicidas, para la aplicación después del trasplante, son el pentaclorofenol, el paraquat y el MSMA. Estos herbicidas e aplican únicamente a las malezas, sin tocar las plantas del tornate. Esto se llama aplicación dirigida.
Algunos herbicidas promisorios, son el difenamide, el isopropanil, el trifluralin, el pebulate, el cloramben, el solan y el metribuzin. Todos tienen instrucciones propias en cuanto a dosis y formas de aplicación.
9.2. Riego
Aunque el tomate resiste bien a la sequía, es preciso suministrar suficiente agua. La suficiencia en agua se traduce fácilmente en un aumento del 25% del rendimiento.
El riego mediante una aspersión en gota fina durante tiempos calurosos, puede bajar la temperatura de la planta en más de 5 °C, lo cual produce un aumento del rendimiento. Además, el riego es un eficiente medio para proteger las plantas contra heladas.
La humedad excesiva del suelo y de la planta disminuye la consistencia del fruto y es una de las causas principales de enfermedades. Es por esta razón que el riego por gravedad, sea por surco o por inundación, sigue siendo el más utilizado. No obstante, en zonas áridas o en regiones de humedad baja puede emplearse el sistema de riego por aspersión. En ese caso, se combina el programa de riego por aspersión con un intensivo programa de control sanitario.
Las raíces del tomate extraen la mayor cantidad de agua de la capa entre 0 y 50 cm de profundidad. Así, la planta tiene una reserva a su disposición. Sin embargo, se requieren riegos frecuentes y abundantes para mantener la humedad en el suelo. El número de días entre dos riegos consecutivos y la cantidad de agua en cada riego depende de la profundidad de enraizamiento, del clima y del suelo.
Las raíces llegan rápidamente a profundidades mayores de 80 cm. Cuando a causa de capas endurecidas se tiene un enraizamiento limitado es conveniente aplicar más riegos, pero menos abundantes.
En regiones templadas se requiere menos frecuencia y menos cantidad. En climas cálidos y soleados se requiere mayor frecuencia y mayor cantidad de agua. Esto se debe al elevado grado de evapotranspiración.
La capacidad de retención de agua, por parte del suelo, influye en la frecuencia y en la cantidad de agua por cada aplicación. Así, los suelos arenosos requieren mayor frecuencia. Los suelos limosos pueden almacenar mucha agua y, por lo tanto, requieren menos frecuencia, pero mayor cantidad por aplicación.
Después del trasplante, debe regarse con cuidado para obtener un buen prendimiento de las plantas. Un riego excesivo durante el desarrollo inicial provoca el vicio de la planta. Esto consiste en un exuberante crecimiento vegetativo, a costa de la floración.
A partir de la floración, se requiere un suministro parejo. Las oscilaciones de humedad causan problemas diversos, entre otros un excesivo agrietamiento del fruto.
Algunas normas de frecuencia y cantidades de agua para riego por aspersión, son como sigue:
Clima | Cálido, árido, soleado | Templado, húmedo, nuboso |
Suelo | Intervalo Cantidad por riego | Intervalo Cantidad por riego |
Liviano Mediano Pesado | 7 días 21mm 12 días 36mm 20 días 60mm | 8 días 16mm 14 días 28mm 20 días 40mm |
Cada mm de riego equivale a 10 m³ por hectárea. En caso de riego por la superficie, se requiere de 1.5 a 2 veces la cantidad necesaria para el riego por aspersión.
9.3. Poda y guiado
La poda consiste principalmente en eliminar los brotes laterales con el fin de conservar el tallo principal.
Una planta de tomate del tipo indeterminado, dejada crecer libremente, se desarrolla en forma inadecuada. Sin poda, la planta se desarrolla como un arbusto con muchos tallos laterales y terciarios, que se forman a partir de las yemas axilares de las hojas. El tomate sin podar produce muchos frutos pero de poco valor comercial.
El tomate de tipo determinado no requiere poda porque es de floración apical. Por ello, se controla a sí misma.
De acuerdo con el sistema de cultivo, el tamaño de la variedad y la densidad de plantas, existen algunas variantes de la poda. Estas consisten en dejar crecer, además del tallo principal, a 1, 2 o G tallos más. Esto puede proporcionar aún mayores rendimientos.
Los objetivos de la poda son:
- • Formar y acomodar la planta al sistema del tutoraje.
- • Regular y dirigir el desarrollo de la planta.
- • Lograr más eficiencia del control sanitario.
- • Facilitar el guiado y el amarre de acuerdo al sistema de empalado.
- • Obtener mayores rendimientos, tanto en calidad, como en volumen.
La poda se efectúa cada 15 días hasta el 7° u 8º racimo floral. La eliminación de tallos laterales se conoce con el nombre de deshijado o deschuponado. Los chupones se quitan de preferencia en horas de la mañana para que la herida cicatrice mejor. El tamaño de los chupones que se quitan es entre 5 y 15 cm de largo. Otra clase de poda, es el deshoje o defoliación. El deshoje consiste en eliminar algunas hojas bajeras que han cesado de ser productivas. Estas son hojas envejecidas o deterioradas. En variedades de excesivo desarrollo foliar se efectúa el deshoje con el fin de mejorar la aireación y evitar mayor incidencia de enfermedades.
Con el exclusivo fin de anticipar la maduración y aumentar el tamaño del fruto, se lleva a cabo ocasionalmente la práctica de la decapitación. Ésta consiste en decapitar la planta sobre la segunda hoja después de la cuarta o quinta inflorescencia. Esta práctica puede resultar en una disminución del rendimiento en volumen.
Relacionado con las prácticas de poda es el sistema del tutoraje y sus variantes. Junto con la poda se guía la planta hacia arriba y se hacen los amarres necesarios.
El amarre debe asegurar la posición de la planta y conservar una buena distribución del follaje. El primer amarre se efectúa al momento de colocar los tutores. Debe cuidarse de no estrangular la planta. Por esto, el amarre debe ser algo flojo. De acuerdo con la combinación de distancias, tipo de tutoraje y poda se hace de 2 a 10 amarres por planta. Se utilizan diferentes materiales, como el ixtle delgado y el hilo de algodón grueso.
10. PLAGAS Y ENFERMEDADES
Existen muchas plagas y enfermedades que atacan el cultivo del tomate. La severidad de éstas varía según el clima y según la región.
10.1. Plagas
Las plagas más importantes son las siguientes:
- • Gusano cortador. Carcome la raíz y el tallo.
- • Grillo o perra de agua. Se alimenta de las raicillas y destroza la base del tallo.
- • Hormiga o bachaco. Este insecto corta las hojas.
- • Áfidos, pulgones o piojos. Estos chupan la savia de la planta y trasmiten virus.
- • Acaro y arañita roja. Se alimentan de la savia después de haber roto las células.
- • Larva pasador o gusano cogollero. Ataca las hojas dejando galerías en ellas. También destroza el punto de crecimiento en el cogollo.
- • Falso medidor. Las larvas de este insecto son voraces. Se alimentan de las hojas y destruyen el follaje.
- • Gusano de cuerno, gusano cachón o cachudo. Este gusano verde come follaje, flores y frutos.
- • Chinches. Estos insectos chupan savia y trasmiten virus. Los frutos atacados maduran disparejo. En el lugar del picado se endurece la carne del fruto.
- • Pulguillas, cucarrón o coquitos pulgas. Estos insectos pequeños producen perforaciones en la hoja o cepillan la superficie de la misma.
- • Taladrador. Esta larva penetra en el tallo o en el cuello de las plantas grandes.
- • Barrenador. Esta larva barrena y destruye el interior del tallo, dejando galerías.
- • Gusanos del fruto. Varias larvas de diferentes insectos dañan los frutos. Estos daños son internos, externos, o ambos
- • Perforador del fruto. Los frutos atacados se detectan cuando están formados. Estos frutos presentan puntitos por donde penetró la larva.
Contra cada plaga existen insecticidas para eliminar el insecto y así reducir los daños. Los insecticidas llevan instrucciones de su aplicación, dosis y datos de precaución.
Como norma, el cultivador efectúa un programa de control preventivo. Éste consiste en lo siguiente:
- • Tratamiento del suelo con un insecticida, según la plaga prevalente en la región. Para esto, se utiliza entre otros el clordano y el triclorfon antes del trasplante.
- • Aspersión semanal con un insecticida sistémico hasta iniciarse la maduración. Existen el monocrotofos, el ometoato, el parathión, el demetón, el metonil y muchos más.
- • Aspersión semanal con un insecticida de contacto o sistémico de corta duración a partir de iniciarse la maduración. Entre otros existen el endosulfán, el carbaryl y el triclorfon.
Con el fin de evitar residuos tóxicos en los frutos, se deben respetar y seguir fielmente las instrucciones señaladas en la etiqueta de los avances.
10.2. Enfermedades
Las enfermedades pueden agruparse según sus causas en la forma siguiente:
- • De origen vegetal. Estas son causadas por hongos y bacterias.
- • Causadas por virus.
- • Fisiogénicas. Estas son causadas por deficiencia de nutrientes y por factores adversos del clima.
Los hongos son muy destructivos en clima húmedo o cuando ocurre rocío. Las enfermedades causadas por hongos son entre otras:
- • La quemazón temprana de la hoja, la cadenilla temprana o el tizón temprano. Se presentan manchas pequeñas con anillos concéntricos.
- • La cadenilla tardía o el tizón tardío. Se presentan lesiones acuosas. Las hojas se chamuscan.
- • El moho de la hoja. Se presenta un moho verde en el lado inferior de la hoja. El lado superior muestra manchas amarillas.
- • La mancha de septoria o viruela. Se presentan lunares de aspecto acuoso.
- • La marchitez por Fusarium Se observa un amarillamiento y marchitez en las hojas bajeras.
- • La pudrición radicular de selerotinia. Sin amarillamiento, se marchita la planta, seguida por la muerte rápida.
- • La pudrición de la fruta u ojo de buey. Se presenta una mancha acuosa en el fruto.
El control de las anteriores enfermedades consiste en la aplicación de medidas culturales de higiene, el uso de variedades resistentes y el control químico. Éste último consiste en aspersiones periódicas con fungicidas de contacto o sistémicos.
Dos importantes enfermedades causadas por bacterias son la pudrición húmeda del fruto y la mancha bacteriana. Variedades resistentes e higiene cultural son las mejores prácticas de control.
Entre las enfermedades virosas de mayor frecuencia están el mosaico amarillento y el mosaico común. Tal como dicen sus nombres, se presenta una decoloración o moteado de las hojas, lo que reduce el rendimiento.
El control de las enfermedades virosas se realiza mediante las siguientes medidas:
- • Utilizar semilla certificada libre de virus.
- • Utilizar variedades resistentes.
- • Combatir los áfidos y las chinches.
- • Realizar la poda con manos bañadas en leche.
Las principales enfermedades fisiogénicas causadas por deficiencias de nutrientes, son las siguientes:
- • Deficiencia de magnesio. Ésta se presenta como un amarillamiento de las hojas a media altura de la planta. La nervadura queda verde. Entre las causas están un pH bajo, una salinidad elevada y un exceso de potasio. El control consiste con 1 a 1.5 kg de sulfato de magnesio por 100 litros de agua. Se repite la aspersión cada 10 a 15 días.
- • Grietas concéntricas. Estas son causadas por una excesiva insolación del fruto.
- • Grietas radiales. Este agrietado del fruto es causado por excesiva absorción de agua y por deficiente transpiración.
- • Malformación de las flores o de la inflorescencia. Esto ocurre a causa de un exceso de nitrógeno y demasiado riego.
- • Podredumbre apical del fruto. Esto ocurre a causa de una falla en la absorción del agua. Un suelo seco, un pH bajo, una salinidad elevada y una estructura deficiente del suelo agravan el problema.
11. COSECHA DE TOMATE
En condiciones óptimas, en la primera cosecha las variedades precoces demoran 70 días a contar desde el trasplante. Las variedades tardías demoran 100 días hasta la primera recolección.
11.1. Grado de madurez
La óptima madurez depende del tiempo entre la recolección y la venta al consumidor. Según la duración de este periodo, se cosechan los tomates en diferentes estados de madurez:
- • Verde maduro o verde hecho. Los frutos apenas empiezan a mostrar un color amarillento rosado.
- • Pintón o rosado. La superficie de los frutos aparece coloreada por la mitad.
- • Pintón avanzado. Los frutos tienen un color rojo o rosado.
- • Rojo maduro. Los frutos tienen un color rojo intenso.
11.2. Recolección
La recolección se efectúa cada dos o tres días según la temperatura y la velocidad de la maduración. El tomate para industria, se cosecha cada 10 días o dos veces por mes. El color rojo maduro es indispensable para el tomate de procesamiento industrial.
El tomate puede cosecharse junto con el cáliz y la base del pedúnculo, pero comúnmente se cosecha el fruto dejando el cáliz en la planta. Esto hace una leve herida que seca rápidamente. Así se evita que los pedúnculos dañen a otros frutos en el empaque
El tomate se cosecha a mano. Esto es indispensable para cumplir con las exigencias de calidad para tomate de consumo fresco. La recolección de tomate para la industria se puede realizar tanto manual como mecánicamente. Las máquinas suelen estar equipadas con un mecanismo para la clasificación por tamaños y un aparato para la separación de tomates verdes y tomates coloreados.
11.3. Clasificación
En la recolección manual se requiere cestos y cajones para el transporte de la plantación hacia la sección de clasificación y empaque. La clasificación de los frutos se realiza:
- • Según los diferentes tamaños.
- • Según las características de calidad.
- • Según el color de la piel o cascara.
La clasificación según el tamaño, varía de acuerdo a la región, exigencias del mercado y características de la variedad del tomate. Una selección usual en cuanto al tamaño de los frutos consiste en lo siguiente:
- • Tamaño chico, menos de 4 cm en su diámetro transversal mayor.
- • Tamaño mediano, entre 4 y 7 cm en su diámetro transversal mayor.
- • Tamaño grande, más de 7 cm en su diámetro transversal mayor.
También la clasificación en clases de diferentes calidades depende de la región y las exigencias del mercado. Este tipo de selección considera:
- • Calidad de exportación o grado elegido.
- • Calidad de primera o grado comercial.
- • Calidad nacional o grado económico.
En la clasificación según la calidad, se toman en cuenta las siguientes características:
- • Uniformidad en madurez y tamaño. Sólo se permite un limitado porcentaje de defectos.
- • Firmeza de los frutos. Puede ser consistente, esponjosa o flácida.
- • Limpieza. Los frutos deben estar libres de polvo, tierra o residuos de pesticidas.
- • Forma de los frutos. Las hendiduras o deformaciones influyen en la calidad.
- • Sanidad. Este aspecto incluye, entre otros, la presencia de daños por plagas, por enfermedades, por heladas, excesiva exposición al sol.
De acuerdo a la clasificación se denomina el producto, por ejemplo, como pintón mediano, de calidad exportación.
11.4. Empaque
La calidad y la finalidad del tomate influyen en el tipo de envase y modo de empaque.
Para exportación se emplea cajas de cartón o cajones livianos de un solo uso. Los frutos se empacan en forma de hileras. Entre capas de hileras se coloca a veces un separador de papel o de cartón preformado.
Para el mercado de consumo fresco, sea local o algo distante, se emplea el huacal o las cajas cosecheras. Ambos son de madera de múltiple propósito y se emplean gran número de veces. El huacal no es muy apropiado porque causa pérdidas considerables. Estas se deben a su peso excesivo y diseño poco apropiado para tomate.
Los tomates para el procesamiento industrial, se transportan tanto en cajones cosecheros, como en huacales grandes. Cuando los frutos están maduros, deben preferirse los cajones. Estos dan mejor protección contra el excesivo magullamiento.
Algunas variedades de tomate industrial de frutos muy firmes permiten el transporte a granel. Esto ahorra manipuleo y resulta eficiente.
Una buena clasificación y presentación del producto favorece la comercialización. Además, se obtienen mejores precios y da como resultado un mayor prestigio como productor.
© 1981, Editorial Trillas, S. A. de C. V.,
Impreso en México