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Amigos de lo ajeno
La situación económica depauperada en que se encuentra la isla de Cuba, luego de los eventos naturales que con extrema saña le afectó el año pasado, ha producido un déficit de abastecimiento y de carestía los cuales están adquiriendo dimensiones generales.
Esta situación de crisis lleva también al resurgimiento de conductas negativas dentro de la sociedad cubana que comienzan a manifestarse de manera preocupante. Los medios de prensa nacional advierten como crecen los índices delictivos en la misma proporción que la crítica.
Los delitos contra la propiedad han aumentado en los últimos tiempos a consecuencia de la falta de ofertas y necesidad. Los robos y los hurtos persiguen a todos dentro de la sociedad cubana, que además de enfrentar la difícil situación económica tiene que extremarse en protegerse de los “amigos de los ajeno”, apodo con el que se conoce a los ladrones dentro de Cuba.
Así pasa también con los productores agrícolas de nuevo tipo. Estos trabajadores independientes no cuentan con los sistemas de seguridad que el Estado provee a sus dependencias, ni pueden subcontratar a las agencias de seguridad disponibles en el mercado nacional por razones de costo y por lo complejo que es el acceder a estos servicios.
Pero de igual manera, los nuevos productores agrícolas necesitan dedicar parte de su tiempo y esfuerzo a la protección de sus bienes, cosechas y animales puesto que este tipo de propiedades se encuentran dentro de las más afectadas por la nueva ola de robos y apropiaciones.
Muchas veces las tierras otorgadas en usufructo por el Estado no coinciden con la residencia del trabajador agrícola lo cual implica que durante algún tiempo del día estas tierras permanecerán sin el control del productor, lo que propicia las condiciones necesarias para sean víctimas de hurtos o robos.
Entonces no queda otra solución que invertir en medidas de seguridad y protección, tratando de que estas medidas cumplan con dos preceptos fundamentales: que sean lo más eficiente posible y lo menos costosas.
El espíritu que debe primar en el productor agrícola es el ánimo de encausar cualquier medida de seguridad en un acto que se pueda compartir con otros agricultores de su misma condición. El espíritu de grupo ayuda mucho para cumplir estos preceptos de eficiencia y rentabilidad.
En la medida que se involucren varios productores para la realización de un proyecto de vigilancia y control, los resultados serán mejores y más rentables en costo para todos los participantes.
Hay acciones que se pueden enfrentar de conjunto fácilmente como las cercas perimetrales que delimitan las propiedades protegidas e impiden el fácil acceso a las áreas productivas. Cuando las tierras de varios productores son colindantes, una misma cerca puede servir para la seguridad de muchos y el costo puede ser compartido entre todos. Las cercas perimetrales entre vecinos no tiene que delimitar las propiedades internamente, solo hacia el exterior, permitiendo una buena comunicación entre los terrenos vecinos y disminuyendo el precio de la instalación de las cercas.
Los perros guardianes son una protección histórica de nuestros campos, con una mínima inversión se puede garantizar este sistema de seguridad. No se necesitan animales grandes ni fieros, solo con que sean ágiles y escandalosos cumplen su cometido. Contrario a lo que se puede pensar, mientras más pequeños más eficientes. El perro feroz cuida con esmero pero provoca mayor número de accidentes por los que también tendrá que responder el productor agrícola.
Al no haber límites interiores que establezcan separaciones internas entre las tierras de los vecinos, el cuidado con perros es mucho más fácil y eficaz, puesto que pueden abarcar mayores áreas y convertirse en un sistema común de alarma y protección.
Pero la mejor de todas las medidas de seguridad solo se alcanza con la presencia física de algún responsable en las horas de mayor riesgo. Se debe garantizar la actividad de un vigilante nocturno en las zonas de producción. Para ello no se necesita contratar a ninguna agencia especializada de las que actualmente ofrecen sus servicios en Cuba, el trabajo de “sereno” es tan antiguo en los campos cubanos como el uso de perros guardianes. Los celadores además de ser disuasivos, son extremadamente eficientes, realizan su trabajo con recorridos por toda la noche y alejan a los ladrones y curiosos.
La contratación de este tipo de trabajadores es fácil y legalmente permitida, no existe ninguna restricción para valerse de este servicio a nivel personal.
El vigilante nocturno no precisa de armas de fuego para ejercer este trabajo, basta con su presencia física para que en la mayoría de los casos los ladrones renuncien a sus intenciones. También el uso de machetes como arma de protección viene siendo una constante en la presencia de estos vigilantes nocturnos.
Si existen terrenos colindantes, la contratación de vigilantes se hace menos costosa y mucho más fácil de realizar, los recorridos del vigilante pueden abarcar varios terrenos a la vez sin perder eficacia ni eficiencia en su gestión.
Se debe preferir la contratación de hombres en vez de la de mujeres, por lo difícil que resulta para el sexo femenino encarar este tipo de actividad. Ayuda además que sean personas mayores de 40 años, por el sentido de responsabilidad y respeto al trabajo, y si han tenido alguna experiencia en este giro mucho mejor.
Las cercas perimetrales, los perros guardianes y cualquier otra medida pueden servir de complemento, pero la figura principal sigue siendo el vigilante o “sereno”. Este control mediante la presencia física de una persona convierte en instrumentos eficientes el resto de las medidas de seguridad que usted vaya a tomar.
En el caso de las medidas de protección se cumple el viejo refrán de que “gastando más, ganas más”. La protección de tus propiedades corre por tu cuenta. Que las tierras de producción estén en lugares lejanos e inhóspitos contribuye a que muchos “amigos de lo ajeno” contemplen la posibilidad de favorecerse con el robo de bienes, cosechas y animales. Usted y sus vecinos de producción le pueden poner freno a la tentación.
Y recuerde que si no se reportan intentos de robos o daños no es muestra de que usted esté ubicado en una zona tranquila, es prueba de que el vigilante está realizando un trabajo correcto.
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