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El valor estratégico de la calidad


La mejor ganancia del trabajador por cuenta propia o “cuentapropista” – como se conoce en Cuba – es que puede ofrecer un producto o servicio con una mayor calidad que el Estado, que los brinda de manera deficiente. ¿Cómo conseguir esa indispensable calidad que te ayude a elevar tus ingresos y haga más prospera tu gestión?

Muchas veces los trabajadores por cuenta propia no tienen ninguna metodología para ofrecer sus servicios o productos. Por eso ofrecemos algunas recomendaciones para que puedas aumentar la calidad el cual es un aspecto crucial en el desarrollo de tu negocio.

La primera pregunta que debes hacerte es: ¿Cómo me ven mis potenciales clientes? ¿Cómo compruebo la calidad de mi trabajo en una sola transacción? La respuesta a esa pregunta se encuentra en un detalle importante: si ese cliente regresa de nuevo o recomienda tu producto o trabajo.

Si conseguiste el retorno o la recomendación del cliente, eso significa que certificó tu trabajo y que lo considera con la calidad suficiente. Pero si ese cliente no regresa y no recomienda a otros tu trabajo, debes llegar a la conclusión de que la calidad de tu servicio o tu producto es mala y es necesario hacer cambios para mejorarla.

Lo primero que debes hacer es definir qué se está haciendo de una forma inadecuada y qué aspecto de tu trabajo no tiene la calidad necesaria. Después, es importante crear un mecanismo que entregue esa calidad (lo que el cliente pidió) de la forma más consistente posible. Un buen gerente o administrador entiende la variación de sus procesos y sabe qué decisiones tomar.

Si aspiras a crecer, no puedes darte el lujo de vivir con errores, defectos o mala calidad. Los defectos no son gratuitos: hacen que tu costo aumente. Un servicio confiable reduce los costos, mientras que las demoras y los errores los aumentan.

Muchas veces, en aras de bajar sus costos, algunos cuentapropistas deciden comprar materia prima de baja calidad, lo que conduce a suministrar productos de poca calidad en el proceso final. No se debe olvidar una máxima importante: "La buena calidad engendra… buena calidad".

En la filosofía de tu pequeña empresa debes mantener la calidad como piedra angular para el crecimiento de tu negocio y como estrategia principal. La calidad nace con el tiempo y se demuestra con la duración. Ofrecer una mayor calidad en tu producto o en tu servicio te ayudará a competir en el mercado y aumentará tu productividad.

Redefine tu concepto de calidad, devuélvele su valor estratégico y prepara tu pequeño negocio para grandes cosas. Tu cliente y tú se lo merecen.


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