Los almendrones
Para los cubanos existen dos categorías de vehículos motores particulares. Sin importar las clasificaciones oficiales, popularmente ha quedado establecido que en Cuba hay dos clases de automóviles: Los ‘viejos’, de fabricación anterior a 1960 y los ‘nuevos’, que son los que vinieron al país con posterioridad a esta fecha. Por lo general los viejos gozan de la ventaja del libre traspaso de titularidad entre compradores, al contrario de los nuevos que solo pueden ser vendidos al Estado. Esta condición de los viejos ha influenciado para que modelos de más de 50 años aún circulen en las calles cubanas.
Es también una costumbre vincular estos autos viejos con los servicios privados para el transporte de pasajeros. Los taxis particulares siempre son autos de gran tamaño, con una amplia capacidad de carga y con miles de achaques mecánicos, que solo los virtuosos mecánicos cubanos logran mantener en funcionamiento.
‘Los almendrones’, que es así como se conoce popularmente a estos vetustos autos, forman parte del panorama actual cubano. Son una opción de transporte barato y con cierta efectividad.
La demanda de este tipo de servicios es alta. Con los problemas que enfrenta el transporte público, los clientes se sobran y no le ponen peros a su actividad. Los pasajeros parecen acostumbrados a viajar apilados, unos contra otros en las cabinas modificadas, navegando por la ciudad entre el humo del escape y el olor a combustible que siempre acompañan a estos enormes carros.
Con el desarrollo del turismo los almendrones han adquirido un nuevo valor estético, se han vuelto una de las atracciones de la ciudad, al extremo de ser considerados un símbolo del turismo en Cuba. Si repasamos los catálogos de publicidad que sobre Cuba existen en todos los lugares del mundo, comprobaremos que la presencia de los almendrones está garantizada siempre. No hay fotógrafo que se resista al espectáculo de ver funcionando un modelo de los años cuarenta, con colores extravagantes y dejando una estela de humo a su paso. Por momentos parece que la máquina del tiempo ha funcionado en Cuba.
Cada vez quedan menos, pero los sobrevivientes al paso del tiempo, a la falta de piezas de repuesto y al desgaste natural de máquinas de tantos años, siguen circulando constantemente por las arterias de cada ciudad
A los almendrones les ha surgido un nuevo competidor. La ley de cuentapropistas ha ampliado la posibilidad de inscripción de trabajadores de transporte privado para este tipo de servicio. Los dueños de cualquier tipo de auto podrán inscribirse ahora como taxistas privados.
En la fila de aspirantes que esperan por su turno para inscribirse se pueden ver una gran cantidad de propietarios de autos nuevos, hay Ladas y Mosckovich rusos, VW del modelo conocido como escarabajo, Toyota y Nissan japoneses, algunos autos norteamericanos de fabricación más reciente, Citroën y Renault franceses y hasta pequeños paneles alemanes y rusos.
Esta amalgama de autos que comparten el parqueo con los habituales almendrones, serían clasificados como antigüedades en cualquier lugar del mundo, pero dentro de Cuba, donde el parque de vehículos disponibles es limitado, ellos son la primera línea de la modernidad automotriz del país.
La aparición de estos vehículos como competencia de los almendrones es desproporcionada y sitúa en desventaja a los tradicionales transportistas. En su mayoría estos vehículos nuevos tiene mejor estado técnico, cubren rutas más largas, consumen mucho menos combustible y superan con mayor facilidad las habituales inspecciones técnicas de las instituciones que regulan este tipo de actividad.
Todas estas condiciones puede repercutir en la posibilidad de ofrecer un mejor precio para los clientes, que al momento de elegir preferirían pagar menos o viajar en mejores condiciones que las garantizadas por el folklor de un viaje en el tiempo con los almendrones.
Pero estas nuevas opciones para los transportistas privados no les hacen perder el sueño a los dueños de los viejos vehículos. Al preguntarles por la nueva situación y lo que les puede afectar, sonríen de buena gana y niegan con la cabeza en un gesto tan cubano como ellos mismos.
“Somos la costumbre, nadie nos puede sacar del negocio, ahora mismo, mientras esperamos para la reinscripción ya hay personas pidiéndonos que las llevemos”, dice un hombre canoso que mientras aguarda su turno repasa el motor de un ruinoso Chevrolet de 1956. “Los nuevos cargan cuatro cuando más, yo, el doble”, asegura un mulato más joven que los demás choferes, que limpia sus manos y rostro con una especie de toalla.
“Ellos nunca cobrarán menos, siempre lo mismo que nosotros”, sentencia un tercero mientras muestra un viejo Buick de los conocidos como ‘pisicorre’ al que le han adaptado la parte trasera para incorporarle una hilera de asientos extra. Otro interrumpe para asegurar que con los turistas la ventaja es de ellos, que siempre les prefieren, inclusive antes que a los modernos autos del gobierno.
Los dueños de los almendrones se sienten seguros, no temen a la competencia ni al futuro que se pueda presentar con esta nueva avalancha de choferes. Por lo pronto, mientras esperan en las afueras de la oficina de registro, dos turistas consumen su tarde haciendo fotos de los vetustos maquinones.
“Ahora mismo lo vendo si quiero”, dice uno ellos al tiempo que, destornillador en mano, termina de instalar un ridículo lumínico en el techo de su enorme Oldsmobile de más de 50 años. Las pequeñas letras negras del letrero de taxi lucen inofensivas sobre la mole de color verde, pero el chofer está seguro que se verá mejor de noche.
Los choferes de autos nuevos que esperan por su licencia han formado un equipo que se burla de la banda de los almendrones, como si la competencia entre ambos bandos ya hubiera comenzado. Mientras, los dueños de los clásicos como ellos prefieren llamar a sus carrozas, no le prestan atención a las burlas y siguen enumerando una interminable lista de ventajas.
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Comentarios
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- ORILLA
- 8 de abril, 2010 8:39 am (GMT-5:00)
- El único competidor es la naturaleza y los carros viejos están en contra de ella.
Los vehículos nuevos tiene mejor estado técnico, cubren rutas más largas, consumen mucho menos combustible y superan con mayor facilidad las habituales inspecciones técnicas de las instituciones que regulan este tipo de actividad.
- Nora
- 4 de octubre, 2009 12:09 am (GMT-5:00)
- Los almendrones alguna vez se convertiran en objetos cotizados, cuando se acabe el bloqueo y los propietarios los puedan comercializar con coleccionistas del mundo entero, entonces Cuba sera una fuente de autos clasicos, los almendrones convertidos en confituras de lujo.
- Chevrolet
- 30 de septiembre, 2009 7:29 am (GMT-5:00)
- Estamos seguros de que ademas de una atraccion turistica somos la solucion al problma del trransporte en Cuba, con nuestros almendrones hacemos viajes interprovinciales tambien.
pero la policia nos llev de la mano y corriendo.
deberian entender de una vez que solo con nostros la gente llega a sus dstinos.
mi carro es del 56 y se mantiene gracias a mi dedicacion, mi hija me avisa de este periodico y me gusto leerlo
- Rosa
- 29 de septiembre, 2009 11:07 am (GMT-5:00)
- Con competidores o no es bueno reconocer la ayuda que han aportado hasta ahora los almendrones, pero espero que con la apertura de nuevas licencias todos se vean obligados a bajar los precios de los alquileres ya que hasta los jeep que cobraban 10 pesos ahora no bajan de 20. En hora buena el incremento de carros, esperemos que la oferta supere la demanda.
- Eon
- 29 de septiembre, 2009 9:04 am (GMT-5:00)
- En una ciudad donde no hay metro, ni trenes urbanos, ni omnibus y casi ni calles, solo los maquinones estos sacan la cara por los pobres.
Pero ultimamente se han vuelto un poco descarados, ya cobran como si se trataran de autos de lujo.
- Luis
- 29 de septiembre, 2009 9:02 am (GMT-5:00)
- esto esta genial, que bueno que escriban sobre los almendrones, todos los que vivimos en Cuba sabemos por el nombrete a quienes se refieren.
Cuando fumigaban contra el mosquito eran unas maquinass que disparaban humo a presion, las habian traido de no se que pais para la ocasion, los jodedores decian que se habian gastado el dinero por ugsto porque eso ya lo hacian los almendrones.
- Cheo
- 28 de septiembre, 2009 2:00 pm (GMT-5:00)
- Los almendrones son una garantia del transporte en Cuba, cada dia mueven a cientos de cubanos en sus quehaceres diarios, sus propietarios son una especie de heroes silenciosos.
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