Parejas ‘disparejas’
A la consulta de salud mental del Dr. Julio RodrÃguez asistió José, un paciente de 40 años de edad, buscando atención especializada desde el punto de vista sexual y de relación con su pareja. Le manifiesta al facultativo que siente, a pesar de su edad, gran atracción por las mujeres muy jóvenes. Le cuenta al médico que dos años antes se habÃa involucrado con Nancy, una adolescente de 16 años de edad, procedente de la oriental ciudad de Santiago de Cuba.
Algún tiempo atrás, Nancy recibió maltratos fÃsicos y emocionales de su anterior esposo, con quien habÃa concebido una niña, y tampoco le dio atención desde el punto de vista económico. Nunca le permitió, ni a ella ni a su niña, legalizar su domicilio en la capital del paÃs.
¿Por qué jóvenes como Nancy, se unen a hombres mucho mayores que ellas?
En el caso de esta adolescente, una de las causas es, sin duda, la violencia doméstica sufrida con su esposo anterior: la vejaba, la maltrataba, no querÃa a su propia hija… nunca le dio atención a la niña. En aquel momento de su vida llena de maltratos, es que conoce a José, de 40 años, quien aprovechándose de esa debilidad psico-emocional de Nancy, logra llevarla a su medio y convencerla de que viva con él.
El Dr. RodrÃguez afirma que los adolescentes son inestables, continuamente tienden a cambiar de pareja, de parecer; sus conceptos son cambiantes, y no tienen una formación psicológica sólida que les permita tomar determinadas decisiones. Es este el motivo por el que experimentan nuevas cosas con frecuencia. Es muy caracterÃstico de la etapa adolescente y de sus cambios psicológicos.
José es un cubano al que se le puede calificar de ‘buscavidas’. En el argot cubano, significa personas que –generalmente– hacen negocios ilÃcitos que le permiten tener un buen nivel de vida, lo que también atrajo a la joven Nancy.
Otra realidad que vive Cuba es que muchas jóvenes que viven o son nacidas en el oriente de la isla, desean vivir en la capital, fenómeno común en casi todo el mundo. La diferencia cubana es que las leyes prohÃben a las personas de otras provincias vivir en Ciudad de La Habana.
La única manera de ser residentes en la capital es pasar por el llamado ‘Decreto 217’, un tortuoso camino legal que es el único que autoriza a vivir legalmente en La Habana. Nancy tampoco tenÃa sus papeles en regla, por lo que la casa de José era una especie de ‘refugio’ que la protegÃa de no ser ilegal, y estar con su pequeña hija. De ser detectada en La Habana, Nancy corrÃa el riesgo de ser devuelta hacia su provincia de origen.
La vida de Nancy en casa de José transcurrió muy bien hasta que conoció a una vecina, también joven, que no era del agrado de José. Nancy y la vecina tenÃan sus intereses comunes. José acusaba a la nueva amiga de su pareja, de ser del mundo de la calle, y que Nancy no sacarÃa nada bueno de esa amistad, que le traerÃa problemas.
Trató de alejarla, pero como toda adolescente –y volvemos a la opinión del especialista– le gusta estar en grupo. El grupo y las amistades signan cómo se visten, qué actitudes toman, cómo hablan y cómo se comportan.
Durante las visitas a la casa de la vecina conoce a otro muchacho, y comienza a enamorarse de él. A oÃdos de José llega la información de que su mujer adolescente (ahora con 18 años), tiene una posible relación con otro hombre.
Cuando José se entera, vigila a Nancy y comprueba que, efectivamente, en horarios determinados en que él llegaba a la casa y no la encontraba, Nancy visitaba cafeterÃas y lugares recreativos con el muchacho que habÃa conocido. Corroborar esto impactó de modo profundo a José.
Esperó a que Nancy llegue a la casa y la maltrató, hasta la golpeó, diciéndole que por esa misma razón, por su infidelidad, el padre de su hija le hizo lo mismo.
El conflicto final se desata cuando José, arrepentido de toda su violencia, acude a consulta manifestando que no puede olvidar a la joven, que finalmente regresó a Santiago de Cuba, su ciudad natal.
Afirma que le pidió perdón porque continúa enamorado de ella. Está descompensado y pide ayuda, según dice, ‘para olvidarla’. José tiene problemas para conciliar el sueño. Explica al especialista que siente que extraña a Nancy, que no puede vivir sin ella, y que tiene esa idea fija en la mente, que no lo deja vivir. El médico llega a la conclusión de que hay un trastorno obsesivo hacia la muchacha.
Nada puede ayudar a José como no sea él mismo –dice el especialista–. No existe una medicina para olvidar. El médico le explica a José que debe tener una estabilidad emocional y psicológica que le permita saber y comprender la diferencia que existe entre las edades. Debe entender también que la condición de adolescente de Nancy la hace cambiante, y por tanto de búsqueda constante. Esa ha sido la causa principal de esta difÃcil situación.
Las parejas ‘disparejas’ con respecto a la edad, pueden surgir de una atracción seria, diferente, equitativa de ambas partes, y funcionar. En nuestro caso no sucedió asÃ. Lamentablemente, en la gran mayorÃa la edad sà marca la diferencia. Sobre todo cuando es mucha. Y si una de las partes es adolescente el conflicto puede ser mayor.
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