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Sectores de mercado para el cuentapropista


Los cuentapropistas cubanos tienen la tendencia a realizar su labor cerca de los centros turísticos internacionales y de los complejos comerciales en moneda libremente convertible o CUC.

Así consiguen acercar su oferta a las fuentes principales de divisas del país y a los sectores poblacionales con mayor poder adquisitivo.

Con esta actitud, de manera intencional o involuntaria, los cuentapropistas se convierten en la competencia principal del Estado, que les contempla como el enemigo de la oferta oficial que en estos centros se garantiza tanto para clientes internacionales como para compradores nacionales.

Esta costumbre provoca que alrededor de las zonas de turismo y comercio en divisas se encuentre saturado el nivel de las ofertas que pueden garantizar los cuentapropistas y por ende, una lógica disminución en la demanda de sus productos y servicios. Lo que provoca una caída en el número de compradores potenciales y de clientes en general. Por momentos llega a ser molesto el acoso a que son sometidos los posibles clientes por los intermediarios y vendedores. Es tan amplia y diversa la gama de ofertas que de manera rápida les ofrece el vendedor, que sin importar la calidad del producto, es rechazada de plano por no inspirar confianza o garantías para el comprador.

Es habitual ver la acción policial contra los vendedores en las afueras de las tiendas o de los hoteles. En muchos casos existe una expresa prohibición para que los comerciantes privados trabajen en las cercanías de estas zonas específicas, lo que genera la acción policial y administrativa en contra de los comerciantes privados que con licencia o sin ella, se aproximan a los focos de comercio o turismo.

Se puede corroborar que muchos de los comerciantes sancionados por las fuerzas del orden en las áreas antes identificadas son cuentapropistas o mantienen vínculo directo con alguno de ellos. El intento de aproximar la oferta del cuentapropista a estos sectores comerciales oficiales implica el riesgo de perder la licencia y de la cancelación de sus operaciones comerciales.

La aspiración de convertirse en trabajador por cuenta propia no debe estar motivada por el afán de llegar a ser uno más de los furtivos vendedores que acosan en las afueras de las tiendas y los centros turísticos a sus posibles clientes, esos que asumen el riesgo de ser detenidos, multados o hasta sancionados con la pérdida de sus licencias. Se debe encontrar formas de vincularse a este sector laboral de manera estable y constante para trascender con buenos resultados y con una continuidad que en nada se asocia al hacinamiento que hoy existe en los alrededores de estos focos turísticos comerciales.

Por el contrario, algo diferente sucede con los nuevos barrios o zonas urbanas desarrolladas en los últimos cincuenta años.

Estos barrios han sido construidos por lo general en la periferia de las propias ciudades, lejos del centro comercial histórico y mucho más lejos de los barrios residenciales trasformados en zonas de comercio.

Los nuevos repartos no cuentan con espacios pintorescos o lugares exóticos que puedan ser contemplados como atracciones turísticas. Son ciudades poco funcionales que responden más a una necesidad que a un concepto estético y por eso no están incluidas dentro de las opciones o adaptaciones para la nueva industria del turismo que se desarrolla en el país. Ni siquiera el alquiler de viviendas forma parte de las posibilidades reales para las nuevas barriadas.

Estas zonas urbanas también son huérfanas del apoyo estatal en lo referente a la presencia en sus predios de centros comerciales u ofertas de mercados. Esto quizá se deba a la carencia de edificaciones viables para ser alteradas como tiendas o mercados, puesto que el 100% de sus instalaciones son nuevos edificios de vivienda. Sus edificaciones son todos iguales y no pueden soportar la menor de las modificaciones que permita convertir parte de su espacio físico en un centro comercial o una tienda en moneda libremente convertible.

Las nuevas barriadas necesitan urgentemente de una amplia gama de ofertas de servicio y comercio. Actualmente los pobladores de ciudades como Alamar, en Ciudad de La Habana o el Distrito José Martí, en Santiago de Cuba, se ven obligados a emigrar dentro de su propia provincia o ciudad, en busca de las tiendas, zonas de comercio y áreas de esparcimiento.

Por eso, al momento de sopesar en dónde sería provechoso desarrollar un negocio privado, una buena opción sería dedicarse a prestar servicios y comercializar productos en estos barrios de la periferia.

Un cuentapropista que opere en estas nuevas barriadas no será una competencia del Estado, por el contrario, serviría de complemento en zonas donde la oferta de servicios es mínima y la presencia del mercado estatal se manifiesta en menor proporción que en las demás zonas de cada ciudad.

Los barrios de la periferia son zonas que se caracterizan por un bajo nivel de ingresos per cápita y son identificadas como el segmento poblacional con el menor poder adquisitivo promedio dentro de la sociedad cubana. Pero también son los lugares más necesitados de ofertas y servicios elementales, demanda que se manifiesta con una mayor incidencia que en el resto de las barriadas.

Los trabajadores por cuenta propia tienen una clientela garantizada y cautiva dentro de estos barrios populares de reciente creación. Su desarrollo como sector privado en estas concentraciones urbanas significará un alivio para la economía local, la administración pública y los residentes del lugar.

Contrario a la conducta habitual de muchos trabajadores por cuenta propia que pretenden acercarse a zonas de turismo o centros de movimiento de la gran ciudad, dedicarse a atender las demandas de los barrios populares garantiza una importante operación comercial y una continuidad en el negocio por cuenta propia.

Es un sector desatendido y al que ningún tipo de inversión le ha prestado atención, por eso le recomendamos que haga un estudio de factibilidad elemental y comience a prepararse para iniciar un pequeño negocio dentro del barrio popular.


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Comentarios

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Alfredo
5 de abril, 2009 9:02 pm (GMT-5:00)
Pero si no hay turistas en barrios como Alamar quien va a pagar en dolares, de donde van a sacar la moneda dura.

pricubin
5 de abril, 2009 8:18 pm (GMT-5:00)
Es cierto eso de que las zonas de las micros estan desesperadas por actividad economica.
se necesita mover el negocio por esa zona que dan lastima.

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