Peces tropicales
Iraide tiene la casa llena de grandes peceras, no hay muebles ni adornos en los espacios que normalmente estarÃan ocupados por la sala y el comedor. Solo enormes peceras, de cristales transparentes en sus cuatro dimensiones, que se mantienen elevadas en unas rústicas y gruesas estructuras metálicas de diferentes niveles, que le permiten soportar hasta tres de los enormes acuarios.
Las peceras están orientadas una a continuación de otra, marcando una especie de ruta dentro de la casa para que los visitantes puedan caminar en un solo sentido por este laberinto de cristales y metal. Al final del recorrido se termina en la misma puerta por la que se ingresó.
Iraide vende peces tropicales, los tiene de varios tipos, tamaños y colores. También de varios precios. Hay algunos sencillos como los kiupis que cuestan dos pesos, pasando por los molineses y colisables de diez pesos, o los gold fish y escalares; que van desde 20 hasta 100 pesos, llegando a unos muy complicados que se llaman Discos; son muy bellos pero precisan de calentadores, termómetros y filtros de agua, esos cuestan 50 dólares cada uno, no los hay en moneda nacional, son tan exóticos que atraen la atención de todos los visitantes.
En el peculiar acuario hay una mesa llena de diminutos pomos de conserva, separados entre sà por piezas de cartón, en cada pomo hay un bello pez de largas colas que permanecen estáticos, son los peleadores que, según dice Iraide, ni se pueden ver entre ellos porque se matan contra el cristal tratando de enfrentarse con el vecino.
Las decoraciones interiores de las peceras pueden ser desde plantas naturales hasta imitaciones en plástico, pero la gama se extiende a miniaturas de cofres, buzos, piratas y barcos hundidos. Los precios dependen del acabado y el tamaño de las figuras o del grosor de los mazos de plantas.
El pequeño patio de la casa es el almacén de la tienda, allà están debidamente protegidos los alimentos para peces que Iraide comercializa también. En algunos casos la comida consiste en delgadas lombrices vivas que deben permanecer en unos estanques fangosos, pestilentes y repulsivos a la vista. Un letrero garabateado a mano advierte que se trata de Calandracas y que la bola pequeña cuesta 10 pesos, mientras que la grande se vende por 30 pesos.
Otros paquetes de comida seca permanecen apilados en estantes que les protegen de la intemperie y humedad. La comida es muy importante porque cada comprador de peces se lleva alrededor de 200 pesos de comida como promedio. Además, periódicamente regresan para buscar más.
De cada pecera salen tubos, alambres y conexiones que hacen ruidos y burbujean. Este es otro de sus negocios. Ella vende desde compresores artesanales para oxigenar el agua, hasta aparatos importados que crean corrientes de agua o sirven de filtros.
También comercializa las peceras en tres diferentes tamaños y tiene una nueva modalidad de venta para clientes exigentes, a los que les garantiza la instalación y mantenimiento de las peceras a domicilio. Iraide asegura que asà atiende la decoración de dos restaurantes y alrededor de doce casas de familia que visita periódicamente y que le reportan buenos ingresos mensuales.
A pesar de lo raro de la casa y su distribución, siempre está llena de clientes, algunos no tan jóvenes pero en su mayorÃa niños. Desde la calle, justo sobre la entrada de la casa, se puede ver un enorme pez de metal que indica a los compradores a dónde han llegado.
Iraide sonrÃe cuando se refiere al número de personas que vienen a su casa diariamente, no todos son compradores, su negocio es también el paseo del barrio, hay quienes solo vienen a mirar, pero ella no se molesta, al final, alguna vez, le comprarán también, aunque sea uno de los peces chiquitos.
Iraide es cuentapropista y su especialidad es la venta de peces tropicales y accesorios para su crÃa. Tiene su licencia y paga un impuesto mensual que le permite dedicarse a tiempo completo a este tipo de negocio.
Ella no crÃa ni reproduce los peces, solo los vende en tamaños comerciales. Tiene varios suministradores de los que legalmente adquiere las especies que luego revende. Tampoco fabrica las peceras y los accesorios, pero igualmente los obtiene de manera legal.
Ella vive en los dos cuartos y la cocina de la casa, lo que parece un poco incomodo, pero Iraide está convencida de que no tiene hacia donde crecer y que el uso de la azotea no le brinda seguridad.
Iraide tuvo que comprar una planta eléctrica artesanal que mantenga funcionando los filtros y respiradores si se cortara el servicio eléctrico. Una especie de cajón con baterÃas de autos conectadas entre si, y enchufadas a un toma corriente de la pared de la sala. En épocas pasadas estuvo a punto de cerrar como resultado de los apagones, se le morÃan casi todos los peces, hasta que consiguió el artefacto artesanal que hace funcionar sus aparatos.
Su actividad es altamente rentable y vende durante todo el año. Según su experiencia es un negocio que se puede montar en cualquier barrio de Cuba, puesto que conjuntamente con los peces y las peceras, solo precisa de una condición imprescindible: Niños, muchos niños en el barrio quienes además de ser sus principales clientes, le alegran la casa y le dan ganas de trabajar cada dÃa.
Ella se rÃe y rectifica su afirmación, es que algunos de los niños que van a casa de Iraide tienen alrededor de 60 años.
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Comentarios
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- Ramon
- 13 de abril, 2010 5:02 am (GMT-5:00)
- Interesante los peces que vende esta senora Iraide,, pero por favor como se puede localizar?? dondé vive ella?? Comó ver la variedad de peces y peceras que oferta sin saber su dirección,?
saludos y gracias por este articulo
- LOS DISCOS
- 29 de marzo, 2010 10:56 pm (GMT-5:00)
- DESDE QUE NO LOS MENCIONABA, L;OS HAY AZULES, ROSDADOS, DORADOS Y HASTA ROJOS, SON CARISIMOS, NO SABIA QUE EN CUBA LOS HUBIERA.
- tony alonso
- 21 de marzo, 2010 1:30 pm (GMT-5:00)
- como podria saber la direccion de esta sra?
- Rosa
- 13 de marzo, 2010 10:14 am (GMT-5:00)
- Vale la pena leer el articulo, pero tambien olvidarse de algunos comentarios ue ciertos personajes se dedican a poner
nada mas miran el lado oscuro del corazon.
- ROBERTO
- 9 de marzo, 2010 5:32 pm (GMT-5:00)
- y se podran comer estos peces?
- cierto
- 6 de marzo, 2010 7:09 pm (GMT-5:00)
- es una buena opcion y no esta saturado el mercado.
facil de arrancar y tiene futuro.
pero como en todos los negocios, los mejores tiene mayores oportunidades
- duda
- 5 de marzo, 2010 1:56 pm (GMT-5:00)
- no sabia de los peces que se llaman disco y mira que yo le compre peces de esos a un homre de mi barrio, desde tetras, hasta barbos.
no hay nadie de cuba que se libre de los pecesitos.
en serio digan como es lo de estos peces disco.
- marisa naibe
- 3 de marzo, 2010 4:26 pm (GMT-5:00)
- este articulo me recuerda como hay muchas personas en la habana y en cuba en general que se dedican a esto de los peces. por el vedado habia una que vendian escalares muy lndos y si es un negocio en cuba que no es ilegal y es rentable. jeje
- fichu m
- 2 de marzo, 2010 10:40 pm (GMT-5:00)
- me encanta esta idea ademas al ser cuba un pais rodeado de tanta agua todo se puede intentar. genial simplemente. saludoss
- memoria afectiva
- 1 de marzo, 2010 8:25 am (GMT-5:00)
- me veo claramente hace diez lustros con un pomo en la mano comprando una pareja de barborosa con el dinero que agarre de lacartera de mi madre
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