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El abuso sexual infantil


La constatación que entre los jóvenes se manifiesta la mayor cantidad de delitos, justifica dar mayor importancia al estudio de este fenómeno social. Constituye una interesante demanda de criminólogos y de otros especialistas, interesados en desentrañar la naturaleza y el tratamiento adecuado para tales comportamientos, incluyendo la prevención del abuso sexual infantil.

La Organización de Naciones Unidas, así como diferentes organismos internacionales dependientes de ella, en especial la UNICEF, han invitado a los estados miembros a perfeccionar la legislación vigente en la materia, especialmente en el ámbito del Derecho Penal, pronunciamiento que genera numerosas opiniones, sobre el carácter específico de la trasgresión legal de los derechos de los niños, cuando ocurre un delito de abuso sexual infantil.

La mayoría de las opiniones de especialistas en Cuba, se pronuncia por la necesidad de incorporar a las legislaciones nacionales de cada país, los principios, derechos y garantías que están presentes en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, porque traza las líneas necesarias para transformar las necesidades de los infantes, en derechos, incluyendo aquéllos que antes solo eran reconocidos para los adultos. El Código de la Niñez y la Juventud de Cuba está contenido en la Ley No. 16, de 28 de Junio de 1978, y establece normas especiales reguladoras de los derechos de los niños y jóvenes.

El Dr. Julio Rodríguez, Máster en Salud Mental, señala que es difícil indicar la frecuencia de abusos sexuales en cualquier sociedad, porque los abusos lascivos casi siempre suceden en lugares cerrados, íntimos, y en condiciones donde sólo están los involucrados. No todos los casos son denunciados ni se solicita atención profesional especializada. Agrega que pueden ocurrir a menores de cualquier edad, pero que son más frecuentes entre los 10 y los 12 años.

El abuso sexual es una experiencia muy traumática, los padres deberían conocer algunas manifestaciones que alertan acerca de la situación, aunque no siempre se puede decir que un comportamiento diferente del menor se debe exclusivamente a ese tipo de maltrato infantil.

“Citaría algunas manifestaciones como la resistencia a aceptar visitas a lugares, o permanecer con personas con las que ha mantenido una buena relación; las pesadillas, el miedo a dormir solos (as); los cambios en la alimentación, poco o mucho apetito; las dificultades en el aprendizaje, el aseo exagerado del cuerpo o la resistencia a hacerlo, los cambios de estado de ánimo, la curiosidad sexual excesiva o el vocabulario sexual no apropiado para la edad”, dice el especialista.

Las niñas resultan más afectadas que los niños. Sin embargo, no se deben establecer diferencias en el cuidado de los hijos por su sexo, pues tantos niños como niñas son susceptibles de ser abusados sexualmente.

Por lo general quienes cometen este delito son personas adultas, en su mayoría hombres que tienen algún vínculo con la víctima, no se descarta que también puedan ser adolescentes mayores. En muchos casos los abusadores viven en el entorno familiar o muy cercano a éste. Uno de los recursos más utilizados por los agresores es la seducción para acercarse y ganar la confianza de niños y/o niñas. Con el tiempo esa seducción se puede convertir en intimidación, coerción o amenaza.

Los niños o niñas abusados sí son capaces por sí mismos de contar lo ocurrido a algún familiar cercano, sin embargo, mantienen el silencio durante un tiempo prolongado por no tener conciencia de lo que les sucede, por sentirse culpables o por miedo a las consecuencias de revelar ‘su secreto’.

En cuanto a las señales físicas que muestre el menor luego de ser abusado, dependerán del grado de su relación con el agresor y las condiciones del contacto. Por ejemplo: enrojecimiento y secreción de los genitales, las manchas en la ropa interior; todo ello puede ser signo físico de abuso sexual. Hay que tener en cuenta que la inexistencia de señales físicas no niega la existencia de abuso sexual.

El doctor Rodríguez advierte que si se sospecha de abusos en menores, se recomienda buscar ayuda profesional y especializada. En Cuba existen lugares que brindan atención y orientación acerca del tema, como son las consultas de Pediatría y Psiquiatría Infanto-Juvenil de los diversos niveles de atención de salud, los Centros Comunitarios de Salud Mental, los Centros de Referencia de Divulgación de los Derechos de niñas, niños y adolescentes, de las Direcciones de Justicia y, desde luego, la policía, que es la encargada de dar curso legal a la denuncia de este hecho.

Es importante conocer que el Código Penal cubano sanciona severamente a aquellas personas que violan los derechos humanos de niños y niñas. La protección de la infancia está prevista en la Ley Cubana y se sanciona a quienes la violan.

Hay quienes se preguntan si se pueden prevenir este delito. El especialista aconseja dedicar diariamente tiempo para observar y escuchar a los hijos; hablar acerca de la sexualidad con naturalidad, confianza y seguridad; explicarles sus derechos acerca de su cuerpo y enseñarles que nadie tiene derecho a tocarlos o a mirarlos de manera que a ellos no les agrade; brindarles confianza y advertirles que nunca deben guardar secretos que los lastimen o dañen.


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Andrea van Hensbergen
14 de febrero, 2010 10:08 am (GMT-5:00)
Creo que hay mucho mas abuso infantil en Cuba de lo que se publica, sobretodo cuandolos padres estan divorciados y se rehacen las parejas. también en la zonas rurales.
Creo que se debería hacer mas al respecto

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