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Quince cada sábado


Lázara Lunar fue modelo profesional de la casa de modas más importante de Cuba. Luego de terminar su carrera en las pasarelas, se convirtió en una autoridad del modelaje en Cuba, llegando a ser la directora de las modelos del centro promotor de la moda a nivel nacional.

Hoy es trabajadora por cuenta propia, tiene su negocio amparado en la licencia que le permite alquilar vestuario y accesorios para eventos y fiestas.

Lázara no nos dio una entrevista de preguntas y respuestas porque su actividad es interminable. Pero a cambio, nos dejó permanecer con ella todo un día para que viéramos cómo era su jornada de trabajo, cuántas cosas hacia al mismo tiempo. De vez en cuando, cuando le era posible, nos hacía algún comentario.

Ella es una mujer delgada, de personalidad nerviosa, con ojos profundos que delatan unos antepasados árabes. Su conversación amena y su lenguaje corporal no dan lugar a dudas de su cubanía. Tiene tres hijos adolecentes, que por momentos participan en la actividad de la madre pero que se mueven en su propio espacio, área que a duras penas, se mantiene hábilmente delimitada dentro de la casona que es vivienda y negocio al mismo tiempo.

Lázara es ante todo una madre que trabaja para el bienestar de sus hijos, nos los repite cada vez que puede. Deja claro que su primera obligación es la de madre y que lamentablemente, obligada por la situación de tener que compartir bajo el mismo techo el hogar y el negocio, no tiene otra opción que moverse en ambos espacios a la misma vez.

Nos sorprende que no se canse de tanto trabajo y no desista. No termina de atender a un cliente y ya tiene a tres personas esperando en la pequeña sala donde las entrena, mientras otros nuevos usuarios esperan en el recibidor de la casa.

Su casa luce como un gran armario. En todas las paredes ha instalado tramos de tuberías del que cuelgan perchas con vestidos de diferentes colores y tamaños. Al final de ese enorme pasillo el indiscutible sonido de las máquinas de coser delatan el taller de ajustes y correcciones.

El negocio de Lázara goza de un renombre importante y un evidente éxito entre los cuentapropistas de Ciudad de La Habana, personas de toda la provincia viajan hasta el barrio del Vedado para que Lázara las vista.

Ésta no es una profesión exclusiva. El trabajo que realiza Lázara lo hacen muchos cuentapropistas. Con determinada frecuencia, aparecen en los diferentes municipios del país. Así que la razón de su éxito no responde a la naturaleza de su actividad.

En los negocios de este tipo, los que estén mejores surtidos resultan ser también, los mejores pagados y los que mayor movimiento tienen. Pero en el caso de Lázara esta regla no se ajusta a la realidad: Algunos negocios vecinos tienen mayores y más complejas ofertas que las de Lázara, sin embargo no la superan en fama, éxito y movimiento. La cantidad de vestidos o elementos que completan su ajuar tampoco es la causa fundamental del éxito de Lázara.

La publicidad puede incidir también en los resultados del negocio, pero en las condiciones actuales del mercado cubano no hay mucha publicidad que se pueda realizar. La mayoría de los negocios depende de los referidos que la misma clientela garantiza.

En este aspecto Lázara se encuentra en igualdad de condiciones que el resto de los negocios del mismo corte. Por tanto, no se puede señalar la ventaja de su operación como un resultado de la buena propaganda o publicidad.

Lázara es una propietaria de un negocio por cuenta propia en condiciones promedio, pero con un éxito extraordinario y esto nos obliga a preguntarle cuál es su fórmula mágica. Ella nos sonríe, se burla de magias y suertes, se palmotea su espalda y nos dice que allí está el truco. La única razó en lo trascendental de su gestión y el éxito de su operación comercial está en la propia Lázara: su vínculo con el proyecto la convierte en el motor principal de su pequeño negocio.

Ella ha logrado que su oferta no se limite solamente al alquiler de trajes y ajuares para fotos y eventos. Su licencia es un poco más amplia y le permite realizar otro tipo de actividades relacionadas con los eventos y las fotografías habituales.

Lázara está contenta con las condiciones en que desarrolla su negocio: Su casa se encuentra muy cerca de una de las esquinas más importantes de Ciudad de la Habana, la confluencia de las Avenida 23 y 26 del barrio del Vedado. Su ubicación en uno de los más céntricos lugares de la ciudad le facilita mucho su actividad.

Su renombre como modelo famosa y ejecutiva reconocida del mundo de la moda le ayuda a tener ese éxito y da garantía entre sus clientes. Su vivienda es de corte antiguo con grandes espacios y una distribución cómoda para la exhibición de las piezas y las diferentes pruebas de vestuario.

Amigos y familiares la ayudan en la adquisición de vestidos, calzados y accesorios importantes para el desempeño de su gestión, por eso su oferta es completa y amplia, para todos los gustos y colores. Su conocimiento de este tipo de operación es vasto y actualizado, lo que le permite moverse con facilidad entre las tendencias de la moda y los estilos del momento.

Pero aún con todas estas ventaja Lázara no se relaja en su empeño. Está segura que hacer lo mismo que otros, no es suficiente para manejar con éxito una pequeña empresa. Prefiere marcar la pauta en el mercado, completar la demanda de servicios de este tipo y ahorrar a sus clientes el difícil deambular por la ciudad en busca de todos los componentes necesarios para asistir a fiestas o eventos sociales de moda.

Lázara ofrece un paquete que incluye aspectos importantes para conformar una buena imagen de la persona homenajeada o festejada. Su licencia va más allá. Mediante sus servicios profesionales se puede aprender a modelar, o conocer cómo comportarse en actividades sociales.

También sabe de las técnicas del maquillaje para los diferentes tipos de rostro y piel; ofrece los adornos que se deben usar en cada ocasión o con cada arreglo, enseña cómo sentarse y cómo pararse con un vestido largo, las formas de caminar cuando se está sola o cuando se va acompañada y un sinnúmero de actividades que ayudan a que las personas se sientan cómodas con la nueva vestimenta y la nueva actividad.

El éxito de su trabajo se debe, por tanto, a la conjugación de muchos factores, manejados y controlados por ella misma y no por casualidades o favores. Mientras vemos cómo las jóvenes clientes tratan de corregir posturas o rectificar pasos para imitar el andar felino de Lázara, otras ensayan frente a unos espejos con lápices y creyones algunos retoques que, a la distancia, Lázara va corrigiendo mientras se ausenta por un segundo para ver cómo marcha la costura de un vestido que debe entregar esa tarde con varios remiendos y adaptaciones.

La llaman de la puerta porque vino el artesano y mientras se sienta con él, nos explica que es un profesional reparando collares y aretes rotos, o modificando otros fuera de moda. Más tarde negoció con un zapatero que hace pequeñas reparaciones puntuales.

Durante todo el tiempo que permanecimos a su lado hizo pequeños apartes para intercambiar con las dos costureras que trabajan con ella. En pleno movimiento por toda la casa sostiene una reunión de trabajo con un fotógrafo que quiere discutir sobre los trajes de un cliente. Luego debe atender a los ‘mensajeros’ habituales de toda casa familiar. Al final del día sus hijos tienen que bañarse, comer y dormir bajo su supervisión directa, como en toda familia.

En medio de su incansable andar nos mira sonriendo y nos asegura que se merece bien lo que gana, le celebramos su agilidad y energía sin igual y nos sorprende con su respuesta: “es que yo vuelvo a cumplir quince cada sábado”.


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Yanet Perez
30 de diciembre, 2009 12:28 pm (GMT-5:00)
Yo soy de la misma ciudad que Lazara,y ella me ayudo mucho cuando llege a la Habana para ser modelo de la Maison,con sus consejos y su arte de pasarela,hace 5 años que mefui de Cuba pues me case,y no pude tener contacto con ella pues por lo visto se habia cambiado de direccion, y gracias a vuestro articulo veo que sigue en sus quehaceres,en los cuales es verdaderamente una gran profesional,me he llevado una alegria por lo que voy a tratar de conseguir su telefono para llamarla y saludarla,pues siempre estare en deuda con ella,mis saludos para todos Vds. por lo bien que hacen este tipo de periodismo, tanto civico como cultural,les deseo un prospero 2010

czepol
30 de diciembre, 2009 12:15 pm (GMT-5:00)
Quisiera saber si la direccion que dan de la ubicacion de su taller y casa es la que aparece en este articulo,y el horario, para poder ver los diferentes trajes,para bodas,les doy las gracias anticipadas por la gestion y decirles que seguimos con mucho interes sus escritos cada semana del año, por lo amenos e instructivos.un saludo y un buen 2010.carlos

interesado
10 de junio, 2009 4:02 pm (GMT-5:00)
pongan la direccion de Lazara porque necesito verla

Lula
6 de junio, 2009 10:41 am (GMT-5:00)
Seria bueno que todos estos negocios bajaran los precios
El cuentapropista es una oferta para los cubanos que tienen dinero, que son los menos.
Al final no todos podemos alquilarle vestidos a nuestras hijas porque no tenemos con que pagarle.
Me rio de los padres que gastan todo lo que tiene en unas fiestas tontas y al otro dia tienen que ir a trabajar con la barriga vacia.
Que tonteria y de eso viven las Lazaras.

Manolo
2 de junio, 2009 7:15 am (GMT-5:00)
Lazara es un nuevo tipo de trabajadora cubana, se impone a todas las dificultades y saca adelante a su familia y a su negocio. Ella perdio una casa grande por culpa del marido y asi y todo se repuso y volvio a empezar

Lucia
1 de junio, 2009 4:42 pm (GMT-5:00)
Conozco a Lazara fue maestra de modelaje de todas mi generacion en la Maisson.
Astorga el modelo era su mejor amigo, siempre andaban juntos.
Pense que se habia ido del pais, a Mexico creo.

de quince
1 de junio, 2009 3:51 pm (GMT-5:00)
Lazara vistio a mis hijas y mi sobrina. Quedamos complacidas y hasta amigas.
Que bueno que le va bien todavia, ya no estoy en Cuba pero le sigo agradecida

Daniel
1 de junio, 2009 2:45 pm (GMT-5:00)
Recuerdo a Lázara de cuando era modelo del Cabaret Capri. Era a principios de los ochenta. Tenía 17 años y un cuerpo espectacular. Se decía que había sido campeona en alguna disciplina de la esgrima.

regia
1 de junio, 2009 9:29 am (GMT-5:00)
muy buen articulo, que dedicacion la de esta madre
gracias cubavibra

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