Enviar a un amigo Imprimir

Sexualidad y belleza de la mujer negra


Existen numerosas razones por las que se debe tener nuevas miradas para intentar eliminar patrones y estereotipos, en virtud de una representación más justa y diversa de la propia existencia.

Un pasado de esclavitud vivido en América, y especialmente en Cuba -una de las primeras tierras descubiertas por Cristóbal Colón- , por las personas provenientes de África y sus descendientes, contribuyó a que la situación social de estas personas fuera única.

La colonización por parte de quienes llegaron del viejo continente provocó que los cuerpos de las mujeres negras fueran expropiados de sus ambientes naturales y exhibidos desnudos en las subastas de esclavos, prestos a ser pertenencia de quien pudiera comprarlos: ‘cuerpos sacrificables’, como les denominaría Gloria Watkins, conocida por el pseudónimo, bell hooks*.

Muchas de las esclavas eran apartadas de sus descendientes, a pesar de que los reglamentos de esclavos prohibían la venta por separado de las familias con hijos menores de siete años. Ellas trabajaban en las plantaciones agrícolas codo a codo con los hombres; de manera que cuando fueron libres, luego de la abolición de la esclavitud en 1886, no fue la primera vez que salieran a trabajar, pues ya lo habían hecho con anterioridad para bien de la economía de sus amos y algunas de ellas, previo a su arribo a nuestras tierras de América.

Además, las esclavas fueron utilizadas en varias instancias: primero, como mano de obra; segundo, como madres de leche de los hijos e hijas de los amos; tercero, por los amos varones, quienes las desearon, violaron y violentaron, lo que subrayaba la disponibilidad forzosa en la que se encontraban.

Por tanto, la esclavitud ofreció un terreno fértil al racismo. Como recientemente reconociera el escritor Esteban Morales en su libro Desafíos de la problemática racial en Cuba:

“Fue la esclavitud la que engendró el racismo y no a la inversa. Siguiéndole la construcción de todo un andamiaje social, político, ideológico y cultural, dentro del cual, finalmente, el esclavo terminó siéndolo, también por ser negro. Aún y cuando en la historia, raza y esclavitud, durante mucho tiempo, no habían sido equivalentes”.

La autora bell hooks intentaría descolocar el discurso hegemónico relativo a la sexualidad de las mujeres negras y mestizas que se ha legitimado en la sociedad patriarcal, alertando sobre el tratamiento de éstas como objeto del deseo; pues las “representaciones de los cuerpos femeninos negros en la cultura popular, raras veces subvierten o critican las imágenes de la sexualidad femenina negra, que eran parte del aparato cultural del racismo del siglo XIX y que todavía hoy modela las percepciones”.

En la actualidad, el tratamiento en la música, la literatura y en el audiovisual de los cuerpos negros, ya no adjudica a las mujeres tal disponibilidad pasiva, relacionada con la subordinación de la esclavitud. En su lugar aparecen como figuras del deseo y son representadas como destino ineludible para hombres (negros y blancos) con vida sexual activa.

La misma hook ha remarcado la ausencia de la mujer afro descendiente real en los filmes y alerta sobre la adjudicación de papeles estereotipados a las mujeres negras. Consecuentemente, bell hooks pasaría muchos años sin asistir a una sala de cine porque “yo no voy a ver esas imágenes en la pantalla que me destruyen. Yo [sic] no voy a escrutar el rostro de mi ausencia”.

Asimismo, la imposición de patrones blancos de belleza —y, por ende, el descrédito de la belleza negra— ha sido uno de los fuertes de la cultura patriarcal sexista-racista-etnocentrista. La belleza occidental pasa, necesariamente, por el rostro del individuo.

Por tanto, labios, nariz, y cabello son los centros de atención, ya que “un supuesto esencial ha sido que los negros —con nuestro pelo pasudo, nariz chata, labios gruesos, piel oscura, prognatismo y esteatopigia— son feos”.

Los escritos de las mujeres negras confirman la importancia cardinal del cabello en el abuso psicológico de que son objeto. Virtualmente todas las novelas y obras autobiográficas de escritoras negras contienen algún tratamiento de la cuestión de la discriminación contra las mujeres negras a causa de la textura del cabello.

La autora estadounidense alerta: “La realidad es que el cabello alisado está vinculado históricamente, y actualmente, a un sistema de dominación racial que les inculca a las personas negras, y especialmente a las mujeres negras, que no somos aceptables como somos, que no somos hermosas”.

En Cuba son recientes los estudios o prácticas que iniciarían esta tendencia. Éstos han hecho énfasis en la imagen de la mujer negra en la publicidad o su presencia en los medios de comunicación. En este sentido, mucho se ha hecho en el país para denotar que no es una raza, sino una mezcla proveniente no sólo de África, sino de Asia y de otros continentes, que conforman una auténtica y característica nacionalidad cubana.

Algunos especialistas sustentan, a través de análisis de la categoría ‘identidad’ que la autoestima y la autoimagen de estas mujeres son frecuentemente violentadas en los medios masivos de comunicación. De hecho, la presencia de la mujer negra se ha reforzado en las imágenes de televisión, tanto en noticiarios como en telenovelas. En estas últimas representan papeles protagónicos y no únicamente como esclavas del amo, estereotipo que estaba enraizado aún en los últimos tiempos.

Resulta imprescindible esbozar los elementos relacionados con la diversidad racial que subsisten en el imaginario popular, para poder acercar a nuestras realidades las principales imágenes raciales que se usan en la publicidad y la participación específica de mujeres negras y mestizas en todas las esferas de la vida social cubana.

Es una realidad conocida por todos que ellas participan y son parte de la sociedad, sin embargo, debido a los tantísimos años de discriminación, aún subsisten falsos conceptos sobre su sexualidad y su belleza. Ser mujer y negra tiene -indiscutiblemente- sus encantos particulares. ¿Por qué entonces pensar que deban ser más bellas y más sensuales porque se desricen el cabello?

Irene E. Ruiz realizó un trabajo descriptivo sobre la presencia de las mujeres negras y mestizas en la televisión cubana en las múltiples profesiones posibles. El aporte fundamental de este estudio se encuentra en las recomendaciones realizadas, en las que los valores de las personas negras y mestizas y su autoconciencia racial son los pilares fundamentales. Tales sugerencias recorren desde el ámbito educacional hasta el desarrollo de productos comunicativos en los cuales sea posible observar la diversidad cultural, racial, social,…

Cuerpos vendibles y cabellos desrizados han sido parte de la colonización que llega también al campo cultural, a las inmediaciones del arte, al cine y a los medios de comunicación en general. Toca entonces asomarse con nuevas miradas e intentar eliminar patrones y estereotipos en virtud de una representación más justa y diversa de la propia existencia.

*Por decisión de la autora Gloria Watkins, su pseudónimo, bell hooks, debe escribirse siempre en minúsculas.

¿Fue útil este articulo?

       

Atrás

Comentarios

Publicar un comentario

Nombre:

Comentarios:

Seguridad: Por favor entre el texto tal como lo ves.


andres
4 de febrero, 2010 6:39 pm (GMT-5:00)
soy blanco y me fasinana ls mujeres negras , me enloquesen

judith
24 de noviembre, 2009 12:44 am (GMT-5:00)
Es justo reconocer la politica de espacio en el mundo de la tele a las actrices , actores, y locutoras(os) negras(os), para una diversidad real y sobretodo mas justa, otros medios como la radio ya la tenian.
Quizas el cine deberia apuntar tambien a ese fin

judith
24 de noviembre, 2009 12:44 am (GMT-5:00)
Es justo reconocer la politica de espacio en el mundo de la tele a las actrices , actores, y locutoras(os) negras(os), para una diversidad real y sobretodo mas justa, otros medios como la radio ya la tenian.
Quizas el cine deberia apuntar tambien a ese fin

Atrás