Taxista Arnoldo Gutiérrez habla sobre la nueva ley para regular la actividad de taxistas privados
Arnoldo es un jubilado de las fuerzas armadas revolucionarias, tiene 67 años y conserva la licencia como cuentapropista desde el año 1998. Como transportista privado ha trabajado desde entonces y hoy continua en esa función.
La nueva norma le da cierta esperanza en su diario acontecer:
"Espero que la nueva ley mejore mis condiciones de trabajo, hasta hoy tenemos que realizarlo con muchas presiones de todas partes, desde los policÃas, los inspectores del ministerio del trabajo y los inspectores de transporte, que nos acosan en cada instante."
"El mercado está poblado de mucha competencia desleal, hay piratas por donde quiera que sin pagar licencia o tener permiso, llevan y recogen pasajeros. Constantemente te los encuentras robándote el cliente y desprestigiando a los taxistas."
"Si con la nueva Ley se registraran a todos los piratas serÃa bueno, porque los más afectados somos nosotros, los que pagamos licencia. Si te fijas bien, el Gobierno no nos deja ir a buscar pasajeros a los hoteles y tenemos que esperarlos de lejos. Además los pocos pasajeros que vienen a buscarnos son atacados inmediatamente por los intermediarios de los piratas, quienes proponen chicas, langostas y tabaco. Luego la policÃa dice que somos nosotros."
"Cuando detiene a un pirata le ponen multa y ya, a nosotros nos ponen la multa, nos quitan la licencia y puede que hasta el auto, no es justo."
"Traté de hacer la ruta fija por la calle LÃnea, pero varias veces, lleno de pasajeros, me paraban los inspectores o la policÃa y me inspeccionaban el motor y el maletero, por lo cual perdà el viaje, el tiempo y la ruta en que iba, es por eso que prefiero moverme por la ciudad."
"Hasta ahora puedo vivir de mi trabajo, pero cada vez es más difÃcil. Por suerte hay solidaridad entre los que trabajamos en el giro. Entre todos nos ayudamos."
Cuando le hablamos de si existe alguna organización gremial entre los choferes, Arnaldo prefiere evitar el tema, no habla de nada que suponga le afecte. Su precio es en pesos cubanos nos dice y sonrÃe con picardÃa, evidentemente se tiene que arriesgar a cobrar en dólares alguna vez.
"Todas las piezas y repuestos se consiguen en dólares, yo no paso tanto trabajo porque mi auto es ruso, pero los que tienen carros americanos viejos sufren más para encontrar repuestos y para enfrentar las inspecciones, ellos tienen que justificar con facturas todas las piezas y muchas veces le cuesta la licencia."
"Si algo deja claro la nueva Ley es que somos un alivio para el transporte urbano, ayudamos y resolvemos nuestro trabajo, no me presto a nada ilegal, en mi carro se anda con la ley, no permito que me enreden en problemas, ni por todo el dinero del mundo. Muchos han perdido hasta la libertad por buscarse unos dólares, conmigo no va."
El auto de Arnaldo es un Lada de los años ochenta del siglo pasado, luce bastante depauperado pero en mejor estado que otros del mismo giro. Arnaldo no viste bien, ni usa prendas de oro llamativas, es un trabajador a tiempo completo, desde que le conoces no habla de otra cosa que no sea de su trabajo.
"Yo me levanto a las seis de la mañana y a las siete ya tengo mi primer pasaje. Tengo que ser buen conversador que otra cosa puedo hacer, me encanta que mis pasajeros se sientan bien. Conversar con ellos es la única posibilidad de socializar que tengo en todo el dÃa, a veces me entero de las noticias y lo que pasa por sus comentarios, ya son como parte de mi familia."
"Dicen que la nueva ley permite carretones con caballos y motocicletas como taxis," se sonrÃe sonoramente, "imagÃnate quien se querrá montar en un caballo o una moto para llegar al trabajo y además te pague."
Arnaldo como muchos choferes de alquiler, desconoce el contenido de la nueva Ley, prefiere prestarse a los comentarios antes que leer el texto de las resoluciones, dice que no tiene tiempo para perder, como si conocer las regulaciones no le ayudara en su función. Su servicio es bueno, no se puede quejar uno, mucho humo y olor a gasolina pero es habitual en todos los autos de este tipo. Le teme a la policÃa, a los inspectores y la pérdida de tiempo que ellos representan, dice que no comete la menor de las infracciones pero que asà y todo le paran y le revisan. Almuerza y come en el vehÃculo, entre paradas. Tiene mujer, hijos y nietos que dependen de lo que lleve a casa, por eso se cuida tanto.
"De seguro crecen los taxista con esta Resolución, pero yo sigo diciendo que lo mejor es que obligaran a los piratas a legalizar su presencia, es que pirata es cualquiera, desde un militar hasta un médico y como sus carros están mejores ni se les nota, los paran menos. En cambio, a nosotros nos tienen secos."
"Pagar la licencia no es tan duro, lo puedes hacer, lo malo son las inspecciones y las multas, te exprimen tanto que algunos meses he pensado en dejar de pagar, pero luego me calmo, nunca serÃa pirata, prefiero sufrir pero dentro de la Ley."
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