Raíces de mi corazón, ejemplo a seguir
En estos días en que los llamados a atender la problemática racial en Cuba y a dedicarle un mayor espacio en la educación y los medios de difusión masiva, han aumentado, conviene recordar algunos de los pasos que en recientes años se han dado al respecto y que pueden convertirse en cauces de realización.
Con ese propósito, nada mejor que la obra cinematográfica de Gloria Rolando, una afrocubana que ha dedicado toda su vida profesional a indagar y llevar al celuloide múltiples aristas de las raíces de identidad del pueblo cubano.
En su haber se cuentan trabajos dedicados a los afros descendientes. Entre ellos destaca por su creatividad, realización artística y por el mensaje, Raíces de mi corazón. Una obra de ficción, pero basada en hechos reales de la historia, cuyo análisis bien podría formar parte de esos planes de estudio.
El recuento y la reivindicación de la historia tienen lugar en la Ciudad de La Habana. Se trata de un día más en la vida de Mercedes, una joven afrocubana, periodista, en el que, pasado y el presente se entremezclan, para ofrecer luz sobre un tema intencionalmente olvidado, que la tocan muy de cerca a ella, a su familia y a su grupo racial: el levantamiento armado contra las injusticias raciales que realizó el Partido Independiente Color, en 1912.
La joven periodista siente una fuerte inquietud interna porque su nuevo proyecto trate un tema social tan importante como la historia de la mujer negra. Sin embargo, otras prioridades que le imponen en su trabajo, parece como si la alejaran de ese empeño. Pero ella no ceja en su decisión. Su propia casa, la historia de la familia y los recuerdos familiares que en ella se atesoran, contribuirían como un acicate para continuar en lo que quería hacer.
El día transcurre y después de realizar algunas actividades cotidianas se encuentra con su amiga Carmen y le cuenta su disgusto por los trabajos que le asigna su jefa. Su amiga le da ánimos para que aproveche el tiempo que le asignan y revisar nuevas fotos, revistas y recortes de periódicos de comienzos del siglo XX, una época que a ella le interesa de manera especial. Ella recuerda que su abuela le había dado algunos materiales de ese tipo a su madre, como parte de patrimonio familiar. Se van a la biblioteca y empiezan a hurgar en la historia.
Sus bisabuelos, Maria Victoria y José Julián habían tenido algo que ver con las acciones del Partido Independiente de Color. Ella quería descifrar el misterio que alrededor de ellos existía. Carmen comenta sobre el silencio impuesto en relación con la masacre que se desató en los días del levantamiento.
El final de ese encuentro transcurre precisamente en el Parque Central, de dolorosa recordación para los afrocubanos, por cuanto fue allí, en torno a la estatua de José Martí, aquel prócer que tanto abogó por la integración, donde se celebró la victoria sobre los independientes de color y la consecuente masacre que de ella se derivó.
El día continúa y Mercedes habla largo con su madre, Ángela, quien le revela que su bisabuelo, Jose Julián, había sido tabaquero en Tampa y que después del a Guerra de Independencia, a causa de la debacle política que sobrevino y la situación que confrontaba la población negra, se hizo miembro del Partido Independiente de Color. Él desapareció en medio de aquellos hechos, como muchos otros, sin que se supiera cómo y dónde.
Después vendrían los sueños reveladores. Un momento en que la cineasta aprovecha para reconstruir muchos de los hechos olvidados del pasado. Escenas violentas, otras más coloridas. Tropas, bailes masacres. Se le aparece la Madre de los Sueños, para ayudarla a entender todo ese pasado. Y lo hace a través de leyendas africanas.
Mercedes sueña con un símbolo de dos cabezas que representa a un viejo mambí. Camina por el bosque y sólo él puede caminar con los muertos. Repite: “Las apariencias no son realidad. Lo que ves es parte de lo que existe, no todo…”. Fue esclavo, sufrió la pobreza, la discriminación y el fracaso de las promesas integradoras e igualitarias de la independencia.
Todo ello se entremezcla en el sueño de Mercedes, junto a José Julián, los ‘independientes’ y los anuncios de su muerte. Habla con su novio, le cuenta los sueños. Confía en lo que su abuelo un día le advirtiera: la verdad saldrá a flote.
Al final vuelve el Parque Central y la conmemoración de la masacre. Las imágenes de la prensa amarilla sobre lo ocurrido, inician el cierre de la cinta.
¿Cuál es la moraleja? En primer lugar, que ya existen materiales que pueden explotarse en todo su valor, para enfrentar esos patrones culturales, en constante reproducción, que han ocultado las verdadera realidades.
En segundo lugar, que si Mercedes pudo enfrentarse al silencio y descifrar el misterio, para un período en que la lucha de los negros por la igualdad tuvo un trágico desenlace, la juventud cubana, puede enrolarse en ese camino que reivindique la historia y abra nuevas sendas para el futuro. No importa cuáles sean los obstáculos.
La verdad y la justicia tienen que imponerse. Para ello hay que poner manos a la obra. Raíces del Corazón es un ejemplo y una guía. Sigámosla.
Atrás
Comentarios
Publicar un comentario
Atrás
|
|
|
|