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El aborto no siempre es la mejor solución


Durante los últimos diez años, en Cuba, las tasas de aborto se han reducido considerablemente, sin embargo, aún siguen siendo altas.

En 2007, según un informe del Ministerio de Salud Pública de Cuba, indica que un 27.1 por cada mil mujeres entre los 12 y 49 años, que es la etapa fértil de las féminas, se practicó aborto. En 2008 las estadísticas fueron similares.

Lo peor de esta situación es que el acto quirúrgico se incrementa en muchachas menores de 20 años. La misma fuente revela que en 2009, de las 5,505 interrupciones de embarazo realizadas hasta septiembre 30, el 29 por ciento fue en jóvenes menores de 20 años.

Estas cifras demuestran fehacientemente que queda mucho por hacer en cuanto a la eficacia de las medidas educativas que se toman en los ministerios de Salud y Educación, así como en el seno familiar cubano.

Son múltiples las razones de estos todavía elevados porcentajes de abortos. De acuerdo a la experiencia del doctor Julio Rodriguez, graduado en Medicina General Integral, hay poco cuidado de las mujeres sobre su cuerpo y falta de responsabilidad ante la protección anticonceptiva. La extrema confianza en la gratuidad del sistema de salud cubano también hace que las jóvenes tomen decisiones erradas.

En Cuba, el aborto es legal en las jóvenes mayores de edad. En el caso de las menores de 18 años, la intervención debe ser autorizada por los padres, porque el aborto es un riesgo clínico. La interrupción de un embarazo no debe ser una solución inmediata para no tener un bebe no deseado. Los especialistas recomiendan utilizarlo únicamente cuando no hay otra solución.

Se debe recurrir a esta cirugía, solo como una vía para resolver casos de malformaciones del embrión, incompatibles con la vida y casos aislados de abuso sexual, violación, y cuando la vida de la madre está en riesgo por el embarazo.

Según Rodriguez, los riesgos del aborto existen, y tienen repercusión en la salud sexual y reproductiva femenina, aún cuando éste se realice en las mejores condiciones y con un personal responsable y capacitado.

Con la vida moderna, también en Cuba se ha hecho muy popular el uso de anticonceptivos orales, que no son otra cosa que dosis de hormonas. Es cierto que previenen contra embarazos no deseados, pero no contra las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). No debe olvidarse que las jóvenes se encuentran en pleno desarrollo, y que cualquier interacción con hormonas artificiales puede provocar también daños irreparables en el organismo, como pueden ser la aparición de nódulos mamarios o en el sistema reproductor.

Por ende, no existe un mejor anticonceptivo que el condón: protege de embarazos no deseados, y al mismo tiempo evita las ITS, incluyendo el VIH-sida, una de las enfermedades que siempre es fatal. Los llamados ‘métodos de barrera’ (entre ellos el condón}, son ideales para evitar estas enfermedades, pero deben ser usados de manera correcta.

En lo que a sexualidad se refiere, en Cuba hay dificultades que se presentan a edades tempranas, por la falta de prevención en el ámbito de la salud sexual. Resulta en extremo necesario educar y promover en la educación cubana, la práctica del sexo seguro, a través del uso correcto y sistemático de los métodos anticonceptivos que son muy diversos y asequibles, y constituyen una opción válida y segura para todas las personas.

En Cuba se defiende como esencia de los derechos reproductivos, la libertad de decidir tener o no un hijo, y cuál es el mejor momento para tenerlo. Las mujeres pueden hacer uso de ese derecho, cuando se enfrentan a un embarazo no deseado.

En el resto del mundo, los gobiernos están obligados a asegurar y respetar ese derecho humano básico de la mujer. En la isla existe una gran variedad de servicios de salud reproductiva, entre los que se encuentra la atención a las mujeres que desean practicarse un aborto.

Rodriguez afirma que, aunque son poco frecuentes, existen complicaciones graves asociadas al aborto, aún cuando se realizan en las mejores condiciones. Estas complicaciones no surgen únicamente en el momento del acto quirúrgico, sino en el futuro: en algunas ocasiones, el útero lesionado debe ser extirpado. Para otras féminas, la mayor incidencia está en embarazos ectópicos, infecciones pélvicas crónicas o infertilidad.

Todo lo anteriormente expuesto, explica el galeno, está íntimamente relacionado con el hecho de que el aborto en las adolescentes se produce en un útero inmaduro, con un cuello que necesita ser dilatado por vez primera, y sobre todo por la tardanza con que, en ocasiones, las jóvenes solicitan este servicio, debido a prejuicios o temor a contárselo a la familia.

Como en cada tema de sexualidad, los especialistas insisten en la necesidad de comenzar su aprendizaje en esta área del conocimiento en edades bien tempranas, preferiblemente en la enseñanza primaria. Los padres están en la obligación de prepararse adecuadamente para ofrecer una respuesta orientadora a sus hijos en cada una de las etapas de la vida.

La Convención de los Derechos del Niño también recoge en sus artículos la necesidad de que niños, jóvenes y adolescentes disfruten de una adecuada educación que les permita tener una buena salud reproductiva.

En resumen, los jóvenes deben estar plenamente informados de cuáles son sus derechos reproductivos, y elegir, de manera muy particular, los métodos anticonceptivos adecuados a sus características personales.

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