Buenas calificaciones por sexo
Hacer el amor es uno de los más sublimes actos que la raza humana disfruta, cuando se encuentra en edad sexual activa, especialmente cuando va acompañado de verdadero amor. No obstante, hay personas que han buscado beneficios a través del mismo, o por el contrario, el sexo en sÃ, ha sido un precio a pagar.
Ejemplo de ello se tiene en las etapas estudiantiles y universitarias, sucede frecuentemente entre jóvenes no tan brillantes y profesores para los cuales la lujuria supera las normas por las que se rige todo centro de estudio.
A veces una estudiante desea un promedio alto para tener a su alcance carreras más importantes, pero su desempeño estudiantil no es el mejor y acude a su profesor por ‘ayuda’: le ofrece sexo a cambio de excelentes ‘resultados académicos’.
También ocurre que, una estudiante que es del gusto del profesor, pero se niega a relacionarse sexualmente con su mentor, es sorprendida con notas desastrosas, muchas tesis brillantes sin recompensa -con el consiguiente esfuerzo y tiempo perdido-, y todo por no ceder ante la oferta de ese ‘pequeño sacrificio’ que significa tener sexo sólo por unas buenas calificaciones.
De estos casos no se habla mucho y menos entre las/los estudiantes. Con la excepción -por supuesto-, de quienes tienen en la mira a un profesor, y que algunas jovencitas consideran que actuar asà está de moda en el siglo XXI.
Para, aquéllas que no les queda más que entregarse por unas notas o que deben hacer lo mismo si no quieren repetir el año, sólo queda el sinsabor del sexo sin amor. Existen casos que se han denunciado, pero una buena parte lo pasan por alto, quizá por miedo al escándalo, o a que no les crean. Las que se rebelan son sólo unas cuantas.
Organizaciones nacionales e internacionales, se han manifestado en contra de esta conducta y alientan a las féminas en edad escolar a delatar y proteger a las demás de este sucio proceder, pero para muchas es mayor el pavor, nada más de pensar que sus padres se enterarÃan por lo que pasaron.
Para ellas, el efecto de ser estigmatizadas públicamente como vÃctimas de tal acto es peor que realizarlo. Evaden las confesiones del delito debido a las presiones de sus ‘avispadas consejeras’, o por miedo a ser señaladas como ‘chicas fáciles’, convertirse en comidilla de las residencias estudiantiles, y hasta ser tildadas de tontas por algunas jóvenes que ‘cerraron el negocio’ con beneficios de ambas partes.
Pero el problema todavÃa es más grave. Por un lado, una estudiante que no le importa entregarse a un profesor para subir en el escalafón, puede ser una profesional corrupta en el futuro y ser una mujer poco preparada para la carrera que, aquellas falsas calificaciones le ayudaron a conseguir.
Y un profesor que pide sexo por notas, puede ser culpable de provocar una deserción escolar de estudiantes que prefieren irse de esa escuela y no pasar por la clase de ese mal profesor.
Lo más denigrante de estas situaciones es que, con el transcurrir del tiempo, para los implicados en estas actividades, las cosas empeoran: los profesores que ‘negocian las evaluaciones’, sintiéndose cada vez más confiados, buscan con frecuencia vÃctimas a las que reducen a obedecerlos y ‘cobrar’ por buenas puntuaciones.
Por otro lado, las estudiantes que, sin interés de esforzarse y estudiar, se ofrecen al profesor por un alto promedio, convierten en un acto común entregar su cuerpo y tener sexo con su mentor a fin de pasar el año.
Esta actitud alimenta la depravación del profesor a quien acude. El caso más triste es la estudiante forzada a entregarse si quiere pasar determinada asignatura, para ella, negarse le significa perder su futuro, y si acepta su dignidad sufrirá un daño a veces irreparable, y su inteligencia será puesta en duda.
La actitud de los padres en estos casos es muy importante, pues a veces son escasas las muestras de confianza, y al cerrarse ante los problemas de sus hijos, provocan que éstos no cuenten con su apoyo.
Pueden ser inclusive, sin proponérselo, los causantes de que sus hijas se ofrezcan al profesor, porque las presionan con expectativas de grandes futuros sin tolerar fallas, entonces de una forma u otra, de modo inconsciente, empujan a las chicas a acceder ante semejantes acuerdos.
Por más que se trata de erradicar este fenómeno está aún presente en la vida cotidiana cubana. Abarca desde las escuelas donde las estudiantes se adentran con facilidad en las relaciones sexuales y llega hasta centros universitarios, donde tener buenos resultados implica grandes sacrificios.
Muchos son los motivos que empujan a algunos adolescentes que esperan tener éxito en la vida, convertir un acto tan sagrado como la relación sexual, en una oferta de evaluaciones académicas con personas que tienen muy poco de prÃncipes azules, y sà mucho de viejos dragones a la caza de doncellas en desgracia.
Si cabe un consejo para los padres es ser más abiertos con sus hijos y esperar que ante problemas de esta Ãndole puedan contar con el apoyo que necesitan; para los estudiantes (sobre todo las del sexo femenino) resta sólo decirles que no cedan ante incitaciones y presiones por parte de esos malos profesores, y denunciar cuando se manifieste una actitud de este tipo. Solamente enfrentando con valor los retos que existen en el camino de una mujer, obtendrá como premio un futuro seguro.
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