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Lo mío son las vacas


Evaristo es un campesino de tercera generación, dice que su padre y su abuelo trabajaron la misma tierra donde ahora vive y labora.

Su especialidad es criar ganado vacuno, de ese tipo que en toda Cuba se conoce como criollo, un resultado de las mezclas de razas sin seguir un patrón genético o un interés específico.

“La cría se desarrolla con lo que se tenga a mano, eso de las razas de carne y leche vino mucho después”, dice el trabajador por cuenta propia que radica en la provincia de Camagüey. Asegura que sus (vacas) criollas, llenas de garrapatas y todo, se enferman mucho menos que esas vacas de manchas bonitas y nombres complicados que son del gobierno.

Evaristo se siente contento en estos días, porque lo visitan con cierta frecuencia funcionarios del Ministerio de la Agricultura y directivos de la Asociación de Agricultores Pequeños, (ANAP). “La cosa va en serio – asegura –, están regresando a darnos la importancia que tenemos. Ahora las vacas privadas estarán en igualdad de condiciones con las vacas del Estado”.

Al parecer se ha comenzado a poner en práctica la nueva política económica que convierte el aumento de la producción alimentaria en una prioridad de seguridad nacional, tratando de revertir el desplome registrado en la producción agrícola que mantuvo una caída del 33 por ciento desde 1997 a 2008.

“Ellos dicen que nos van a ayudar en lo que necesitemos, que lo que quieren es que sigamos produciendo y creciendo”. Evaristo se nota contento, acaricia la cabeza de uno de sus animales y recuerda: “Antes todo era un problema, que si la higiene del ordeño a mano, que si la calidad de la leche, que si el veterinario tenía que venir todas las semanas, que si las plagas. Los guajiros preferían dejar de criar los animales y dedicarse a otra cosa”.

Las granjas del Estado, al parecer, se cansaron, dice Evaristo, y los únicos que siguen trabajando duro son los guajiros con sus criollas, por eso vienen los funcionarios del gobierno a pedirles que aumenten la cría, que ellos van a ayudarlos.

El fenómeno agrícola cubano es peculiar. Según las cifras oficiales las 250,000 pequeñas granjas familiares y las 1,100 cooperativas agropecuarias cubren las labores de una cuarta parte de la tierra cultivable del país, pero aún así, se las ingenian para superar los resultados de las granjas estatales, produciendo casi el 60 % de los cultivos. La experiencia de los agropecuarios privados se ha impuesto como un experimento con éxito y hoy son la mejor variante que tiene el país para lograr aumentar la producción agrícola.

“La mayor parte de la leche que se produce es para venderla al Estado, ellos siempre son mis mejores clientes, cuando le ponen peros al producto que les doy me desembullan y dejo de tener interés por producir”, agrega Evaristo.

La falta de productos y equipos ha llevado a que las condiciones de trabajo sean difíciles y las plagas como las garrapatas estén siempre colgando del ganado. Cuando pasaron los ciclones del año pasado muchos animales se perdieron y eso restó el ánimo a varios agricultores. “A mí me quedaron pocas ganas también, pero seguí para adelante y mira ahora, resulta que me piden que siga creciendo, que me seguirán comprando la leche, toda la que saque”.

Como la cría del ganado persigue el desarrollo de dos renglones fundamentales: la leche y la carne, le preguntamos a Evaristo sobre los resultados de producción de carne. “¿De qué están hablando?, ¿se han vuelto locos?, eso está prohibido, yo puedo sacarle la leche a mis vacas pero no las puedo matar ni comérmelas, la carne solo la puede comercializar el Estado en sus mataderos, si yo hago eso voy preso”.

En la legislación cubana la propiedad sobre animales de cría como el ganado equino y vacuno, está limitada para los propietarios que no pueden sacrificar los animales, ni siquiera para el consumo familiar. Evaristo nos confiesa que eso le molesta. “Imagínate, se muere un animal y no puedo ni tocarlo, tengo que llamar a la policía y al veterinario que a veces se demoran hasta un día en llegar y cuando vienen muy poco es aprovechable, además se llevan toda la carne”. Espera que con la nueva política agraria algo de esto cambie también.

Pero sigue inspirado: “Ellos además quiere que les ayudemos con los nuevos criadores, parece que están dejando que gente sin experiencia se dedique a la cría y ordeño de animales nuevos, yo los ayudo en los que pueda pero la verdad que estoy para que me den y no para repartir”. Su esperanza es que con la ayuda prometida le entreguen equipos, alambres y materiales, que de otra forma no se puede crecer.

Algunos resultados se observan ya, la producción de leche ha aumentado de manera considerable, pero la producción agrícola en general bajó 7.3 por ciento en el primer trimestre de 2009, al tiempo que la producción de carne registró un descenso del 14 por ciento.

Estas afectaciones responden fundamentalmente a los fenómenos naturales que azotaron la isla en fechas recientes, pero las condiciones pueden cambiar, la totalidad de los trabajadores campesinos están del lado de los que quieren producir más, solo tiene que materializarse la voluntad del Estado.

Los agricultores carecen de acceso directo a equipamiento y herramientas, así como fertilizante y pesticidas, productos que en su totalidad son controlados por el Estado. Si se encuentra una vía de fácil acceso a estos renglones los resultados mejorarán considerablemente en muy corto espacio.

Por lo pronto Evaristo se siente optimista: “Hasta queso podemos producir si nos ayudan, era hora que nos atendieran, no se van a arrepentir”.


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saul
10 de septiembre, 2009 7:06 am (GMT-5:00)
no creo que sean promeas vanas es que no hay otra opcion o todos se dedican a producir o se mueren de hambre.
es una pena que la carne no sea una opcion. Que las vacas solo sirvan para dar leche es un crimen, ni que estuvieran en la india

ZAMBRANO
8 de septiembre, 2009 10:27 am (GMT-5:00)
Infelices que vuelven a creer en promesas vanas

La carne
8 de septiembre, 2009 7:29 am (GMT-5:00)
No tiene explicacion logica que el propietario de una vaca no se la pueda comer o resolverle la carne necesaria para sus hijos y familia.
Eso es arbitrario.

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