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Seguro comercial


Como un nuevo sector del mercado nacional cubano, se impone el proyecto económico social identificado como movimiento de trabajadores por cuenta propia. Estos nuevos miembros del plan económico nacional no son otra cosa que trabajadores privados, con la peculiaridad de que su condición depende de que sean previamente aceptados por las instituciones estatales que controlan esta actividad y que exigen de los aspirantes un determinado número de requisitos.

La trascendencia económica social del sector cuentapropista ha calado tan profundamente en el sistema político administrativo de la nación cubana que, sin importar su reducido número actual, ya son un referente obligado y su crecimiento es solo cuestión de tiempo.

Durante muchos años el sistema económico nacional ha respondido a un ordenamiento planificado y bajo la égida del Estado, sin embargo, es interesante cómo, recientemente, las instituciones estatales han adaptado su estructura y sus dependencias para reconocer un espacio a la pequeña empresa privada o el negocio familiar por cuenta propia.

En el ordenamiento económico estatal, que rige como relación principal de la economía cubana, existen herramientas y sistemas que pueden ser aprovechados directamente y de manera ventajosa por los nuevos trabajadores independientes.

El Seguro Comercial es una de esas herramientas,  eficiente, en plena función y aprovechables por los cuentapropistas sin necesidad de que tal herramienta tenga que ser modificada o adaptada a los intereses individuales de los trabajadores por cuenta propia.

El sistema de seguro está integrado  por estructuras administrativas y financieras lo suficientemente capaces e independientes como para garantizar un respaldo monetario a los diferentes asegurados, cuando estos se vean obligados a enfrentar pérdidas extraordinarias o daños no provocados. Su condición de servicio alcanza tal nivel que por su naturaleza le es posible extender su gestión más allá de los límites actuales y respaldar a los cuentapropistas en sus funciones.

En el mercado nacional cubano el sistema de seguros comerciales permanece subutilizado. Tanto entre las dependencias estatales como para las personas individuales, no es una costumbre asegurar sus gestiones y actos.

Servirse de las facilidades de las aseguradoras no es un método muy recurrido, mucho menos cuando para disfrutar de estos servicios se impone al cliente el pago de una cuota mensual a favor de las aseguradoras.

En el caso de los cuentapropistas se mantiene la misma constante, no emplean esta posibilidad. Su no empleo se debe, fundamentalmente, al desconocimiento de lo que el seguro representa, de sus posibilidades y capacidades.

El sistema del Seguro Comercial existe como iniciativa viable para los trabajadores privados dentro del mercado cubano y les permite protegerse contra diferentes contingencias, tanto naturales como de otra índole. Es quizá uno de los gastos más justificados para un sistema de producción y comercialización que dependa directamente de sus resultados para sostenerse y desarrollarse.

Cualquier trabajador privado puede dirigirse a las oficinas estatales de seguro y contratar los servicios de una póliza de seguro comercial, (nombre específico con que se identifican los contratos de seguros). Mediante el pago de una módica suma mensual, el Contrato de Seguro se mantendrá vigente y con el respaldo suficiente para cubrir cualquier pérdida, daño o gasto extraordinario que en su operación se suceda. Los asegurados también pueden quedar protegidos contra los riesgos propios del trabajo directo del cuentapropista, tales como enfermedades, accidentes, lesiones, etc.

Al suceder cualquiera de las condiciones negativas contra las que el seguro protege, la gestión comercial del productor privado no se verá afectada en su continuidad, ni su producción, tampoco se afectarán los ingresos previstos y el cuentapropista estará asegurando su permanencia en el mercado. Básicamente el productor recibirá pagos de sumas de dinero equivalente a los montos que dejó de ganar por causas ajenas a su voluntad

La manifestación estatal del negocio de los seguros en Cuba está representada por la Institución denominada Empresa del Seguro Estatal Nacional, (ESEN), sus ofertas abarcan inclusive a clientes privados y nacionales.

El ESEN describe como su objeto social los actos encaminados a desarrollar las diversas modalidades de seguro aplicables a las personas naturales y jurídicas, protegiendo sus bienes y responsabilidades.

El ESEN opera los contratos de seguros que atienden las pólizas de:

  • Daños,
  • Personales y
  • Responsabilidad Civil.

Si los analizamos por separados podemos establecer que:

  • La persona se puede proteger contra los daños que un evento determinado le pudiera causar a sus medios de producción, a sus productos o a sus ingresos. Los asegurados quedan cubiertos contra los daños provocados por los desastres naturales tan comunes en Cuba, como los ciclones o penetraciones del mar. Le protege también contra daños provocados por accidentes como el fuego, derrumbes, roturas, etc.
  • En esta modalidad se puede proteger contra los actos que atenten contra su integridad física, desde enfermedades, lesiones y hasta la muerte. Todo daño corporal o mental provocado durante la realización de la actividad quedará cubierto. La póliza de seguro por esta razón contempla inclusive el pago de un estipendio por el tiempo que dure la incapacidad física.
  • Por último el cuentapropista se puede asegurar para cubrir los gastos o daños que con su actuar provocara a otras personas independientes a su actividad. Modalidad conocida como Daños a Terceros, este seguro protege contra las demandas o reclamos que los clientes le pueden hacer al asegurado, también protege contra la acción de las víctimas de un accidente provocado por el asegurado o cualquier otro reclamo promovido por una persona que resulte perjudicada por el actuar del cuentapropista.

Para los tres casos el ESEN garantizaría los pagos necesarios para amortizar o cubrir las pérdidas generadas.

Entre las posibilidades de aseguramiento que el ESEN presenta para los cuentapropistas, los agricultores de nuevo tipo son los más favorecidos y los que más necesitados de sus servicios están. Para ellos el ESEN comercializa la variedad de póliza conocida como El Seguro Agropecuario, que es su línea fundamental de trabajo, ya que constituye aproximadamente el 70% de la cartera total de negocios con que cuenta.

La producción agrícola depende directamente de las cambiantes condiciones naturales y meteorológicas. Esto hace que el éxito futuro de cada producción agrícola sea impredecible, si el año se presenta como un período cargado de desastres naturales y mal tiempo la cosecha se perderá en su totalidad y el trabajador agrícola estará condenado a renunciar a su condición.

Esta inseguridad natural de la industria agrícola no debe asumirse como un riesgo insalvable. Mediante la contratación de una póliza de Seguro Agropecuario, el productor agrícola no solo se estaría protegiendo contra los riesgos comunes que tienen todos los productores privados, sino que estaría disminuyendo al mínimo el riesgo de una mala cosecha, la llegada de una tormenta tropical, la aparición de plagas o enfermedades en las plantaciones o animales y todos los demás imprevistos que pueden aparecer en la esfera de la producción agrícola.

Al disfrutar de la protección del Seguro Agropecuario el cuentapropista agrícola tendrá disponibilidad financiera suficiente para reponer las perdidas, adquirir los medios y semillas necesarias y recomenzar su gestión productiva.

La oferta del ESEN para el Seguro Agropecuario es tan amplia y eficiente que brinda cobertura contra todos los fenómenos de la naturaleza, para la casi totalidad de las cosechas, cultivos y bienes del sector agropecuario, incluido el ganado y las enfermedades que sufren éstos.

Las oficinas locales del ESEN pagarán puntualmente y con respaldo estatal las sumas pactadas por el contrato o póliza firmada con el cliente, cada vez que una de estas situaciones se suceda. Por ello recomendamos siempre a cada agricultor validar una póliza de este tipo antes de comenzar el período de siembra correspondiente.

El ESEN se manifiesta como una estructura de seguro competente y abarcadora en cuanto a las posibilidades que ofrece y las coberturas que brinda. Posee una red de oficinas en las provincias del país y mantiene una posición de líder entre las modalidades de seguros agropecuarios, vehículos de transporte terrestre y temporario de vida.

El Seguro Comercial en general es una herramienta importante para todos los cuentapropistas. Un gasto más a contemplar en la cartera de inversiones que cada uno de los trabajadores particulares tiene que asumir, pero una garantía para el futuro de su gestión.

Con el Seguro Comercial se protegen desde el taxista obligado a reparar su vehículo, el arrendatario que ha sufrido daños en su casa, el cuentapropista que ha sido víctima de robos y el trabajador que no ha podido producir por enfermedades o accidentes.

Las operaciones de seguros no son nuevas dentro de Cuba, la nación cubana exhibe una larga y exitosa tradición de oficinas aseguradoras, con un mercado de seguros estables, serios y de buen respaldo.

Desde el año 1795 existe en Cuba la primera compañía cubana de seguros marítimos, que marcó el primer paso.

Dentro de la etapa revolucionaria se creó por el Estado, en el año 1960, la Oficina de Control de Seguros, que funcionó hasta que se creó la Empresa Nacional de Seguros, (ENSEG), que luego, en1970, se integró con la Empresa denominada ESICUBA y de la cual se desprenden las actuales estructuras.

Así que no debemos temer poner nuestra confianza en la Empresa Aseguradora Cubana ESEN porque le sobra seriedad, respaldo, trayectoria y eficiencia en su historial.

El seguro puede ser visto como un gasto más para el cuentapropista, pero es importante que sea contemplado como una garantía en su gestión, mucho más en los inicios de las operaciones donde se carece de experiencia y planificación, momentos en que los errores y las malas decisiones pueden arruinar la continuidad de las operaciones comerciales.

En el mercado de los seguros se aplica la regla del juego de ajedrez, que establece como para ganar la partida es preciso perderé algunas piezas, el resultado final compensa los gastos y sacrificios del inicio. 

A veces, gastando más se gana más.